El partido de Santiago Abascal ha registrado iniciativas parlamentarias que incluyen el término «remigración», acuñado por el activista austríaco Martin Sellner para proponer expulsiones masivas de africanos en Europa. El concepto aparece tanto en las propuestas de Vox como en las pancartas de Núcleo Nacional, organización neonazi que defiende el supremacismo blanco. El uso compartido del término evidencia las conexiones ideológicas entre la ultraderecha parlamentaria y grupos radicales que actúan al margen del sistema político institucional.
El partido Vox ha incorporado a su vocabulario político el término «remigración», un concepto originado en círculos de extrema derecha austríaca y alemana para defender expulsiones masivas de migrantes, especialmente de origen africano. La palabra aparece en iniciativas parlamentarias registradas en el Congreso, el Senado y los parlamentos autonómicos tras el acuerdo entre Podemos y el Gobierno para regularizar a personas migrantes en situación irregular. El uso de este término conecta el discurso de la formación liderada por Santiago Abascal con planteamientos defendidos por organizaciones neonazis y supremacistas blancas en España y otros países europeos, evidenciando una confluencia ideológica que trasciende las diferencias de métodos y formas entre la ultraderecha institucional y los grupos radicales.
La propuesta presentada por Vox plantea la «remigración de los extranjeros que, por no contribuir con su trabajo y esfuerzo a la economía nacional y vivir de las ayudas sociales, supongan un lastre para el Estado de bienestar de los españoles». El texto establece criterios vagos que permitirían deportaciones basadas en valoraciones subjetivas sobre la contribución económica de las personas migrantes, sin especificar qué procedimientos jurídicos garantizarían el respeto a los derechos fundamentales. Esta no es la primera ocasión en que la formación ultra recurre a este concepto para sintetizar sus propuestas sobre política migratoria, que han ido radicalizándose progresivamente en los últimos años hasta adoptar terminología surgida en los ámbitos más extremos de la ultraderecha europea.
En junio de 2025, Alberto Tarradas, líder de Vox en Girona, expuso con mayor claridad la extensión de este planteamiento durante una conferencia organizada por el grupo de ultraderecha Reconquista en Barcelona. Tarradas defendió que vivir en España implica «vivir como un español, sentir como un español y querer convertirse en un español», añadiendo que quienes no cumplan estos requisitos «sean remigradas a sus países, aunque sean hijos de inmigrantes y ellos ya hayan nacido aquí». Esta declaración amplía el alcance de las deportaciones propuestas más allá de los criterios económicos, incluyendo elementos identitarios y culturales que afectarían incluso a personas nacidas en territorio español, planteando serias dudas sobre su compatibilidad con el marco constitucional y los tratados internacionales de derechos humanos que España ha ratificado.
El origen del concepto en la ultraderecha centroeuropea
El término «remigración» fue introducido en el lenguaje de la ultraderecha europea por Martin Sellner, cofundador del Movimiento Austríaco de Identidad. Según una investigación publicada por el medio alemán Correctiv, este activista se reunió en noviembre de 2023 con dirigentes de Alternativa para Alemania para presentarles un plan dirigido a expulsar a dos millones de personas residentes en el país hacia el norte de África. La reunión, celebrada en un hotel cerca de Potsdam, generó una amplia controversia en Alemania cuando se conocieron sus detalles, provocando manifestaciones multitudinarias en defensa de los derechos de los migrantes y contra el ascenso de la extrema derecha.
Sellner se ha convertido en una de las principales figuras europeas que promueven la idea de la remigración, organizando encuentros en los que participan activistas de ultraderecha de distintos países del continente. Su propuesta parte de la premisa de que Europa enfrenta una amenaza demográfica por la presencia de población de origen no europeo, un argumento que conecta con teorías conspirativas sobre el denominado «gran reemplazo», según las cuales existiría un plan deliberado para sustituir a la población blanca europea por migrantes de otros continentes. Estas teorías, desmentidas sistemáticamente por estudios demográficos rigurosos, han sido utilizadas como justificación ideológica por autores de atentados terroristas de extrema derecha en Nueva Zelanda, Noruega y Estados Unidos.
Vox emplea actualmente este término en sus propuestas parlamentarias, en los discursos de sus dirigentes y en sus documentos programáticos. El concepto aparece explícitamente en el programa económico y de vivienda que el partido presentó en su último congreso, celebrado en junio de 2025. El documento plantea «proceder a tramitar de forma preferente y urgente la inmediata expulsión de todos los inmigrantes que accedan ilegalmente a nuestra nación, de aquellos inmigrantes legales que cometan delitos graves o hagan del delito leve su forma de vida, así como de aquellos que decidan no integrarse». La ambigüedad del último criterio, referido a quienes «decidan no integrarse», abre la puerta a interpretaciones amplias que podrían afectar a personas por motivos culturales, religiosos o identitarios.
La convergencia con organizaciones neonazis españolas
Las propuestas de remigración que defiende Vox han formado parte también de la actividad política de Alejandro Nolasco, líder del partido en Aragón, quien ostenta actualmente la llave del gobierno regional tras las elecciones autonómicas de febrero. El grupo parlamentario de Vox en Aragón publicó el pasado 4 de febrero un mensaje en Facebook junto a un vídeo de Nolasco criticando la regularización de migrantes, con el lema «repatriación, remigración y aquí no entra ni uno más». Esta formulación, que combina términos con significados jurídicos distintos, refleja la estrategia de normalización de conceptos surgidos en entornos radicales mediante su inserción en el debate político institucional.
Tres días después de ese mensaje, el término «remigración» ocupó de principio a fin la pancarta desplegada por Núcleo Nacional, un grupo neonazi que defiende el supremacismo blanco y cuyos militantes suelen aparecer en público con el rostro cubierto. Esta organización, que acaba de inscribirse como partido político bajo el nombre Noviembre Nacional, promueve expulsiones masivas de migrantes y utiliza la «remigración» como concepto central de sus movilizaciones públicas. Núcleo Nacional ya había empleado ese lema en otra manifestación realizada en noviembre de 2025 en Madrid, según consta en las imágenes difundidas por los medios de comunicación que cubrieron el evento.
Pese a la utilización del término por parte de organizaciones neonazis, Vox continuó empleándolo en comparecencias posteriores y lo incluyó en la iniciativa presentada en el Congreso contra las regularizaciones de migrantes. Esta persistencia evidencia que el partido no considera problemático compartir vocabulario con grupos que defienden abiertamente el supremacismo blanco, una circunstancia que plantea interrogantes sobre los límites del discurso político aceptable en democracia. El uso común del término por parte de la ultraderecha parlamentaria y organizaciones neonazis refleja una estrategia más amplia de radicalización del debate público sobre inmigración, donde conceptos surgidos en los márgenes del espectro político se incorporan progresivamente al lenguaje de formaciones con representación institucional.
La expansión del modelo italiano en España
La defensa de la «remigración» también está a cargo de una nueva plataforma creada en España por grupos de extrema derecha siguiendo el modelo implementado por organizaciones neofascistas italianas. En Italia, varios colectivos de extrema derecha mantienen activa una organización denominada Remigrazione e Riconquista que recientemente consiguió llegar al Congreso en Roma para presentar una iniciativa de recogida de firmas a favor de las expulsiones masivas. El éxito relativo de esta plataforma en el país transalpino ha inspirado intentos de replicar el modelo en otros países europeos, incluida España.
La Asociación Cultural Alfonso I, el Centro Social y Nacional Salamanca y el Espacio Zaragoza Resiste están involucradas en el intento de trasladar ese modelo de plataforma a territorio español. La organización Remigración y Reconquista ya ha sido presentada en actos públicos celebrados en Santander y Madrid, con el objetivo de coordinar las actividades de distintos grupos de ultraderecha en torno a un programa común centrado en las deportaciones masivas. Estas iniciativas buscan crear redes de coordinación transnacional entre organizaciones de extrema derecha, aprovechando las facilidades de comunicación y movilización que ofrecen las plataformas digitales y las redes sociales.
La convergencia entre el discurso de Vox y el de organizaciones neonazis en torno al concepto de «remigración» refleja un fenómeno más amplio de radicalización de la ultraderecha europea, donde las fronteras entre formaciones parlamentarias y grupos extraparlamentarios se difuminan progresivamente. La adopción por parte de un partido con representación en el Congreso de los Diputados de terminología acuñada por activistas de extrema derecha vinculados a teorías supremacistas plantea desafíos sobre los límites del debate democrático y la responsabilidad de las fuerzas políticas en la contención del discurso de odio. El uso normalizado de conceptos que proponen deportaciones masivas basadas en criterios étnicos, culturales o económicos difusos representa un salto cualitativo en la radicalización del discurso sobre inmigración en España.