La crisis migratoria que atraviesa Ceuta no ha surgido de forma repentina. Los datos del Ministerio del Interior muestran un incremento sostenido de las entradas a nado desde hace meses, una tendencia que el propio Informe Anual de Seguridad Nacional de 2025 ya había identificado como un riesgo creciente para la gestión de la frontera sur, antes de que la situación se agravara drásticamente en las últimas semanas.
Según los datos del Ministerio del Interior, la vía terrestre y a nado hacia Ceuta se elevó un 149,4% respecto al ejercicio anterior, con más de 2.800 accesos contabilizados entre el 1 de enero y el 15 de julio de este año. La cifra confirma una tendencia al alza que se venía observando desde hace meses, con un patrón de entradas que se ha intensificado especialmente a través del espigón fronterizo de El Tarajal. El número de decesos asociados a estos intentos de cruce también ha crecido de forma notable, según la organización Caminando Fronteras, que cifra en más de un centenar los fallecidos en lo que va de año, un 11% más que en 2025.
El Informe Anual de Seguridad Nacional de 2025, elaborado por el órgano dependiente de Presidencia del Gobierno, alertaba expresamente del «incremento notable de entradas a través del perímetro fronterizo» ceutí, y atribuía ese aumento principalmente al fenómeno de los inmigrantes que acceden a nado bordeando el espigón fronterizo. El propio documento señalaba que esta modalidad de acceso, además de tensionar el control fronterizo, supone un grave riesgo para la vida de quienes intentan entrar en España por esa vía, una advertencia que se ha confirmado con el aumento de fallecimientos registrado en los últimos meses.
Las cifras que corroboran la tendencia
El informe enmarca esta alerta dentro de los dieciséis ámbitos de riesgo y amenaza para la Seguridad Nacional que contempla el documento, al considerar que los flujos migratorios irregulares constituyen un desafío estratégico para el Estado y para la gestión de las fronteras, especialmente en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica que recorre el norte de África y el Sahel. El propio Departamento de Seguridad Nacional cuenta con un Comité Especializado de Inmigración, encargado de analizar de forma permanente los riesgos derivados de estos flujos y de asesorar al Gobierno en la adopción de medidas estratégicas.
Fuentes del Ministerio del Interior atribuyeron el repunte más reciente de las llegadas a la actividad de redes de tráfico de personas, que según su versión estarían aprovechando la difusión en redes sociales de la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente. «Estas organizaciones están instrumentalizando una sentencia judicial» para fomentar el flujo de migrantes indocumentados hacia la frontera ceutí, sostiene el departamento, en una interpretación que sitúa el factor de las redes criminales como catalizador adicional de una tendencia que ya venía dibujándose con anterioridad.
Melilla, otro síntoma del mismo patrón
El aumento de la presión migratoria no se limita a Ceuta. El presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, advirtió de un fuerte incremento en el número de menores extranjeros no acompañados acogidos en la ciudad durante los dos últimos meses, con un aumento del 80% entre junio y el 29 de julio. Según Imbroda, el Estado fijó en 84 el número máximo de menores que debía atender la ciudad, aunque en la actualidad esa cifra asciende a 184. «Está más que duplicado y la tendencia es ir a muchos más», afirmó el presidente melillense.
Este patrón de incremento sostenido, documentado tanto en los informes oficiales como en las cifras del Ministerio del Interior, contrasta con el carácter súbito que ha adoptado la crisis en sus últimos días. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, instó al Gobierno a activar el artículo 23 de la Ley de Seguridad Nacional para declarar la situación de emergencia ante lo que calificó de crisis sin precedentes. «Es una avalancha sin precedentes, y las fuerzas de seguridad están desbordadas», sostuvo Feijóo, en una valoración que coincide con las alertas trasladadas por distintos sindicatos policiales sobre el terreno, aunque el Gobierno mantiene que la vía jurídica reclamada no resulta aplicable a una crisis de naturaleza migratoria.
El conjunto de estos datos apunta a una realidad de fondo: la presión migratoria sobre la frontera sur de España lleva meses en aumento, con picos que se intensifican en función de factores diversos —desde la actividad de redes de tráfico hasta la evolución de las relaciones diplomáticas con Marruecos—, pero que no representan un fenómeno aislado ni imprevisible dentro del diagnóstico que las propias instituciones del Estado vienen elaborando desde hace tiempo.