El actor argentino nacionalizado español, referente de generaciones teatrales y cinematográficas en España y Latinoamérica, falleció en Madrid a los 96 años tras siete décadas de trayectoria en las que fue merecedor de un Goya de Honor y hasta ocho candidaturas al premio de la Academia española.
La muerte de Héctor Alterio, confirmada este sábado 14 de diciembre por su familia, cierra uno de los capítulos más significativos del teatro y el cine en español del último medio siglo. El actor argentino, nacido en Buenos Aires en 1929 y radicado en España desde 1975 tras huir de la dictadura militar en su país, falleció en Madrid a los 96 años mientras seguía profesionalmente activo, según informaron allegados a la familia mediante un comunicado distribuido por Pentación Espectáculos, productora de su última obra teatral.
Alterio representaba un vínculo generacional entre el teatro y cine argentinos de mediados del siglo XX y la renovación cultural española posterior a la dictadura franquista. Su trayectoria incluyó papeles protagónicos en películas emblemáticas como «La historia oficial» (1985), dirigida por Luis Puenzo y ganadora del Oscar a mejor película extranjera, donde interpretó al empresario Roberto que descubre la apropiación de su hija adoptiva durante la dictadura argentina. También destacó en «Camila» (1984), «El hijo de la novia» (2001) y «La tregua» (1974), primera película argentina nominada al Oscar.
Exilio forzado y consagración en España
La llegada de Alterio a España en 1975 no fue una decisión artística sino una necesidad de supervivencia. Amenazado por la organización paramilitar ultraderechista Triple A durante el gobierno de Isabel Perón, el actor abandonó Argentina con su esposa Tita y sus hijos Malena y Ernesto, también actores. «Cuando era niño me obligaron a dejar de actuar, a mis amigos. Imitaba, cantaba lo que hacía falta. Me llamaban flaco, luz de mendigo», recordaba Alterio en entrevistas sobre su infancia interrumpida por la violencia política.
En España desarrolló una segunda etapa profesional que consolidó su prestigio internacional. Trabajó junto a Federico Luppí en numerosas producciones teatrales y cinematográficas, formando una dupla artística reconocida por la crítica especializada. Entre sus trabajos destacados en cine español figuran «Cría cuervos» (1976) de Carlos Saura, «A un dios desconocido» (1977) que le valió el premio al mejor actor en San Sebastián, y «Asignatura pendiente» (1977). Su nombre aparece en cuatro películas españolas nominadas al Oscar entre 1976 y 2001.
El reconocimiento institucional llegó en 2004 con el Goya de Honor, galardón que la Academia de Cine Española otorga por trayectorias excepcionales. A lo largo de su carrera cinematográfica acumuló ocho nominaciones al Goya como actor protagonista o de reparto, récord que confirma su presencia constante en producciones de referencia del cine español contemporáneo.
Compromiso teatral hasta el final
A diferencia de muchos actores que priorizan el cine en etapas avanzadas de sus carreras, Alterio mantuvo su dedicación al teatro hasta hace pocos días. Su última aparición escénica fue en «Una pequeña historia», montaje autobiográfico de Pentación Espectáculos que estrenó en 2024 inicialmente en Galicia y posteriormente en Vigo y Ferrol. La obra repasaba episodios de su trayectoria profesional y personal, incluyendo el exilio forzado y su reinserción cultural en España.
«A lo largo de mi vida he buscado sobre todo dos cosas: entretener y que me crean, que crean en lo que digo. Este es mi escenario», declaraba Alterio en el texto promocional de la obra. Esta búsqueda de autenticidad escénica marcó toda su carrera, caracterizada por la ausencia de estridencias interpretativas y una contención emocional que críticos especializados identificaron como su sello distintivo.
El actor trabajó en televisión española en series emblemáticas como «Anillos de oro», «Teresa de Jesús», «Segunda enseñanza», «El Quijote» y «Cuéntame cómo pasó», esta última en la que narró la experiencia argentina del exilio político durante los años setenta. También participó en producciones teatrales de autores clásicos españoles como Federico García Lorca y Valle-Inclán, consolidando su dominio de registros dramáticos diversos.
Legado familiar y cultural
La familia Alterio se convirtió en una dinastía artística reconocida en el mundo hispanohablante. Sus hijos Malena y Ernesto Alterio desarrollaron carreras exitosas en cine y televisión españoles, mientras que Héctor mantuvo hasta edad avanzada una actitud de aprendizaje constante. «Nos queda tu gran legado humano y profesional. Abuelo que está en tus hijos, Malena y Ernesto», escribió el actor Jesús Cimarro en un homenaje publicado tras conocerse el fallecimiento.
Su compañera de vida durante más de seis décadas fue Tita Bacaicoa, actriz argentina con quien compartió escenarios en Buenos Aires antes del exilio y posteriormente en Madrid. Alterio se había casado previamente en 1950 con Ángela Bacaicoa, matrimonio del que nació su hijo mayor, y se casó con Tita en 1969 tras enviudar. La pareja tuvo que abandonar precipitadamente Argentina en 1975 cuando la persecución política se intensificó contra artistas e intelectuales vinculados al peronismo de izquierda.
El actor nunca regresó a vivir permanentemente a Argentina, aunque mantuvo vínculos profesionales con su país natal participando en coproducciones cinematográficas hispanoargentinas. Su doble nacionalidad le permitió alternar proyectos en ambas cinematografías, trabajando hasta 2022 en «Los gatos», dirigida por Agustín Toscano, una de las pocas piezas recientes que se han presentado este año en festivales españoles.
La despedida de Alterio se produce en un momento de especial actividad del cine español, que este fin de semana celebra también la XXXVIII edición de los Premios Forqué. El actor representó durante décadas un modelo de profesionalismo escénico caracterizado por la discreción interpretativa, la versatilidad de registros y el compromiso con proyectos culturalmente relevantes por encima de criterios estrictamente comerciales. Su fallecimiento cierra simbólicamente una época del teatro y cine en español marcada por la militancia artística y el exilio político.