El partido de Santiago Abascal suspende las negociaciones con el PP para formar gobierno regional, poniendo en jaque la investidura de María Guardiola. La decisión se produjo un día antes de la constitución de la Asamblea extremeña y evidencia las tensiones entre las formaciones de derecha. Vox, que pasó de cinco a once escaños en las elecciones del 21 de diciembre, exige una vicepresidencia y varias consejerías con presupuesto para implementar sus políticas.
El Partido Popular ha visto bloqueada su hoja de ruta para gobernar Extremadura después de que Vox suspendiera el lunes las negociaciones para investir a María Guardiola como presidenta regional. El anuncio llegó a través de José Antonio Fúster, portavoz nacional de la formación liderada por Santiago Abascal, quien confirmó que su partido ha decidido pausar los contactos con los populares, aunque mantiene la puerta abierta a retomarlos «en cualquier momento». La decisión se produjo apenas veinticuatro horas antes de la constitución de la Asamblea regional, celebrada este martes, y deja en el aire la formación del nuevo gobierno autonómico.
El frenazo en las conversaciones supone un giro político significativo en una región donde el PP obtuvo una clara victoria electoral pero carece de mayoría absoluta para gobernar en solitario. Según fuentes de Vox, la paralización responde a que Guardiola «no quiere cambiar políticas, ni respeta a los votantes de Vox, ni actúa con responsabilidad». El líder de Vox, Santiago Abascal, presidió el lunes el Comité de Acción Política y ordenó al equipo negociador, formado por el candidato extremeño Óscar Fernández Calle y la secretaria general adjunta Montserrat Lluís, no seguir negociando hasta que el PP cambie su postura, según informó el partido a Europa Press.
La suspensión de los contactos y las posturas enfrentadas
José Antonio Fúster justificó la suspensión de las negociaciones afirmando que Vox considera algunas propuestas del PP como «irrenunciables», sin especificar cuáles son esos puntos de conflicto. El portavoz nacional insistió en que Vox no renuncia a entrar en el gobierno extremeño y que sus dirigentes están dispuestos a retomar las conversaciones cuando el PP acepte sus condiciones. «Alguien no quiere que entremos en ese gobierno. La señora Guardiola no ha entendido que queremos cambiar de políticas y conversar con el presupuesto», declaró Fúster, sugiriendo que las diferencias van más allá de la mera distribución de carteras.
El Partido Popular respondió asegurando que había dotado de «presupuestos» a los populares durante la última reunión celebrada el jueves pasado, apenas un mes después de que Guardiola ganara las elecciones autonómicas. Fuentes del PP extremeño afirmaron que las conversaciones estaban en una fase avanzada y que la invitación a Vox se materializó para que pudieran «recolocar y asumir responsabilidades» basándose en lo que habían solicitado. Los negociadores populares, que incluyen a la propia Guardiola y al secretario general del PP extremeño y consejero de Presidencia Abel Bautista, expresaron su sorpresa ante la decisión de Vox de suspender abruptamente los contactos.
El principal escollo en las negociaciones se encuentra, según Fúster, en el reparto de consejerías y en la exigencia de que Vox tenga departamentos con presupuesto suficiente para implementar sus políticas. «Nosotros pedimos que se hagan unas políticas determinadas, pero si esas políticas no van acompañadas de unas consejerías con presupuestos ejecutables que hagan posible ese cambio de políticas no habría nada, y ahí está la madre del cordero», resumió el portavoz nacional. Vox tiene la vista puesta en políticas para impulsar el campo, la ganadería y la industria, frenar la inmigración ilegal y reformas en educación.
Los resultados electorales y el equilibrio parlamentario
Las elecciones autonómicas del 21 de diciembre dejaron al Partido Popular como ganador con 29 escaños, uno más que en la legislatura anterior, pero a cuatro de la mayoría absoluta fijada en 33 diputados. El Partido Socialista Obrero Español obtuvo 18 escaños, mientras que Vox duplicó su representación al pasar de cinco a once diputados. Unidas por Extremadura completó el panorama parlamentario con siete escaños. Esta aritmética obliga al PP a buscar el apoyo de Vox para garantizar la investidura de Guardiola como presidenta regional y posteriormente aprobar leyes clave como los Presupuestos, prorrogados desde 2024.
Durante la sesión constitutiva celebrada este martes, el PP decidió hacerse con la presidencia de la Asamblea en solitario, aprovechando su mayoría simple de 29 escaños. Manuel Naharro, líder del PP de Badajoz y vicepresidente segundo en la pasada legislatura, fue elegido presidente del Parlamento autonómico en segunda votación, tras no alcanzar la mayoría absoluta en la primera ronda. Los populares también obtuvieron la vicepresidencia primera y la secretaría segunda de la Mesa. Sin embargo, en un gesto interpretado como de «generosidad» hacia Vox, el PP dividió su voto en la elección de las secretarías, permitiendo que la candidata de Vox, Beatriz Muñoz, fuera elegida secretaria primera con 21 votos: los once de su grupo y diez del Partido Popular.
El contexto político y las elecciones en Aragón
La suspensión de las negociaciones en Extremadura se produce en un contexto de creciente tensión entre el Partido Popular y Vox en el conjunto del territorio español. Desde el PP consideran que la decisión de la formación de Abascal responde a «una estrategia nacional» ante la convocatoria de elecciones en otras comunidades autónomas, especialmente en Aragón, donde se celebrarán comicios el 8 de febrero. Fuentes populares sostienen que Vox busca poder decir que «ni pacta con la estafa ni con la mafia», en referencia a las expresiones que Abascal utiliza para referirse al PP y al PSOE.
Tras las elecciones autonómicas de 2023, ambas formaciones lograron acuerdos para gobernar conjuntamente en varias comunidades, incluyendo la Comunidad Valenciana y Baleares, donde firmaron pactos que les permitieron desbancar a los gobiernos socialistas. Sin embargo, Vox abandonó el Ejecutivo extremeño en 2023 a raíz de las discrepancias con el PP por la acogida de menores migrantes, lo que marcó un precedente de inestabilidad en las relaciones entre ambos partidos. La configuración de la Mesa de la Asamblea este martes, con representación de los cuatro partidos con presencia parlamentaria, se interpreta como un primer gesto de deshielo tras el choque de las últimas horas, aunque quedan pendientes treinta días para alcanzar un acuerdo de investidura antes de que venza el plazo legal.