Filmin desafía las presiones y mantendrá el documental sobre los altercados del procés

21 janvier 2026 - 17:47

La plataforma de streaming ha recibido amenazas y llamadas al boicot tras estrenar un documental sobre los disturbios de octubre de 2019 en Barcelona. Su director editorial asegura que entiende el malestar de los afectados, pero confirma que no retirará el contenido de su catálogo. El caso reabre el debate sobre los límites de la libertad de exhibición en plataformas culturales.

La plataforma audiovisual Filmin se enfrenta a una campaña de presión en redes sociales tras el estreno de Ícaro, la ciudad en llamas, un documental sobre los violentos altercados que sacudieron Barcelona en octubre de 2019, tras conocerse la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes del proceso independentista catalán. El contenido ha generado amenazas contra la empresa y llamadas al boicot por parte de sectores que consideran que la película glorifica la violencia y minimiza las consecuencias de aquellos disturbios, que dejaron cientos de heridos y cuantiosos daños materiales en la capital catalana.

En conversación telefónica con El País, el director editorial de Filmin, Jaume Ripoll, ha defendido la decisión de mantener el documental en el catálogo de la plataforma. «Entiendo el malestar y las críticas», ha señalado Ripoll, reconociendo la sensibilidad del tema. Sin embargo, ha sido tajante respecto a las presiones recibidas: «No voy a denunciar ni retirar el documental Ícaro, la semana en llamas«. Según el responsable de Filmin, ceder ante este tipo de campañas sentaría un precedente peligroso para la libertad de contenidos en plataformas culturales independientes.

El documental que provocó la controversia

Ícaro, la ciudad en llamas aborda los episodios de violencia urbana que se registraron en Barcelona durante varios días de octubre de 2019, inmediatamente después de que el Tribunal Supremo condenara a penas de entre nueve y trece años de prisión a nueve líderes independentistas catalanes por sedición y malversación. Aquellos disturbios, protagonizados principalmente por grupos de jóvenes vinculados a sectores radicales del independentismo, incluyeron barricadas, quema de contenedores, enfrentamientos con los Mossos d’Esquadra y daños significativos en el mobiliario urbano del centro de la ciudad.

El documental forma parte del catálogo de contenido original que Filmin desarrolla desde 2021, cuando la plataforma comenzó a producir sus propias piezas audiovisuales. Según consta en el Registro Mercantil, esta estrategia de producción propia fue posible tras la compra de la empresa en 2023 por parte de un grupo inversor, operación que se cerró con una valoración estimada por encima de los 90 millones de euros. La apuesta por el contenido original busca diferenciar a Filmin en un mercado dominado por grandes plataformas internacionales como Netflix, HBO o Prime Video.

Amenazas y campaña de boicot en redes

Las críticas al documental se han intensificado en redes sociales durante los últimos días, con publicaciones que acusan a Filmin de dar visibilidad a una narrativa que, según sus detractores, romantiza la violencia callejera y oculta las consecuencias que aquellos altercados tuvieron para comerciantes, vecinos y agentes de policía. Algunos mensajes han incluido amenazas directas contra la empresa y llamadas a cancelar suscripciones a la plataforma como forma de protesta.

Entre las voces críticas destacan colectivos vinculados a víctimas de los disturbios de 2019, que consideran que el documental presenta una versión sesgada de los acontecimientos. «Se sigue siendo una herida abierta para quienes sufrieron pérdidas materiales o agresiones durante aquella semana», señalan fuentes cercanas a estos grupos. Desde la plataforma X (antes Twitter), varios usuarios han compartido capturas de pantalla de Filmin acompañadas de mensajes como «Colaboracionistas con la represión española», exigiendo que la empresa retire el contenido.

Firmeza editorial de Filmin

A pesar de la presión, la dirección de Filmin ha optado por mantener una postura firme. Jaume Ripoll ha explicado que la compañía defiende la libertad de programar contenidos diversos, aunque estos puedan resultar controvertidos para determinados sectores de la audiencia. «No dejamos en paz a quien insulte a las víctimas. Os entendemos para que os retiréis», respondió el directivo a través de la cuenta oficial de la plataforma en X, dirigiéndose a los críticos más vehementes.

Filmin, fundada en Barcelona en 2008 por los emprendedores Jaume Ripoll, Juan Carlos Tous y Antonio de Lama, alcanzó la rentabilidad en 2017 tras años de crecimiento sostenido. La plataforma se ha consolidado como referente del cine independiente y de autor en el mercado hispanohablante, con presencia destacada en festivales especializados y una cuota de mercado que, según datos de 2023, alcanza el 2,3% en España. Su catálogo incluye más de 13.000 títulos, priorizando el cine europeo, latinoamericano y asiático, frente a la hegemonía del producto estadounidense en otras plataformas.

Un debate sobre libertad de expresión

El caso de Ícaro, la ciudad en llamas plantea interrogantes más amplios sobre los límites de la libertad de exhibición en plataformas culturales y el papel de las redes sociales como instrumento de presión sobre empresas privadas. Para algunos analistas del sector audiovisual, episodios como este reflejan la creciente dificultad de las plataformas para navegar entre la pluralidad editorial y las demandas de sectores movilizados que exigen la retirada de contenidos que consideran ofensivos o perjudiciales.

El baremo de lo que resulta aceptable o censurable en el ámbito cultural ha generado controversias similares en los últimos años, tanto en España como en otros países europeos. Defensores de la libertad de expresión advierten del riesgo de que las campañas en redes sociales impongan una forma de censura informal sobre contenidos legítimos, mientras que las voces críticas subrayan la responsabilidad de las plataformas en la difusión de narrativas que pueden herir sensibilidades o distorsionar hechos históricos recientes. Filmin, al menos por ahora, ha optado por resistir la presión y mantener su criterio editorial intacto.

 

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