José Luis Rodríguez Zapatero compareció por primera vez ante los medios desde que fue imputado en el caso Plus Ultra, sesenta y cinco días después de conocerse la investigación. El expresidente del Gobierno negó cualquier participación en el rescate público a la aerolínea y calificó de «regalo de cortesía» las joyas halladas en su despacho, valoradas en 1,3 millones de euros, sin precisar su origen ni la identidad de quien se las entregó. La entrevista no aportó datos que corroboraran su versión y generó reacciones críticas transversales en el arco parlamentario.
José Luis Rodríguez Zapatero compareció ante la prensa en una entrevista en Televisión Española (TVE), sesenta y cinco días después de ser imputado en el caso Plus Ultra por un presunto delito de tráfico de influencias. El expresidente del Gobierno se limitó a negar los indicios acumulados en su contra por el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama y por las acusaciones formuladas en sede judicial por su amigo y supuesto testaferro, Julio Martínez Martínez, sin aportar datos nuevos que corroborasen su declaración de inocencia. La comparecencia se produjo cuarenta y ocho horas después de que Martínez Martínez declarase ante el juez señalando a Zapatero como la persona que «marcaba los pasos a seguir» en el rescate de la aerolínea.
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Qué dijo Zapatero sobre el rescate de Plus Ultra
Zapatero reiteró ante el periodista Javier Ruiz lo que ya había sostenido a puerta cerrada ante el juez: que no intervino en el rescate público de 53 millones de euros concedido a Plus Ultra durante la pandemia. «No hablé con nadie, ni de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ni del Gobierno, ni con ninguna autoridad pública, del rescate de Plus Ultra», afirmó. El expresidente negó haber avisado a Martínez Martínez con antelación sobre la decisión del Consejo de Ministros, pese a que este sostiene en su declaración judicial lo contrario, y añadió que ni siquiera sabía «lo que iba a hacer el consejo de la SEPI».
El único contacto que Zapatero admitió fue una llamada al entonces vicepresidente del Banco Santander, Juan Manuel Cendoya, para que atendiera a directivos de la aerolínea que buscaban un crédito del Instituto de Crédito Oficial (ICO). Según su versión, se limitó a «facilitar un contacto» y rechazó que ese gesto pueda considerarse tráfico de influencias: «Vamos a llegar a la locura de que llamar a alguien, reunirse con alguien, es ejercer una influencia», lamentó. Negó también haber llamado al entonces ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, para agilizar el rescate, un extremo que la investigación había situado como clave.
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El origen de las joyas, sin aclarar
Sobre las alhajas encontradas en la caja fuerte de su despacho durante el registro policial del pasado 19 de mayo, y valoradas por un informe pericial en 1,3 millones de euros, Zapatero aportó los datos más escasos de toda la entrevista. Se limitó a describirlas como un «regalo de cortesía personal de hace muchos años», sin precisar quién se lo hizo, cuándo lo recibió ni el país de origen. «Ni tenían uso ni destino, ni hemos pensado en ellas ni en el valor que se les ha atribuido», sostuvo, y defendió que se trató de «una historia sin intención ni afán patrimonial».
Preguntado expresamente por Arabia Saudita, país que su entorno había mencionado semanas antes como posible origen del regalo, el expresidente no quiso confirmar ni desmentir esa procedencia. Sí admitió, al ser preguntado si fue un error aceptar las joyas, que «puede ser», y reconoció que, repasando la historia, «seguramente habría tomado otra decisión» y no se las habría quedado. Las alhajas se encuentran actualmente en poder de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía, y Zapatero se comprometió a explicar su origen «ante el juez», donde ya había pedido un plazo de diez días para hacerlo que expiró sin que aportase la información.
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Las hijas, la empresa What The Fav y la sociedad offshore
El expresidente defendió también la actividad de la empresa de sus hijas, Alba y Laura, también imputadas en la causa, denominada What The Fav, que según la investigación recibía 3.000 euros mensuales por maquetar los informes que Zapatero elaboraba como consultor de la sociedad Análisis Relevante. Los investigadores sospechan que esos pagos podrían haber servido para desviar fondos hacia el expresidente mediante conceptos ficticios, una hipótesis que Zapatero calificó de «increíble»: «Lo que me faltaba es que por mi cabeza hubiera pasado que mis hijas fueran testaferros de algo. Hombre, por favor», respondió.
Zapatero negó también con vehemencia haber ideado la constitución de una sociedad instrumental en Dubái para canalizar comisiones al margen de Hacienda, extremo que tanto la UDEF como el juez consideran uno de los indicios centrales de la trama. «Decir que he dado instrucciones para constituir una sociedad offshore es como decir que quiero ir a la Luna», declaró. Sobre la comida en el restaurante Portonovo en la que, según los investigadores, se decidió la creación de esa sociedad, Zapatero admitió que el almuerzo «sí existió», al estar registrado por su secretaria, Gertrudis Alcázar, pero calificó de «deducción insólita» que allí se hablara de crear una sociedad pantalla.
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Las implicaciones legales: prescripción y tipos delictivos
Expertos consultados por medios especializados coinciden en que los posibles delitos fiscales derivados del supuesto regalo de las joyas habrían prescrito, dado que, según indicios recogidos en la investigación, el obsequio se remontaría a 2007. El magistrado Joaquim Bosch explica que existen tres escenarios posibles: que Zapatero aporte documentos que acrediten el origen, que no lo consiga pero el juez sí logre acreditarlo mediante diligencias, o que no se logre acreditar en ningún caso, escenario en el que la interpretación más beneficiosa para el investigado sería la prescripción. El catedrático de Derecho Penal Manuel Cancio señala que, si Zapatero demuestra que el regalo era antiguo pero no lo declaró en su momento a Hacienda, estaría admitiendo la comisión de un delito fiscal ya no perseguible.
El instructor de la causa considera además que la trama en la que presuntamente participó Zapatero podría incurrir en delitos de organización criminal, apropiación indebida, falsedad documental, blanqueo de capitales, contrabando y contra la Hacienda pública. Para que exista el delito de tráfico de influencias que se le atribuye, según el Código Penal no hace falta que la influencia se haya ejercido eficazmente, sino que basta con haberse ofrecido a influir a cambio de una contraprestación o haber aceptado ese ofrecimiento. José María Mollinedo, secretario general del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda, precisó que los delitos contra la Hacienda pública prescriben a los cinco años, o a los diez en el caso agravado a partir de 600.000 euros de fraude.
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Reacciones: respaldo del PSOE y críticas de la oposición
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) mantuvo su respaldo íntegro al expresidente. En un comunicado, la formación mostró su respeto «absoluto» al procedimiento judicial e insistió en que Zapatero ha querido dirigirse a la ciudadanía para «ofrecer explicaciones públicas y reafirmar su inocencia». El líder del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, calificó en cambio la comparecencia de «tomadura de pelo a los españoles», al considerar que Zapatero «no ha contestado a nada» y ni siquiera ha defendido a sus hijas. La portavoz popular Ester Muñoz añadió que el Gobierno necesitaba que Zapatero saliera a defender su inocencia «porque defender su inocencia es defender la de Sánchez».
Vox fue más allá y vinculó el caso a lo que calificó de «España anómala»: su portavoz parlamentaria, Pepa Millán, sostuvo que la trama no habría sido posible «sin la intermediación del Consejo de Ministros y sin la mediación, consentimiento o tolerancia de Pedro Sánchez». Desde Sumar, la diputada Tesh Sidi criticó la falta de detalles sobre las joyas, mientras que Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), por boca de Gabriel Rufián, consideró que Zapatero ofreció «pocas explicaciones o cero» pese a mantener con él una relación personal calificada de buena. El Partido Nacionalista Vasco (PNV) concluyó, a través de su portavoz Maribel Vaquero, que el expresidente «no ha aclarado nada» de lo que se preguntaba la opinión pública, y que la situación seguirá igual hasta que se produzca el juicio.