Identificados los 45 fallecidos en Adamuz mientras la investigación se centra en el deterioro de la vía

24 janvier 2026 - 09:21

Todas las familias de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz han sido informadas tras completarse la identificación de los 45 fallecidos en la colisión de trenes del pasado domingo. Siete heridos permanecen ingresados en la UCI. La investigación apunta a una rotura de la vía por deterioro estructural como causa principal del siniestro, al tiempo que continúan los trabajos de rastreo.

La tragedia ferroviaria de Adamuz, en Córdoba, cobró finalmente 45 vidas según confirmó el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil tras completar la identificación de todas las víctimas. La cifra definitiva incluye los cadáveres de las dos últimas personas dadas por desaparecidas que se estaban buscando en el operativo desplegado tras el choque frontal entre los trenes Iryo y Alvia ocurrido el domingo por la noche. Además de los fallecidos, siete personas permanecen hospitalizadas en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de diversos centros sanitarios andaluces. El lunes, el balance provisional había alcanzado las 118 personas en hospitales, aunque desde entonces se han producido altas médicas progresivas conforme mejoraba el estado de los heridos leves y moderados.

El Centro Integrado de Datos, creado para coordinar las identificaciones, informó que 27 de las víctimas tenían su lugar de residencia en Huelva, 9 en Sevilla, 4 en Málaga, 2 en Córdoba y 1 en Alemania. Alicante, Málaga, Tenerife y Ceuta cuentan con un fallecido respectivamente. De los 45 identificados, 36 se encontraban en el tren que hacía la ruta entre Madrid y Huelva  y 9 en el que cubría el trayecto desde Málaga hacia Madrid. Las nueve familias que aún no habían sido informadas de la identificación de sus allegados recibieron la confirmación oficial por parte de las autoridades. «Habíamos agotado todas las posibilidades en la zona, pero al final insistimos en una zona muy concreta y es ahí donde hemos encontrado los últimos restos humanos», explicó el coronel jefe del Servicio de Criminalística, Fernando Domínguez, durante una rueda de prensa celebrada ayer. 

Finaliza la identificación: 45 víctimas mortales y 7 heridos críticos

El proceso de identificación de las víctimas se prolongó durante tres jornadas debido a la complejidad técnica del operativo. Los cuerpos quedaron esparcidos en una zona de varios kilómetros tras el impacto entre ambos convoyes, lo que obligó a desplegar un rastreo exhaustivo con participación de 200 efectivos de la Guardia Civil que trabajaron las 24 horas del día. Las técnicas forenses empleadas incluyeron análisis de ADN, estudios odontológicos y comparación de efectos personales para establecer la identidad de cada víctima. Según explicó Domínguez, «sabíamos que tenían que estar ahí, pero lo difícil era encontrar esas últimas personas. Ha sido muy complicado». El responsable técnico destacó la profesionalidad del equipo que ha trabajado ininterrumpidamente desde el domingo para ofrecer certezas a las familias.

Los siete heridos que permanecen en estado crítico en unidades de cuidados intensivos presentan traumatismos graves, politraumatismos y lesiones de diversa consideración, según confirmaron fuentes sanitarias consultadas por este diario. Seis de ellos se encuentran en hospitales andaluces y uno fue trasladado a un centro sanitario de Madrid para recibir tratamiento especializado. El Servicio Andaluz de Salud ha desplegado un dispositivo extraordinario para atender a los heridos, con equipos de salud mental especializados que están prestando apoyo psicológico tanto a las víctimas supervivientes como a los familiares de los fallecidos. El Ejecutivo andaluz ha habilitado recursos adicionales en los centros hospitalarios de Córdoba, Sevilla, Huelva y Málaga para garantizar la atención médica adecuada a todas las personas afectadas por el accidente ferroviario.

La hipótesis principal: rotura de vía por deterioro estructural

La Guardia Civil centra su investigación en una posible rotura de la vía ferroviaria por deterioro estructural como causa principal del descarrilamiento. Un ente independiente analizará los informes de rail de la zona cero, según confirmó el coronel Domínguez en la rueda de prensa conjunta con el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska. La hipótesis principal es que existe una falla que se generó justo en el kilómetro 58, en el punto de la provincia de Córdoba donde confluyen dos líneas ferroviarias. El ente independiente debe determinar si esta falla fue provocada por los análisis que se realizaron en Madrid anteriormente, por la realización de trabajos de mantenimiento o si existía alguna deficiencia estructural previa en la infraestructura.

El ministro del Interior apuntó que, aunque ambos trenes llevaban habilitado el sistema de frenado automático, «no dio tiempo a accionar la tecnología de los controles». Sin embargo, reconoció que el foco de la investigación está puesto en el estado de las vías ferroviarias, tanto del tramo que transitaba el tren de Iryo como el del tren de Renfe. «Ya ha quedado reflejado en las ruedas del Iryo y en los bogies —bastidores donde van montados los ejes y las ruedas de los tres convoyes— que por donde pasó este tren había algo anormal, pero aún no podemos concluir cuál fue la causa», declaró el ministro. La investigación técnica deberá determinar si existían movimientos laterales que pudieran ofrecer información sobre la vía como posible origen del siniestro. El objetivo es establecer con precisión qué provocó la rotura de la infraestructura y si pudo haberse evitado con un mantenimiento preventivo adecuado.

Continúan los trabajos de rastreo y análisis forense

Los equipos de la Guardia Civil y del Servicio de Criminalística continuaron ayer trabajando en la zona del accidente para recoger las últimas pruebas y efectos personales de las víctimas. El operativo se ha extendido a lo largo de varios kilómetros en las inmediaciones del lugar del choque, donde quedaron dispersos objetos personales, fragmentos de los vagones y restos biológicos. «Hemos estado trabajando las 24 horas del día con el objetivo de encontrar desaparecidos y sacar de las vías los vagones de los trenes Iryo y Alvia que chocaron», explicó el coronel Domínguez. Las tareas incluyeron el uso de drones para rastrear zonas de difícil acceso y la colaboración de equipos especializados en la identificación de restos en catástrofes.

El ministro Grande-Marlaska destacó que la complejidad técnica del operativo obligó a desplegar recursos extraordinarios, incluyendo unidades caninas, equipos de rastreo con tecnología avanzada y especialistas forenses procedentes de distintas comunidades autónomas. «Hemos trabajado de forma coordinada para ofrecer a las familias la certeza que necesitaban sobre la identidad de sus seres queridos», afirmó el ministro. Los trabajos en la zona del siniestro continuarán durante varios días más hasta completar el levantamiento de todos los restos y asegurar que no queda ningún elemento pendiente de análisis. La Guardia Civil ha establecido un perímetro de seguridad que abarca varios kilómetros cuadrados para preservar la integridad de las pruebas y facilitar el trabajo de los investigadores sin interferencias externas.

Debate sobre mantenimiento ferroviario

La tragedia de Adamuz ha reabierto el debate sobre el estado del mantenimiento de la red ferroviaria española y la inversión en infraestructuras de transporte. El Gobierno divulgó ayer un informe en el que sostiene que desde 2018 ha multiplicado por diez la inversión en la legislatura en desmontar la idea de que llegó al poder para desmantelar la red ferroviaria. Según el Ejecutivo, desde 2018 la inversión en mantenimiento de la red de alta velocidad ha crecido en un 43%, pasando de 731 millones de euros anuales en 2018 a 2.283 millones actuales en 2024. El Gobierno también destaca que entre 2018 y 2023 se han realizado 192 millones de euros en mejoras específicas en el mantenimiento de la red de alta velocidad por kilómetro de vías, lo que representa un incremento del 54% respecto al periodo anterior.

Sin embargo, expertos ferroviarios consultados señalan que el aumento presupuestario no garantiza automáticamente una mejora en las condiciones de seguridad si no se ejecutan las inversiones de forma eficiente y se priorizan las zonas con mayor deterioro estructural. «No basta con aumentar el presupuesto, es necesario realizar inspecciones periódicas rigurosas y actuar preventivamente cuando se detectan anomalías», advierte una fuente técnica consultada que prefiere mantener el anonimato. Los datos oficiales del Ministerio de Transportes muestran que en 2024 murieron 1.785 personas en accidentes de tráfico en España, una cifra muy superior a la de fallecidos en siniestros ferroviarios durante toda la década anterior. Este contraste estadístico evidencia que, históricamente, el transporte ferroviario ha sido considerado uno de los medios más seguros, aunque la magnitud de la tragedia de Adamuz obliga a revisar protocolos y sistemas de mantenimiento preventivo.

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