España evacúa el Hondius pese al veto sin base científica de Clavijo

11 mai 2026 - 20:57

La operación de evacuación del crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus que ha causado tres muertes, se completó ayer en el puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife, con 94 personas desembarcadas de 19 nacionalidades. El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, intentó bloquear el fondeo hasta pasada la medianoche con un argumento desmentido por el informe oficial del Ministerio de Sanidad. El Gobierno impuso la operación mediante una resolución de la Marina Mercante.

El MV Hondius entró en el puerto de Granadilla de Abona a las seis de la madrugada del domingo tras 40 días de travesía por el Atlántico sur. A bordo viajaban 152 personas de 24 nacionalidades, supervivientes de un brote de hantavirus que ha dejado tres fallecidos y ha activado un operativo de repatriación coordinado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con la participación de 23 países. La ministra de Sanidad, Mónica García, que dirigió la operación desde el puerto junto a los ministros Fernando Grande-Marlaska y Ángel Víctor Torres, calificó el dispositivo de «operación sin precedentes» y destacó que España actúa como «ejemplo» para otros países según el propio organismo internacional. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se desplazó personalmente a Tenerife para supervisar el operativo y alabó el «trabajo muy profesional» del Gobierno español.

La evacuación se desarrolló de forma escalonada a partir de las 9.40 horas. Los pasajeros descendieron al muelle en grupos reducidos mediante zodiac, cubiertos con chubasqueros azules y mascarillas FPP2, y fueron trasladados directamente al aeropuerto de Tenerife Sur en autobuses de la Unidad Militar de Emergencias (UME) sin ningún contacto con la población civil. Todos los viajeros seguían asintomáticos en el momento del desembarco, un dato que la ministra García valoró expresamente porque avalaba el operativo de contención y reducía el riesgo de dispersión. La única excepción fue un pasajero francés que presentó síntomas compatibles con hantavirus durante el vuelo de regreso a París: el primer ministro galo, Sébastien Lecornu, confirmó que los cinco ciudadanos franceses evacuados fueron colocados «en aislamiento estricto».

El veto de los ratones nadadores

El operativo estuvo a punto de bloquearse la noche anterior por una intervención del presidente de Canarias, Fernando Clavijo, que a la medianoche del sábado envió a la ministra García un pantallazo de una búsqueda realizada con inteligencia artificial. En él aparecía subrayada la frase «las ratas son excelentes nadadoras». El argumento de Clavijo era que no podía autorizar el fondeo del Hondius porque los roedores portadores del hantavirus podrían saltar al mar, nadar hasta la costa y contagiar a la población canaria.

El Ministerio de Sanidad respondió con un informe oficial que desmontaba la hipótesis punto por punto. El documento señala que el reservorio natural del virus de los Andes presente en el Hondius no son las ratas, sino el ratón colilargo patagónico —denominado científicamente Oligoryzomys longicaudatus—, que vive en zonas boscosas del sur de Chile y Argentina, no en entornos portuarios, y que no sabe nadar. El informe añade que el barco había sido inspeccionado por expertos sanitarios y que no se detectó ningún rastro de roedores a bordo. La confusión entre ratas y ratones que subyacía al argumento de Clavijo —su consulta hablaba de ratas, no del roedor específico que transmite este hantavirus— fue señalada explícitamente en el documento ministerial.

La orden ministerial que impuso el fondeo

A pesar de recibir el informe, Clavijo mantuvo su posición y declaró públicamente que no autorizaría la llegada del barco porque no quería ser «cómplice de algo que pone en peligro la seguridad sanitaria» de las islas. La Moncloa interpretó que el presidente canario buscaba capitalizar políticamente la crisis presentándose como el único que había intentado frenar el operativo. A la 1.12 horas del domingo, la directora general de la Marina Mercante firmó una resolución administrativa invocando el artículo 299 de la Ley de Puertos, que anuló el veto de Clavijo e impuso la entrada del buque. El Hondius fondeó en Granadilla seis horas después y la operación siguió su curso sin más incidencias.

La ausencia del Gobierno canario en el muelle fue notoria. Del Ejecutivo regional solo estuvo presente el director del Servicio Canario de Salud, que abandonó el lugar tras el primer desembarco para dirigirse al hospital de campaña dispuesto por la administración autonómica, a unos 200 metros del puesto de mando donde operaban los ministros del Gobierno central. Representantes de varias delegaciones diplomáticas, que avalaron públicamente el trabajo del Gobierno español, criticaron en privado la actitud de Clavijo. Uno de los cónsules presentes llegó a calificarlo de querer ser «el redentor del pueblo canario frente a un Gobierno español culpable de traer un virus a las islas», según fuentes diplomáticas recogidas por medios presentes en el operativo.

Los 14 españoles en el Gómez Ulla

Los catorce ciudadanos españoles fueron los primeros en abandonar el barco. Llegaron al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla de Madrid a las 16.26 horas, tras un traslado en avión militar medicalizado desde la base aérea de Torrejón de Ardoz escoltado por vehículos de la Policía Nacional. Entre los repatriados figuran cinco personas de Cataluña, tres de Madrid, tres de Asturias, una de Castilla y León, una de Valencia y el ornitólogo Ricardo Hevia, de Cariño, en Galicia.

El hospital, que construyó contra reloj la unidad de aislamiento de alto nivel más avanzada de Europa durante la crisis del ébola en 2014, activó sus protocolos de cuarentena estricta. Los pasajeros permanecerán en habitaciones individuales en una planta habilitada exclusivamente para ellos, sin contacto con otros enfermos ni visitas. Si en algún momento presentan síntomas, el protocolo escala automáticamente a la planta 22 —la misma que acogió en 2020 a los 21 españoles repatriados de Wuhan en los primeros días de la pandemia de covid-19—. La cuarentena tiene una duración inicial de siete días, al cabo de los cuales el Ministerio de Sanidad deberá solicitar amparo judicial si considera necesario prolongarla. La ministra García solicitó privacidad para los afectados y resumió su estado con una frase: «Están bien, con ganas de estar en España».

La operación continuará hoy con la repatriación de los pasajeros australianos, cuyo avión no llegó a tiempo ayer al aeródromo de Tenerife, y un segundo vuelo a Países Bajos con pasaje de distintas nacionalidades. El MV Hondius zarpará después hacia Róterdam con unos treinta tripulantes a bordo y con el cadáver de la pasajera alemana fallecida el 2 de mayo en mitad del Atlántico. En el puerto holandés, el buque será sometido a desinfección completa.

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