Los musulmanes de Jumilla celebran el Eid al-Fitr en un aparcamiento tras la prohibición municipal

21 mars 2026 - 12:58

Unos 1.500 vecinos del municipio murciano de Jumilla celebraron la festividad que marca el fin del Ramadán en una explanada improvisada cedida por el Ayuntamiento después de que una moción de Vox, enmendada y aprobada por el PP en el Consistorio, impidiera el uso del polideportivo municipal para actos de carácter religioso. El rezo transcurrió sin incidentes y con la presencia de representantes del PSOE e IU, en lo que los organizadores describieron como un acto de resistencia cívica.

A las siete y diez de la mañana, cuando apenas salía el sol sobre Jumilla, un municipio vinícola de la región de Murcia con unos 27.600 habitantes, dos jóvenes repartían chalecos amarillos entre una veintena de voluntarios. Dentro del polideportivo municipal, la encargada de la piscina abría las instalaciones con una hora de antelación. Fuera, en una explanada donde apenas cabían, 1.500 vecinos se preparaban para celebrar una de las festividades religiosas más importantes del calendario islámico por primera vez cara al municipio, después de meses de negociaciones frustradas con las autoridades locales. La Policía Local custodiaba el perímetro del acto.

El acceso al polideportivo había sido el resultado de un proceso largo. El Ayuntamiento de Jumilla y la comunidad islámica local llevaban meses negociando el uso de las instalaciones deportivas municipales para la celebración del Eid al-Fitr. En julio del año pasado, una moción presentada por Vox en el Consistorio, aceptada y enmendada por el Partido Popular (PP), prohibió expresamente el uso de espacios deportivos municipales para actos de carácter religioso o para actividades organizadas por el propio Ayuntamiento que no fueran de naturaleza deportiva. La norma fue recurrida ante la justicia por la Abogacía del Estado, y un juez le dio la razón al Consistorio en octubre. Sin embargo, no se estableció ningún mecanismo para impedir la celebración del rezo.

La moción de Vox y la enmienda del PP que vetó el polideportivo

El texto original de la moción de Vox invocaba «la defensa de los usos y costumbres del pueblo español frente a las prácticas culturales foráneas, como la Fiesta del Cordero y la modificación del reglamento de uso y funcionamiento de instalaciones deportivas municipales». La norma se aprobó con la abstención del grupo de Vox en la votación final de los presupuestos municipales, en una maniobra que permitió al PP sellar el acuerdo sin el apoyo explícito de la formación ultraderechista. El texto que justificó la enmienda conservadora alertaba de la necesidad de preservar el carácter deportivo de los espacios públicos.

Mohamed Chakour, vicepresidente de la comunidad musulmana de Jumilla, resumió la situación con resignación: «Pero es lo único que nos han dejado». La medida situó a Jumilla en el centro del debate sobre el islam en el espacio público en España, un debate que durante el verano anterior había cobrado especial intensidad en la región de Murcia a raíz de episodios similares en Torre Pacheco. La Concejalía de Deportes del municipio, que en ningún momento había impulsado la restricción, se encontró de pronto convertida en el epicentro de una controversia de alcance nacional.

El rezo en el aparcamiento y el testimonio de la comunidad

A las ocho y cuarenta y seis minutos comenzó la ceremonia. Siguiendo una tradición que en Jumilla se había celebrado siempre en espacios íntimos, alejados del ámbito público, los hombres ocuparon la explanada y las mujeres y los niños rezaron en el patio trasero de la comisaría de Policía Local, cedido también para el acto. Unas máquinas de limpieza municipal pasaron el cepillo por los lugares donde momentos antes habían estado las alfombras. «Mira, si te das cuenta, esto es todo desconocimiento, nosotros jamás ensuciaríamos el lugar donde venimos a rezar», señaló un joven identificado como Mohamed Boudehiche. Al terminar, agentes municipales y organizadores repartieron café, té y dulces árabes.

Fátima Chakour, vecina de 33 años criada en el islam, de madre jumillana y padre marroquí, describió la experiencia con ambivalencia. «Yo, la verdad es que mientras rezábamos miraba a todas partes», relató. Era la primera vez que la comunidad celebraba esta festividad religiosa frente al municipio. «Algún vecino curioso se ha acercado a hacernos fotos y yo me he sentido algo incómoda», apuntó. La exalcaldesa y concejala del PSOE, Juana Guardiola, y representantes de Izquierda Unida asistieron al acto para dar un reconocimiento institucional a una comunidad que lleva meses bajo presión desde el gobierno local.

El contexto regional: de Torre Pacheco a Jumilla

El episodio de Jumilla no es aislado en el mapa político de la región de Murcia. Un mes antes, Torre Pacheco había protagonizado una situación similar cuando su Concejalía de Deportes vetó el uso de instalaciones municipales para actividades de la comunidad islámica. En ambos casos, la iniciativa partió de mociones o propuestas vinculadas a Vox que contaron con el respaldo o la abstención del PP local. La comunidad de vecinos de Jumilla que rodeó el acto había vivido los meses previos con el temor de provocar un nuevo conflicto. «Este año, por las connotaciones que tenía, nuestra presencia todavía más sentido», declaró uno de los responsables de la organización del rezo.

La celebración del Eid al-Fitr en el aparcamiento improvisado demostró, según los organizadores, que las polémicas sobre el uso del espacio público no han calado entre la mayoría de los vecinos de Jumilla. El rezo se desarrolló sin ningún incidente. «Pues nada, dentro de nada, nos tocan las procesiones», bromeaba el comisario de Policía Local al finalizar el acto, en una frase que los asistentes recibieron como un gesto de normalidad.

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