Zapatero desvela al juez el origen saudí de sus joyas incautadas

26 septembre 2026 - 08:19

El expresidente atribuye a un obsequio personal del rey Abdalá bin Abdulaziz las doce piezas de más valor halladas por la Policía en su despacho. Según su versión, el regalo lo recibió en La Moncloa en 2007. Su defensa pide a la Audiencia Nacional que solicite la corroboración de Riad. El relato choca con el código ético que aprobó su propio Gobierno y abre un nuevo frente de malestar en el PSOE.

José Luis Rodríguez Zapatero ha puesto por fin nombre y procedencia a las joyas que la Policía encontró el pasado 19 de mayo en una caja fuerte de su despacho. Lo hace en un escrito de seis páginas presentado este miércoles ante la Audiencia Nacional. En él, el expresidente del Gobierno sostiene que las doce piezas de mayor valor fueron un regalo personal del entonces rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdulaziz Al Saud, fallecido en 2015. Según su versión, el obsequio se produjo durante la visita oficial del monarca a Madrid los días 18 y 19 de junio de 2007.

La explicación llega tres meses después de lo prometido. El juez José Luis Calama investiga a Zapatero en una pieza separada del caso Plus Ultra por un posible delito fiscal y otro de contrabando. En su declaración del 17 de junio, el expresidente rehusó responder sobre las joyas y se comprometió a aportar la documentación en «una semana o diez días». El pasado lunes, el instructor le concedió un plazo de tres días para hacerlo. En paralelo, ha encargado a la joyería Yanes un nuevo informe pericial gemológico sobre las piezas incautadas.

Tres juegos de rubíes, esmeraldas y zafiros

Según el escrito del abogado Víctor Moreno Catena, el regalo se compone de tres conjuntos de collar, pulsera, sortija y pendientes. Todos están elaborados en oro blanco de 18 quilates con diamantes, y se distinguen por llevar rubíes, esmeraldas o zafiros. La defensa describe una atención «estrictamente personal», aceptada por deferencia hacia el monarca. Afirma también que las alhajas permanecieron guardadas «sin uso ni destino alguno, y sin conciencia de su valor material». Zapatero asegura que la víspera de declarar envió una carta a la Corte Real saudí, a través de su embajada, para que confirmara los hechos. Repitió la petición el 12 de agosto sin obtener respuesta.

La tasación judicial de Ansorena atribuye a esas doce joyas un valor de unos 1,23 millones de euros. Es casi todo el 1,32 millones en que se estimó el conjunto de 67 piezas intervenidas. La defensa rechaza ese peritaje porque, alega, refleja precios de mercado de 2026 con impuestos incluidos y no el valor de hace 19 años. Su estrategia apunta a la prescripción. Si Riad certifica que las joyas están en manos del expresidente desde 2007, los delitos fiscales podrían considerarse extinguidos. El de contrabando decaería al haber sido el propio monarca quien introdujo las piezas en España.

Contra su propio Código de Buen Gobierno

El relato plantea un problema que va más allá de lo penal. En 2005, durante su primer mandato, el Gobierno de Zapatero aprobó un Código de Buen Gobierno que obligaba a rechazar cualquier regalo que excediera «los usos habituales, sociales y de cortesía». Los obsequios de mayor significación institucional debían incorporarse al patrimonio del Estado. Esa norma le habría impedido quedarse con unas joyas de semejante valor, recibidas además durante la visita oficial de un jefe de Estado extranjero.

La contradicción se agrava con un dato del propio expediente. Al dejar La Moncloa, Zapatero entregó 531 regalos a Patrimonio Nacional. Entre ellos había dos relojes con esmeraldas que le obsequió el mismo rey saudí en aquellas fechas. Las joyas, en cambio, siguieron en su poder. Tampoco es irrelevante quién hizo el regalo. Abdalá bin Abdulaziz fue el monarca absoluto que pagó 65 millones de euros a Juan Carlos I, que después los donó a Corinna zu Sayn-Wittgenstein. La Fiscalía investigó si ese pago ocultaba comisiones por el AVE a La Meca. Archivó las diligencias por falta de pruebas y por la inviolabilidad del entonces jefe del Estado.

Malestar en el PSOE

Desde Nueva York, Pedro Sánchez reiteró que Zapatero sigue contando con su confianza y pidió respetar la presunción de inocencia. El presidente del Gobierno eludió pronunciarse sobre una posible entrega de las joyas a Patrimonio. «Vamos a ver en qué se traduce esto», respondió, y aplazó su postura hasta disponer de más datos. La dirección socialista mantiene el respaldo en público. Aun así, reconoce que la estrategia de defensa del expresidente lastra al partido y le deja muy poco margen de maniobra.

Fuera de Ferraz, el tono es otro. Varios dirigentes territoriales, bajo anonimato, expresan su desconcierto por la tardanza y por el origen del regalo. «¿Por qué no se lo dijo en junio al juez?», se pregunta uno de ellos. Un secretario general autonómico subraya la incoherencia de aceptar joyas de una monarquía que castiga la homosexualidad con la muerte, cuando el PSOE impulsó el matrimonio igualitario. Un senador cuestiona directamente la versión de la defensa. «¿Tú guardas sin darle importancia ese tesoro y te olvidas?», plantea.

La inquietud pesa especialmente entre los alcaldes que volverán a presentarse en las municipales de mayo. Mientras tanto, la última palabra corresponde al juzgado. La Fiscalía Anticorrupción y el juez Calama pueden ordenar nuevas diligencias para contrastar el relato. El informe de Yanes aportará en las próximas semanas detalles sobre los materiales y el origen de las piezas. Hasta entonces, la versión de Zapatero depende de una confirmación que Arabia Saudí no ha dado en tres meses.

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