El precio de la guerra llega a los bolsillos de los españoles

10 mars 2026 - 20:27

El conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha desencadenado una nueva espiral de precios que amenaza con erosionar el poder adquisitivo de los hogares españoles. El gasóleo ha subido un 20% y la gasolina un 10% desde el inicio de las hostilidades, según el Ministerio para la Transición Ecológica. El euríbor ha alcanzado su nivel más alto en un año y los alimentos básicos acumulan alzas que los salarios no han logrado compensar.

La guerra en Oriente Próximo ha llegado a los surtidores españoles antes de que el Gobierno haya definido cómo va a responder. El precio del gasóleo marcó 1,82 euros y el de la gasolina 1,715 euros en Madrid la semana pasada. Según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica, el gasóleo ha subido un 20% y la gasolina un 10% desde el inicio del conflicto. Para millones de conductores, el impacto es inmediato y se mide en euros cada vez que llenan el depósito, en un momento en el que ninguno de los dos combustibles superaba el euro hace apenas un año.

El mecanismo de transmisión del conflicto al precio del combustible pasa por el estrecho de Ormuz, por el que transita el 20% del petróleo y el gas natural licuado mundiales. Su cierre de facto desde la semana pasada ha provocado que el crudo suba un 40% y que el barril de brent supere los 100 dólares, muy por encima de los 70 con los que arrancó la contienda. Los expertos de JP Morgan advierten de que los mercados del petróleo «han entrado en modo pánico», con precios que podrían sostenerse entre 90 y 120 dólares mientras dure el conflicto.

El golpe en el surtidor

Para los conductores profesionales, el impacto es especialmente severo. Iñaki Caballero, taxista madrileño con tres meses en el oficio, asegura que tiene que cambiar su modo de vida: «Voy a tener que currar un poquito más, quizás una hora diaria más para ajustar». Francisco Javier González, comercial de 62 años que recorre entre 700 y 1.000 kilómetros semanales, resume la situación en pocas palabras: «Indignación y cabreo». El aumento del coste del diésel repercute directamente en sus empresas, que ya buscan vías para trasladar el incremento a sus clientes o absorberlo.

Más allá del combustible, la escalada afecta también a las empresas distribuidoras de gas. Varias compañías han comenzado a invocar la cláusula rebus sic stantibus —expresión latina que significa «estando así las cosas»—, un instrumento legal que permite romper un contrato en circunstancias extraordinariamente distintas a las previstas en el momento de su firma. El mercado mayorista del gas ha pasado de 30 a más de 60 euros por megavatio hora (MWh) en apenas días, lo que hace inviables económicamente muchos contratos de suministro vigentes.

Hipotecas, luz y gas

El euríbor, indicador de referencia para las hipotecas a tipo variable en España, protagonizó una rápida escalada desde que comenzó la guerra. Del 2,222% del 27 de febrero —último día de cotización antes del conflicto— saltó al 2,967% a cierre del 7 de marzo, su nivel más alto en términos mensuales en casi un año. Los hipotecados con revisión semestral en marzo o abril serán los primeros en notar el cambio en su cuota; quienes tengan revisión anual recibirán el impacto en aproximadamente doce meses.

La lógica detrás de este movimiento es clara: con el barril de petróleo disparado y el gas natural también al alza, la inflación amenaza con repuntar con fuerza, lo que obliga a reabrir el debate sobre si el Banco Central Europeo (BCE) debería aplazar los recortes de tipos previstos. «La historia sugiere que cuando la inflación sube, los tipos también suben», señala un experto de Aberdeen citado por El País. El euríbor ya ha descontado ese escenario, moviéndose al alza antes de que el BCE tome ninguna decisión.

La cesta de la compra

El tercer frente del impacto sobre los hogares es la alimentación. Los precios acumulan una subida superior al 18% desde 2021, una escalada que los salarios —que crecieron un 12,3% entre 2021 y 2024— no han logrado compensar. Los productos más castigados son los de consumo básico: la leche, las harinas, la carne, la pasta, el aceite de oliva, las legumbres y las patatas han registrado alzas de alrededor del 30% en ese periodo, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El aceite de oliva acumula un incremento del 50%, al que se ha sumado el impacto de la gripe aviar.

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, reconoció ante el Eurogrupo en Bruselas que la guerra «ya está afectando a los bolsillos de los españoles», con un impacto que va más allá de los mercados energéticos. La vicepresidenta primera del Ejecutivo, María Jesús Montero, adelantó desde Córdoba que el Gobierno adoptará «todas las medidas que considere importantes para bajar la cesta de la compra o los costes de producción de las empresas», aunque sin precisar plazos ni concretar un catálogo de medidas.

El panorama que emerge de los datos disponibles apunta a una tormenta perfecta para el poder adquisitivo: combustible más caro, facturas más altas, hipotecas en revisión al alza y alimentos que siguen encareciéndose. El comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, advirtió que si el conflicto se prolonga, podría desencadenarse «una importante crisis inflacionaria y efectos negativos en la confianza, interrupciones en la cadena de suministros y condiciones de financiación más estrictas». La pregunta que se hacen millones de hogares españoles no es si la guerra les afecta, sino cuánto tiempo más va a durar.

 

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