La Ayuda Oficial al Desarrollo registró en 2025 la mayor caída anual de su historia, según datos preliminares de la OCDE. El repliegue, concentrado en un 93,7% en cinco grandes donantes y explicado en tres cuartas partes por el recorte estadounidense, revienta la tendencia de crecimiento de los años anteriores y compromete los objetivos de la Agenda 2030. España es uno de los pocos países que incrementaron su aportación.
La financiación global de la cooperación al desarrollo sufrió en 2025 la mayor contracción anual registrada desde que existe contabilidad sistemática de los flujos de ayuda internacional. Según los datos preliminares publicados en abril por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) cayó un 23,1% respecto al año anterior, hasta los 174.300 millones de dólares (149.297 millones de euros), cifra equivalente al 0,26% de la renta nacional bruta combinada de los países donantes.
Mathias Cormann, secretario general de la OCDE, calificó el resultado de «la mayor caída anual jamás registrada», producida en un momento en que los países en desarrollo afrontan presiones crecientes tanto económicas como geopolíticas. El informe, elaborado por el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD), subraya que el retroceso devuelve los niveles de AOD a los existentes al inicio de la Agenda 2030, adoptada en 2015, y rompe la tendencia de crecimiento acumulado entre 2019 y 2023, cuando la ayuda había aumentado un 32,7%.
Los cinco grandes donantes y el 93,7% del descenso
El retroceso no fue proporcional entre los países aportantes. Cinco grandes economías —Estados Unidos (EE.UU.), Alemania, Francia, Reino Unido y Japón— concentraron el 93,7% del descenso total. EE.UU. fue con diferencia el principal responsable: su AOD cayó un 56,9%, lo que representa las tres cuartas partes de toda la caída global. Como consecuencia directa de ese ajuste, Alemania se convirtió en 2025 en el mayor donante mundial, con 29.100 millones de dólares, superando levemente a EE.UU.
Cormann señaló que la ayuda al desarrollo, cuya función es «proteger a las comunidades más vulnerables», está hoy «retrocediendo por las presiones fiscales y el entorno complejo» al que se enfrentan los donantes. Es la primera vez que los cinco mayores donantes reducen su AOD de manera simultánea. En total, 26 de los 34 países miembros del CAD redujeron su contribución en 2025. Solo cinco mostraron incrementos significativos, entre ellos Noruega, con un alza del 11,7%.
Los efectos humanitarios del desplome
El descenso de los datos agregados se tradujo en consecuencias concretas para millones de personas. La ayuda bilateral (la que los países donantes canalizan directamente sin pasar por organismos multilaterales) cayó un 26,4%. La reducción fue aún más pronunciada en el componente humanitario, que se contrajo un 35,8% hasta los 15.500 millones de dólares. El recorte se vincula al cierre de programas, los despidos de personal y la retirada de organizaciones de numerosos países, lo que dejó a millones de personas sin asistencia básica, especialmente en África, Asia y el Pacífico.
La concentración de los recortes en los estados más poderosos resulta determinante para valorar la escala del impacto. Carsten Staur, presidente del CAD, destacó que el ajuste estadounidense fue el más pronunciado de la historia del organismo. Un total de 26 de los 34 estados miembros del CAD redujeron su ayuda en 2025, y solo cinco grandes donantes explican prácticamente la totalidad del descenso. Parte del retroceso se explica también por la reducción de los gastos de atención a personas refugiadas dentro de los propios estados contribuyentes, que disminuyeron un 22,1%, aunque su peso relativo sobre el total se mantuvo estable.
España y la perspectiva de 2026
En ese contexto de retroceso generalizado, España emerge como una de las pocas excepciones positivas. Según los datos publicados por la OCDE, la AOD española creció un 10,7% en 2025, frente a la caída media de los países de la Unión Europea (UE) del 9,8%. Entre los miembros del bloque comunitario que también registraron incrementos figuran Suecia (+9,6%), Luxemburgo (+8,9%) y Dinamarca (+3%). España es, además, el cuarto estado miembro de la UE en exportaciones agroalimentarias globales, lo que refuerza su protagonismo en la distribución de recursos hacia terceros países.
El informe no proyecta una corrección a corto plazo. Pilar Garrido, directora de Cooperación para el Desarrollo de la institución, advirtió de que 2026 podría confirmar «el tercer año consecutivo de descenso», «algo que no se había visto desde 1993», cuando la ayuda internacional se contrajo durante el período de la postGuerra Fría. La OCDE prevé una nueva caída del 3,8% para 2026, lo que convertiría el trienio 2024-2026 en la serie negativa más prolongada de toda la historia del sistema de ayuda al desarrollo.
El informe sitúa la caída en el contexto de la Agenda 2030 de Naciones Unidas y sus objetivos de desarrollo sostenible, a los que la AOD debería contribuir de forma creciente. El retroceso de 2025 borra en un solo ejercicio los avances acumulados en varios años y devuelve el sistema a los niveles del momento en que esa agenda fue adoptada hace una década. Para los analistas del CAD, la concentración del descenso en unos pocos países poderosos convierte el problema en una decisión política antes que en una restricción estructural del sistema internacional.