España alcanza los 49,5 millones de habitantes y supera los 10 millones de nacidos en el extranjero

13 février 2026 - 07:55

El Instituto Nacional de Estadística ha confirmado este jueves que España ha batido su récord histórico de población, alcanzando los 49.570.725 habitantes a 1 de enero de 2026. El dato más significativo no es solo el volumen total, sino su composición: por primera vez, más de 10 millones de residentes han nacido fuera del país, mientras que la población nativa disminuye debido a la persistente caída de la natalidad. El crecimiento demográfico depende casi exclusivamente de la inmigración.

España ha alcanzado un nuevo máximo demográfico según los datos provisionales de la Encuesta Continua de Población publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística. La cifra total de residentes se sitúa en 49.570.725 personas a 1 de enero de 2026, lo que supone un incremento de 81.520 habitantes durante el cuarto trimestre de 2025 y un crecimiento anual de 442.428 personas. Este aumento consolida la tendencia de crecimiento poblacional sostenido que España experimenta desde hace varios años, aunque con una particularidad estructural cada vez más evidente: el incremento se debe exclusivamente a la llegada de población nacida en el extranjero, ya que el número de personas nacidas en España ha disminuido en términos absolutos.

Los datos del INE revelan que la población nacida en el extranjero y empadronada en España ha superado por primera vez la barrera de los 10 millones de personas, situándose exactamente en 10.004.581 individuos. Esta cifra es superior al número de residentes con nacionalidad extranjera debido a los procesos de adquisición de la nacionalidad española, un fenómeno que refleja tanto la integración de largo recorrido de parte de la población migrante como las políticas de naturalización implementadas en los últimos años. El volumen de población nacida fuera de España representa ahora aproximadamente el 20% del total de residentes, una proporción que marca un hito en la composición demográfica del país y que tiene implicaciones directas en ámbitos como el mercado laboral, el sistema educativo y la seguridad social.

En sentido inverso, la población nacida exclusivamente en España registró un descenso de 8.696 personas durante el cuarto trimestre de 2025, situándose en torno a los 39 millones de habitantes. Este descenso refleja el impacto acumulado del envejecimiento demográfico y de las tasas de natalidad históricamente bajas que caracterizan la evolución poblacional española desde hace décadas. España se encuentra en una situación de saldo vegetativo negativo, término técnico que significa que el número de defunciones supera al de nacimientos, una tendencia que sin la compensación de los flujos migratorios se traduciría en una pérdida neta de población. La persistencia de este fenómeno plantea desafíos estructurales para el mantenimiento del sistema de pensiones, la sostenibilidad de los servicios públicos y el equilibrio generacional del mercado laboral.

Uno de cada cinco habitantes nació fuera de España

El número de extranjeros con nacionalidad no española alcanzó un nuevo récord histórico, situándose en 7.243.561 personas, lo que representa el 14,6% de la población total de España. Durante el cuarto trimestre de 2025, este colectivo creció en 56.431 personas, reflejando la intensidad de los flujos migratorios hacia el país. La diferencia entre los más de 10 millones de nacidos en el extranjero y los 7,2 millones de extranjeros se explica por los aproximadamente 2,7 millones de personas que, habiendo nacido fuera de España, han adquirido la nacionalidad española mediante procesos de naturalización ordinaria, por residencia o por otros procedimientos legales establecidos en la legislación vigente.

La composición por nacionalidades de la población extranjera muestra una diversificación creciente, aunque con predominio claro de determinados orígenes geográficos. Los datos demográficos indican que España se ha consolidado como uno de los principales destinos migratorios de Europa, especialmente para ciudadanos latinoamericanos que encuentran en el país facilidades lingüísticas y culturales, pero también para marroquíes, que representan una de las comunidades históricamente más numerosas, y para europeos de otras nacionalidades, particularmente italianos y ucranianos. Esta diversidad de orígenes configura un mapa migratorio complejo que varía significativamente según las regiones del país y que responde tanto a oportunidades laborales como a redes familiares y comunitarias previamente establecidas.

Colombianos, venezolanos y marroquíes lideran las llegadas

Las principales nacionalidades de los inmigrantes que llegaron a España durante el cuarto trimestre de 2025 fueron la colombiana, con 36.600 entradas registradas, seguida de la venezolana, con 27.000 llegadas, y la marroquí, con 22.000 personas. Estos tres países concentran la mayor parte del flujo migratorio reciente, aunque también destacan las llegadas de ciudadanos españoles que retornan al país, con 18.500 entradas, peruanos, con 15.800, italianos, con 8.400, ucranianos, con 6.800, brasileños, hondureños y argelinos, cada uno con más de 6.000 llegadas en el periodo analizado. La predominancia de nacionalidades latinoamericanas responde a factores tanto económicos como políticos, incluyendo la crisis económica y la inestabilidad política en países como Venezuela, así como las oportunidades laborales que ofrece el mercado español en sectores como la hostelería, la construcción y los servicios.

En sentido contrario, las principales nacionalidades de los emigrantes que abandonaron España en el mismo periodo fueron la marroquí, con 13.000 salidas, la colombiana, con 12.500, y la española, con 7.900 personas que dejaron el país. También se registraron salidas significativas de ciudadanos peruanos, venezolanos, rumanos, chinos, ucranianos, italianos y hondureños. Estos movimientos de salida reflejan tanto retornos a países de origen como migraciones hacia terceros destinos, un fenómeno que indica la naturaleza dinámica y bidireccional de los flujos migratorios contemporáneos. El saldo neto, sin embargo, continúa siendo ampliamente positivo, lo que explica el crecimiento poblacional sostenido que registra España.

Crecimiento demográfico concentrado en tres comunidades autónomas

El análisis territorial del crecimiento poblacional muestra que durante el cuarto trimestre de 2025 la población aumentó en todas las comunidades autónomas excepto en las Islas Baleares, que experimentaron un ligero descenso. Entre las ciudades autónomas, Ceuta registró crecimiento mientras que Melilla vio reducida su población. Los mayores incrementos en términos relativos se produjeron en la Comunidad Valenciana, con un aumento del 0,34% respecto al trimestre anterior, seguida de Castilla-La Mancha, con un 0,27%, y la Comunidad de Madrid, con un 0,24%. Estas tres regiones concentran buena parte del dinamismo demográfico del país, impulsadas tanto por la llegada de población extranjera como por movimientos internos de redistribución poblacional desde otras zonas del territorio nacional.

El número de hogares también experimentó un crecimiento sostenido, situándose en 19.746.683 a 1 de enero de 2026, con un aumento de 46.332 unidades durante el cuarto trimestre de 2025 y una variación anual del 1,16%. Este dato refleja no solo el crecimiento poblacional, sino también los cambios en las estructuras familiares y residenciales, con una tendencia hacia hogares de menor tamaño medio y una mayor atomización de las unidades de convivencia. El crecimiento del número de hogares tiene implicaciones directas en la demanda de vivienda, uno de los principales desafíos económicos y sociales que enfrenta España en la actualidad, especialmente en las grandes áreas metropolitanas donde la presión sobre el mercado inmobiliario se ha intensificado en los últimos años.

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