El algoritmo de X desvía a sus usuarios hacia posiciones conservadoras

23 février 2026 - 21:02

Un estudio publicado por la revista Nature concluye que el feed algorítmico de X empuja hacia opiniones políticas más conservadoras. La investigación, realizada con cerca de 5.000 personas durante 2023, detectó cambios de actitud sobre Donald Trump, la guerra en Ucrania y las políticas penitenciarias, y advierte de que el efecto persiste incluso después de abandonar la navegación algorítmica.

En enero de 2023, X introdujo el muro «Para ti», una ventana que muestra publicaciones de toda la plataforma ordenadas por criterio algorítmico, en contraposición al muro «Siguiendo», que presenta cronológicamente los contenidos de las cuentas que cada usuario ha elegido seguir. Desde entonces, el debate sobre los efectos de esa curación automatizada sobre las actitudes políticas ha ocupado a investigadores de distintas disciplinas. Un estudio publicado el pasado miércoles en Nature, la revista científica de mayor impacto internacional, aporta ahora evidencia experimental directa: la exposición al algoritmo de X modifica las prioridades políticas de los usuarios en una dirección conservadora.

La investigación ha sido liderada por Ekaterina Zhuravskaya, directora de estudios de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales —conocida por sus siglas en francés, EHESS— de París, y ha contado con la participación de un equipo internacional de economistas, politólogos y científicos sociales. Los autores señalan en el estudio que las redes sociales han transformado «radicalmente» la vida de las personas y que «una parte importante y cada vez mayor de la población mundial se conecta con otras personas, se entretiene y aprende sobre el mundo a través de estas plataformas», lo que convierte en urgente la comprensión de sus efectos sobre la formación de opinión pública.

Un experimento con casi 5.000 usuarios

El diseño de la investigación se basó en un experimento de campo con 4.965 usuarios activos de X en Estados Unidos durante 2023. Los participantes completaron encuestas antes y después del experimento y fueron asignados de forma aleatoria para utilizar bien el feed algorítmico, bien el cronológico, durante aproximadamente siete semanas. Además, los investigadores recopilaron datos sobre el contenido visualizado a través de una extensión personalizada del navegador y supervisaron el comportamiento en línea de cada participante a lo largo del período.

Los resultados mostraron que los usuarios asignados al feed algorítmico interactuaron más con la plataforma, adoptaron prioridades políticas más conservadoras y fueron más propensos a seguir cuentas vinculadas a activismo político de esa misma orientación ideológica. El análisis del contenido reveló que el algoritmo priorizaba publicaciones de perfil conservador y activista, mientras relegaba a los medios de comunicación tradicionales a posiciones menos visibles en el flujo de información.

Un elemento metodológico distingue este trabajo de estudios previos. Experimentos anteriores realizados en colaboración con Meta —empresa propietaria de Facebook e Instagram— habían encontrado escasas pruebas de que desactivar el algoritmo y volver a un feed cronológico alterara las actitudes políticas de los usuarios. Sin embargo, esos estudios no podían determinar si la exposición previa al algoritmo ya había moldeado las opiniones. El diseño del estudio de Nature midió tanto el efecto de activar el modo algorítmico como el de desactivarlo, lo que permitió capturar, según la investigadora de la Universidad Complutense de Madrid Celia Díaz Catalán, «la persistencia del efecto generado por el modo algorítmico».

Trump, Ucrania y las cárceles, los temas más afectados

Los cambios de actitud detectados no fueron homogéneos entre todos los temas políticos analizados. Los efectos más pronunciados se registraron en tres áreas concretas: las prioridades políticas en materia de políticas penitenciarias, la percepción de las investigaciones penales contra Donald Trump y las opiniones sobre la guerra en Ucrania. En los tres casos, los usuarios expuestos al feed algorítmico mostraron posiciones más alineadas con el espectro conservador que quienes utilizaron el muro cronológico durante el mismo período.

Conviene precisar el alcance de estos cambios. Los participantes no modificaron su identidad política de fondo: quienes se definían como demócratas o republicanos antes del experimento continuaron haciéndolo al concluir. Lo que el estudio detectó fue un desplazamiento en las políticas concretas que los usuarios estarían dispuestos a apoyar, lo que apunta a una influencia sobre preferencias específicas más que sobre la adscripción ideológica global. Los propios autores subrayan que «la exposición inicial al algoritmo de X tiene efectos persistentes en las actitudes políticas actuales de los usuarios», incluso una vez eliminada la curación algorítmica.

El contexto temporal del experimento merece atención. El estudio se desarrolló en 2023, un año de alta tensión política en Estados Unidos, marcado por las investigaciones judiciales contra Trump y la consolidación de las posiciones partidistas sobre el conflicto en Ucrania. Díaz Catalán advierte que «la magnitud de los efectos podría variar en contextos menos polarizados o en otros países», mientras que Belén Laspra, profesora ayudante doctora en el departamento de Filosofía de la Universidad de Oviedo, señala que la investigación tuvo lugar en «un contexto político específico» que puede condicionar la extrapolación de los resultados.

Un efecto que trasciende a los propios usuarios de X

Más allá de las conclusiones sobre el comportamiento de los usuarios directos de la plataforma, el estudio abre una reflexión sobre el alcance indirecto del algoritmo en la agenda pública general. X no es la red social con mayor número de usuarios a escala global, pero cuenta con una presencia desproporcionada de periodistas, dirigentes políticos y responsables institucionales, lo que amplifica su influencia sobre el debate público más allá de los límites de la propia plataforma.

Laspra subraya que X «funciona como un nodo central de producción y circulación de discurso político» y que sus «dinámicas algorítmicas pueden proyectarse indirectamente sobre la agenda mediática general». Esto no implica, en su valoración, «una transformación masiva de la opinión pública, pero sí sugiere que la arquitectura del sistema puede intervenir en un espacio que tiene efectos más allá de sus usuarios directos». En un contexto en el que, según el Pew Research Center —centro de investigación sin ánimo de lucro con sede en Washington—, una cuarta parte de los adultos estadounidenses identifica las redes sociales como su principal fuente de noticias, el debate sobre la regulación de los algoritmos adquiere una dimensión política de primer orden.

El estudio concluye que los algoritmos de las redes sociales pueden influir de manera significativa en las actitudes políticas y que esos efectos perduran incluso después de eliminar la curación algorítmica. Para Celia Díaz Catalán, el trabajo representa «una advertencia rigurosa sobre la plasticidad de las actitudes políticas frente a la arquitectura y diseño de las plataformas digitales». La pregunta sobre quién y cómo debe supervisar esa arquitectura sigue sin una respuesta regulatoria clara a ambos lados del Atlántico.

 

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