España ha iniciado este martes tres días de luto nacional tras el grave accidente ferroviario ocurrido el domingo en Adamuz (Córdoba), donde la colisión entre dos trenes de alta velocidad ha dejado, por el momento, al menos 41 personas fallecidas y decenas de heridos.
Coincidiendo con el inicio del luto oficial, los reyes Felipe VI y Letizia se desplazarán a la zona del siniestro para expresar su solidaridad con las víctimas, sus familias y los vecinos que, en los primeros momentos, se volcaron en ayudar a los supervivientes.
Según el último balance ofrecido por las autoridades andaluzas, el número de víctimas mortales se elevó tras el hallazgo de un nuevo cuerpo entre los restos de uno de los trenes. Además, 39 personas permanecen hospitalizadas, de las cuales 13 continúan en estado grave en unidades de cuidados intensivos.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha señalado que la cifra definitiva de fallecidos podría aproximarse al número de personas inicialmente denunciadas como desaparecidas, situado en torno a 43, aunque ha insistido en que será necesario esperar a que concluyan las tareas de identificación.
Los equipos de emergencia continúan trabajando en la zona con maquinaria pesada para retirar los vagones siniestrados, algunos de los cuales cayeron por un terraplén de varios metros de altura tras el impacto. Las labores de rescate y recuperación se prolongarán durante las próximas horas.
El accidente se produjo cuando un tren del operador privado Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid, descarriló parcialmente y terminó invadiendo la vía paralela por la que circulaba un convoy de Renfe en sentido contrario, provocando una colisión de extrema violencia.
Las primeras investigaciones han descartado, por ahora, un exceso de velocidad o un error humano, y los técnicos centran su atención en el estado de la infraestructura ferroviaria. Una posible anomalía en uno de los raíles ha abierto nuevas líneas de investigación, aunque el Gobierno ha subrayado que aún es pronto para determinar si se trata de la causa o de una consecuencia del siniestro.
El tráfico ferroviario entre Madrid y Andalucía permanece interrumpido y no se prevé su restablecimiento completo antes del 2 de febrero. España revive así el recuerdo de otras tragedias ferroviarias, como la de Santiago de Compostela en 2013, que marcó profundamente la memoria colectiva del país.