Los tres operadores de alta velocidad en España han acordado con el administrador ferroviario reducir la velocidad en el corredor más transitado del país al menos hasta el 13 de diciembre. La medida responde al incremento de avisos por incidencias reportados por los maquinistas tras los accidentes mortales de Adamuz y Gelida, que han obligado a intensificar las inspecciones nocturnas. Renfe, Iryo y Ouigo han suprimido varios trenes diarios, aunque aseguran que no se reducirá el número total de plazas disponibles al reubicar a los pasajeros en servicios reforzados con doble composición.
Los pasajeros que viajen entre Madrid y Barcelona en tren de alta velocidad deberán asumir un incremento de aproximadamente 25 minutos en la duración del trayecto, al menos hasta el 13 de diciembre de 2026. Esta medida, acordada entre los tres operadores ferroviarios que prestan servicios en el corredor, Renfe, Iryo y Ouigo, y el administrador de infraestructuras ferroviarias Adif, se mantendrá hasta el final del actual horario de servicio. La decisión responde a una petición formulada por las propias compañías ferroviarias, que buscan mayor visibilidad y estabilidad para planificar sus ventas de billetes tras semanas de incertidumbre marcadas por continuos retrasos e incidencias en la línea más transitada de España. Fuentes de los operadores confirmaron a Europa Press que el acuerdo implica una reducción de la velocidad máxima permitida en varios tramos del corredor de alta velocidad.
El contexto de esta decisión se remonta a los graves accidentes ferroviarios ocurridos en Adamuz, provincia de Córdoba, y en Gelida, provincia de Barcelona, donde dos maquinistas perdieron la vida en ejercicio de sus funciones. Estos siniestros generaron una profunda conmoción en el sector ferroviario español y desencadenaron un cambio significativo en el comportamiento de los profesionales que conducen los trenes. Los maquinistas, temerosos ante la posibilidad de nuevos accidentes y más conscientes de los riesgos asociados al estado de la infraestructura, han incrementado sustancialmente el número de avisos que reportan a Adif sobre incidencias detectadas en las vías durante la conducción. Cada vez que un maquinista comunica una anomalía, el protocolo de seguridad establece que Adif debe ordenar inmediatamente una reducción de velocidad en el tramo afectado hasta que se realicen las inspecciones y reparaciones necesarias.
El incremento de avisos de maquinistas tras los accidentes
El aumento exponencial de los avisos por parte de los maquinistas ha desencadenado una cascada de consecuencias operativas que han desestabilizado el funcionamiento normal del corredor Madrid-Barcelona. Cada aviso de incidencia obliga a Adif a imponer limitaciones temporales de velocidad en los tramos señalados como medida de precaución, lo que ralentiza la circulación de los trenes y genera retrasos que se acumulan a lo largo de la jornada. Posteriormente, durante el intervalo nocturno reservado para el mantenimiento de la infraestructura, los equipos técnicos de Adif deben realizar inspecciones exhaustivas de los puntos problemáticos y, en caso necesario, ejecutar las reparaciones correspondientes. Este proceso ha creado un círculo vicioso difícil de romper: los retrasos acumulados durante el día provocan que algunos trenes lleguen a su destino a altas horas de la madrugada, invadiendo la franja horaria reservada al mantenimiento nocturno.
La situación alcanzó un punto crítico cuando algunos servicios comenzaron a llegar a destino bien entrada la madrugada, dentro de la banda horaria que tradicionalmente Adif utiliza para las tareas de conservación y reparación de la infraestructura ferroviaria. Esta circunstancia redujo drásticamente el tiempo disponible para que los equipos de mantenimiento pudieran trabajar en las vías, lo que a su vez dificultaba la resolución de las incidencias reportadas durante el día y perpetuaba el problema. Ante esta situación insostenible, Adif solicitó inicialmente a los operadores ferroviarios la supresión temporal de los primeros y últimos trenes del día, con el objetivo de disponer de un margen suficiente para el mantenimiento e inspección de la red sin verse condicionado por la llegada tardía de servicios comerciales. Esta petición fue aceptada por los operadores y se tradujo en una reorganización profunda de los horarios y la supresión de determinados servicios.
Supresión de trenes y reorganización de horarios
La reorganización de los servicios acordada entre Adif y los operadores ha supuesto la eliminación de varios trenes diarios en el corredor Madrid-Barcelona, principalmente aquellos que operaban en las franjas horarias extremas de la jornada. Renfe, el operador público que concentra la mayor parte del tráfico en el corredor, ha suprimido los servicios con salida desde Madrid a las 20:27 y las 21:07 horas, así como aquellos que partían de Barcelona a las 21:05 y las 21:15 horas, precisamente los últimos trenes del día en ambos sentidos. Esta decisión afecta especialmente a los viajeros de negocios y a aquellos pasajeros que necesitan desplazarse al final de la jornada laboral, obligándoles a anticipar sus viajes o buscar alternativas de transporte.
Iryo, el operador privado que comenzó a prestar servicios en el corredor en 2022, ha cancelado el tren de las 16:37 horas con salida desde Madrid y el de las 8:45 horas desde Barcelona. Esta supresión afecta a franjas horarias de media tarde y primera hora de la mañana, con un impacto significativo sobre los pasajeros que buscan viajar en horarios menos convencionales. Por su parte, Ouigo, la marca de bajo coste de la francesa SNCF que opera en España desde 2021, ha dejado de operar el servicio de las 6:25 horas desde Barcelona, uno de los primeros del día, y el de las 21:02 horas desde Madrid, dentro de la franja de últimos trenes. La supresión de estos servicios tempranos y tardíos responde precisamente a la necesidad de liberar tiempo para que Adif pueda realizar las labores de mantenimiento sin interferencias de trenes comerciales.
Los tres operadores han garantizado que, pese a la supresión de estos servicios específicos, no se producirá una reducción neta del número total de plazas disponibles para los pasajeros. Los viajeros afectados por las cancelaciones están siendo reubicados en trenes alternativos cercanos en horario, algunos de los cuales operarán con doble composición, es decir, con dos trenes unidos que duplican la capacidad de pasajeros. Esta solución permite mantener el volumen de oferta comercial mientras se liberan las franjas horarias críticas para el mantenimiento. Los pasajeros afectados por estos cambios están siendo notificados mediante correo electrónico, y algunos de los ajustes comenzaron a aplicarse desde el jueves pasado, con una implementación gradual durante esta semana.
Objetivo de estabilizar el servicio y planificar ventas
La prolongación de estas medidas hasta el 13 de diciembre de 2026 responde fundamentalmente a una solicitud de los propios operadores ferroviarios, que han pedido a Adif certidumbre sobre las condiciones de explotación del corredor durante un periodo prolongado. La incertidumbre generada durante las últimas semanas, con limitaciones de velocidad que cambiaban diariamente en función de los avisos de los maquinistas y las inspecciones realizadas, dificultaba enormemente la planificación comercial de las compañías. Los operadores necesitan conocer con antelación los horarios y tiempos de viaje para poder poner a la venta sus billetes con garantías de cumplimiento, y la situación de inestabilidad permanente hacía prácticamente imposible esta labor. Al acordar un marco estable de reducción de velocidad y supresión de determinados servicios hasta diciembre, los operadores pueden ahora comercializar sus billetes con horarios realistas que tienen probabilidades mucho mayores de cumplirse.
Adif ha confirmado que el objetivo de estas medidas es estabilizar la explotación del corredor Madrid-Barcelona y garantizar la prestación de los servicios ferroviarios con mayor fiabilidad. El administrador ferroviario ha subrayado que la reducción de velocidad no es una medida definitiva y que, si las revisiones de la infraestructura lo permiten y se normalizan los avisos de incidencias por parte de los maquinistas, se podrían recuperar los tiempos de viaje anteriores que situaban el trayecto directo entre Madrid y Barcelona por debajo de las dos horas y cuarenta minutos. No obstante, fuentes del sector reconocen que la vuelta a la normalidad dependerá tanto de la resolución de los problemas técnicos identificados en la infraestructura como de la recuperación de la confianza de los maquinistas en las condiciones de seguridad de la red.
Desde Adif insisten en que las tareas de mantenimiento e inspección que se están realizando durante las franjas nocturnas ampliadas son fundamentales para garantizar la seguridad de la circulación ferroviaria. Los equipos técnicos están aprovechando el tiempo adicional para realizar revisiones exhaustivas de elementos críticos como la catenaria, el sistema eléctrico que alimenta los trenes, el balasto y las traviesas que sostienen los raíles, y los sistemas de señalización y control de tráfico. Estas labores de conservación preventiva buscan identificar y resolver problemas antes de que generen incidencias graves, reduciendo así el número de avisos por parte de los maquinistas y permitiendo eventualmente la recuperación de las velocidades normales de circulación. Mientras tanto, los pasajeros del corredor más transitado de España deberán asumir trayectos más largos durante los próximos diez meses, en un contexto marcado por la tensión entre la necesidad de mantener la competitividad del ferrocarril frente a otros modos de transporte y el imperativo de garantizar la seguridad tras los accidentes mortales que han sacudido al sector.