España ha comenzado a reforzar el perímetro marítimo de Ceuta con la instalación de barreras flotantes, tras la grave crisis migratoria registrada esta semana en la ciudad autónoma, donde cerca de 60.000 personas llegaron en apenas 24 horas antes de que la mayoría regresara posteriormente a Marruecos.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se desplazó este sábado a Ceuta para supervisar el dispositivo y transmitir un mensaje de tranquilidad. Aunque reconoció que «la crisis no puede darse por cerrada», afirmó que la ciudad vive una situación de «razonable normalidad» y aseguró que «casi todos» los migrantes que entraron masivamente el jueves ya han abandonado el enclave, un proceso que atribuyó a la actuación de las autoridades españolas y a la cooperación con Marruecos.
Refuerzo de la vigilancia marítima
Como parte de las medidas adoptadas, las autoridades españolas iniciaron la instalación de una nueva barrera flotante junto al espigón que separa Ceuta del litoral marroquí, con el objetivo de dificultar las entradas a nado.
Pese a ello, durante la jornada continuaron registrándose movimientos de personas en la zona fronteriza, mientras efectivos del Ejército y de la Guardia Civil mantenían un amplio despliegue de vigilancia.
Un drama humano detrás de la crisis
Entre quienes lograron llegar a Ceuta se encontraba Soufian, un ciudadano marroquí de 42 años que explicó a AFP que decidió cruzar a nado buscando una oportunidad laboral.
«No es una invasión. La gente quiere un futuro mejor porque en Marruecos no lo encuentra», afirmó. Según su testimonio, trabajaba doce horas diarias como vigilante de seguridad por un salario equivalente a unos diez euros al día.
Otro migrante, Souleil Boyan, un joven senegalés de 19 años que llevaba cinco meses en Marruecos antes de alcanzar Ceuta, resumió así la motivación de muchos de quienes emprendieron la travesía: «Queremos trabajar y ganarnos la vida».
Tensión política en Europa
La crisis ha trascendido el ámbito migratorio y ha abierto un intenso debate político en la Unión Europea.
El Gobierno italiano anunció inicialmente la suspensión de la libre circulación con España dentro del espacio Schengen, aunque posteriormente aclaró que los controles adicionales solo afectarían a ciudadanos extracomunitarios procedentes de territorio español.
Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, envió una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que denunció las críticas recibidas por algunos socios europeos y lamentó que el debate estuviera alimentado por «prejuicios, noticias falsas, ignorancia e intereses políticos».
Grande-Marlaska recordó además que otros Estados miembros también han afrontado crisis similares, citando como ejemplo la llegada masiva de migrantes a la isla italiana de Lampedusa en 2023.
Según el último balance oficial, al menos 67 personas perdieron la vida durante los intentos de alcanzar Ceuta, convirtiendo este episodio en una de las crisis migratorias más graves registradas en la frontera sur de la Unión Europea en los últimos años.