El abandono escolar de los jóvenes extranjeros ya triplica al de los españoles

20 mars 2026 - 10:24

El abandono educativo temprano entre los jóvenes de nacionalidad extranjera residente en España alcanzó el 30,8% en 2025, más del triple que el registrado entre los autóctonos, que descendió al 9,8% y marcó su mínimo histórico. El análisis de la Federación de Enseñanza de CC.OO. revela una brecha estructural alimentada por la pobreza, las barreras lingüísticas y la escasa capacidad del sistema educativo para atender al alumnado foráneo.

Los últimos datos educativos publicados por el Ministerio de Educación dibujan un país cada vez más homologable a su entorno europeo en términos formativos, pero con una fractura interna que se ensancha. La tasa de abandono educativo temprano —el porcentaje de jóvenes de entre 18 y 24 años que no completa la enseñanza obligatoria y no sigue ningún tipo de formación— se redujo el año pasado a su mínimo histórico, el 12,8%. La mejora, sin embargo, se debe casi exclusivamente a la caída entre los jóvenes españoles, cuya tasa descendió seis décimas hasta el 9,8%. Entre los extranjeros la tendencia fue la contraria: aumentó un punto y un décimo, hasta el 30,8%.

El análisis estadístico elaborado por Miguel Recio para la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras (CC.OO.) permite identificar el origen del problema con precisión. Hace diez años, la tasa de abandono de los jóvenes extranjeros era algo más del doble que la de los españoles —37,6% frente a 16,4%—. El año pasado la distancia superó el triple. No se trata de un hecho puntual, sino de una tendencia sostenida que arranca en la pandemia de coronavirus: la imposibilidad de desempeñar trabajos poco cualificados —muchos de ellos vinculados a la hostelería y el turismo— empujó entonces a miles de jóvenes a retomar los estudios. Desde 2021, con la recuperación de la economía, la tasa de los extranjeros ha vuelto a crecer mientras la de los españoles ha seguido una línea descendente.

Una brecha que se abre desde la pandemia

Lucas Gortazar, director de Educación de EsadeEcPol, subraya que el sistema educativo español es, por su diseño, «poco dado» a atender de forma personalizada a los alumnos con dificultades. En un contexto de recuperación económica, los efectos que los investigadores anglosajones denominan pull —la atracción que ejerce el mercado de trabajo sobre los jóvenes cuando la economía va bien, ofreciéndoles empleos aunque sean precarios— actúan con especial intensidad sobre los jóvenes foráneos. «Para la población joven extranjera, ante las dificultades de mantenerse escolarizada, sigue en mayor medida con este patrón», señala Miquel Àngel Alegre, director de proyectos de la Fundación Bofill.

El factor opuesto, el denominado push —el propio sistema educativo que expulsa mediante estrategias inadecuadas—, opera con igual fuerza. Los jóvenes extranjeros de entre 18 y 24 años que llegaron a España relativamente tarde tienen el título de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), pero dejaron de estudiar prematuramente en sus países de origen. El informe de CC.OO., elaborado con datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), no permite determinar qué porcentaje representan sobre el total, pero su existencia es reconocida por todos los expertos consultados en el análisis. 

Las condiciones del hogar como primer factor

Las condiciones socioeconómicas y culturales del hogar son, según el informe de Recio, el factor que más influye en el resultado educativo de los jóvenes. Las familias de origen extranjero presentan con mayor frecuencia niveles elevados de pobreza, afrontan barreras lingüísticas más pronunciadas y encuentran mayores dificultades para moverse en el circuito burocrático que da acceso a recursos como las clases de refuerzo gratuitas o las aulas de acogida. A ello se añaden los factores demográficos: más de diez millones de personas residentes en España habían nacido en el extranjero a 1 de enero de 2025, y una parte significativa de los jóvenes foráneos de entre 18 y 24 años llegó al país hace relativamente poco tiempo.

Teresa Esperabé, secretaria general de la Federación de Enseñanza de CC OO, enmarca el problema en términos de exclusión estructural. «Una formación secundaria obligatoria es necesaria tanto para insertarse laboralmente como para propiciar un desarrollo personal y social. No alcanzar este nivel educativo supone una forma de exclusión», afirma. El informe de Recio considera que revertir esta tendencia constituye un reto de primer orden para el país, y propone potenciar las plazas públicas de Formación Profesional (FP) de grado medio para quienes ya están fuera del sistema y han alcanzado la mayoría de edad.

Un sistema que no llega a todos por igual

Sheila González, politóloga de la Universidad de Barcelona especializada en desigualdad educativa, advierte de una distorsión estadística que matiza parcialmente las cifras: una parte del alumnado de origen inmigrante que cursó la enseñanza obligatoria en España obtiene la nacionalidad española al cumplir los 18 años, edad en la que precisamente se mide el abandono. Ese colectivo sale de la estadística de extranjeros y pasa a engrosar la de autóctonos. «Mucho alumnado de origen extranjero está saliendo adelante en nuestro sistema educativo, pero se les contabiliza como españoles», explica González.

El sistema, por su parte, tampoco ha recibido los refuerzos suficientes. Alegre señala que España es «uno de los países europeos donde más hace repetir al alumnado», una práctica que la investigación demuestra que es cara, poco eficaz e injusta en términos de equidad. A igualdad de competencias —medidas por informes como el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA)—, el alumnado extranjero repite hasta tres veces más que el autóctono. «Y sabemos que la repetición es un predictor claro de abandono escolar», concluye Alegre. Sin cambios estructurales en la forma en que el sistema trata la diversidad del aula, los expertos advierten de que la brecha entre españoles y extranjeros continuará ampliándose.

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