El Partido Popular (PP) mantiene una posición ambigua sobre el cambio climático y rechaza sentarse a negociar el pacto de Estado que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reclama desde el verano pasado. Vox, por su parte, atribuye el origen de los incendios que arrasan el centro de España al Gobierno central, pese a que su propia fundación reconoció hace un año la responsabilidad de las comunidades autónomas en la reducción de las partidas de prevención forestal.
El presidente del Gobierno viene reclamando un pacto de Estado frente al cambio climático desde la oleada de incendios del verano pasado, lo reiteró hace dos semanas a raíz del trágico fuego que mató a trece personas en Almería y lo ha repetido cada día desde el pasado viernes, ante la creciente magnitud de los incendios forestales que afectan a Madrid, Ávila y Toledo. El PP ha ignorado todos esos llamamientos y no está dispuesto a sentarse a negociar nada con Sánchez. La portavoz parlamentaria de los populares, Ester Muñoz, deslizó ideas ambiguas sobre el cambio climático certificado por la inmensa mayoría de la comunidad científica, al calificar de «mantra que repite la izquierda» la idea de que el fenómeno mata.
Cuando le preguntaron el domingo a Alberto Núñez Feijóo, durante su visita al puesto de mando de lucha contra el incendio de Madrid, si estaba dispuesto a negociar el pacto que Sánchez había propuesto la víspera en ese mismo lugar, el líder del PP se excusó alegando que no iba a hacer «ninguna declaración de contenido político». La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, fue más explícita al sostener que «la mayoría de los incendios han sido causados por la mano del hombre», una fórmula que pone en duda la relación entre la creciente magnitud de los fuegos forestales y el calentamiento global.
La ambigüedad del PP sobre el cambio climático
Desde la firma de los pactos autonómicos con Vox, el PP ha mantenido una posición ambigua sobre un fenómeno que la ciencia considera acreditado. En esos acuerdos, los populares han asumido tesis provenientes de la visión negacionista de la ultraderecha, como la denuncia de las «agendas ideológicas en medio ambiente» o el rechazo del Pacto Verde suscrito en Europa por conservadores y socialdemócratas. Esas formulaciones fueron asumidas por el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, en su pacto con Vox, lo que no le impidió mentar el cambio climático diez días más tarde, cuando se enfrentó al incendio de Almería.
La portavoz de la dirección del PSOE, Montse Mínguez, respondió a Muñoz y reprochó al PP su negativa a negociar un acuerdo. «Busca excusas para no molestar a sus socios», sostuvo Mínguez, quien también criticó a Ayuso por pedir la declaración de emergencia nacional mediante un mensaje en la red social X. El ministro de Transportes, Óscar Puente, acusó directamente al PP de utilizar el drama de los incendios para desviar la atención de sus propias políticas: «Detrás del drama de cada verano están sus políticas», escribió el ministro, en referencia al negacionismo climático y a los recortes en los servicios públicos.
Lo que la propia fundación de Abascal reconocía
La responsabilidad de los gobiernos autonómicos en la gestión forestal quedaba clara en un análisis publicado el verano pasado por la Fundación Disenso, que preside el propio líder de Vox, Santiago Abascal. «Los primeros culpables son los que tienen asignadas las competencias», sostenía el documento, en referencia a las comunidades autónomas, a las que acusaba de haber reducido de manera sistemática las partidas de prevención, limpieza de montes y refuerzo de brigadas forestales al confiar en una ayuda estatal que consideraba «hipotética e irreal».
Ese diagnóstico contrasta con el discurso que Abascal ha mantenido esta última semana, cuando vinculó las llamas que arrasan Madrid, Ávila y Toledo con la gestión del Gobierno central. «Esta es la España de Sánchez, la de Nerón», llegó a afirmar el líder ultra en un vídeo difundido en redes sociales, aludiendo al incendio de Roma que la leyenda atribuye al entonces emperador. El portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, minimizó por su parte el papel del cambio climático en el origen de los incendios al preguntarse retóricamente: «¿Cómo vamos a negar el cambio climático?», antes de negar que el fenómeno sea de origen antropogénico.
Un partido que ejerció la competencia y ahora la ignora
La gestión forestal y la protección del medio ambiente son competencia de las comunidades autónomas, según el artículo 148 de la Constitución, como también lo son las políticas de prevención y extinción de incendios forestales, salvo que se declare emergencia de interés nacional, tal y como sucedió por primera vez el pasado viernes. Vox no solo conoce que esta competencia corresponde a las autonomías, sino que la ha ejercido de forma directa: entre julio de 2023 y julio de 2024, un consejero del partido ultra dirigió la Consejería de Gestión Forestal y Mundo Rural de la Junta de Extremadura, entre cuyas competencias figuraba expresamente la prevención y extinción de incendios.
Pese a ese antecedente, Vox no tiene ahora esa competencia en ninguno de los gobiernos regionales que comparte con el PP —Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía— y ha evitado señalar a sus socios populares como responsables del abandono de los montes que, según su propia fundación, sería el causante de buena parte de los incendios. En su lugar, Abascal ha optado por concentrar sus críticas en el presidente del Gobierno, en una estrategia que sus propios portavoces autonómicos, como Rodrigo Alonso en Andalucía, han repetido esta semana al sostener que «la culpa no es del cambio climático».