Rocío de Meer, portavoz de Vox sobre inmigración, participará el 30 de mayo en la Cumbre de Remigración de Oporto junto a exponentes de la ultraderecha identitaria europea que defienden la deportación masiva de extranjeros para evitar el llamado «suicidio étnico» de la población blanca. El evento conecta a Vox con una red internacional cuyo ideario va más allá del argumentario antiinmigración habitual del partido de Santiago Abascal.
Rocío de Meer, portavoz de Vox sobre inmigración y una de las voces más duras del partido en materia migratoria, participará el próximo 30 de mayo en la Cumbre de Remigración que se celebrará en Oporto. El evento, organizado por exponentes de la ultraderecha identitaria europea, tiene como objetivo explícito impulsar la expulsión masiva de extranjeros para preservar lo que sus promotores denominan la identidad de la Europa «blanca». La participación de De Meer sitúa a Vox en una red internacional cuyo marco ideológico supera con claridad los límites del discurso antiinmigración convencional y se adentra en el terreno del supremacismo racial. Vox no respondió a las preguntas de Hoy24 sobre su presencia en la cumbre.
Entre los ponentes confirmados figura Martin Sellner, activista austriaco considerado uno de los principales teóricos europeos del llamado movimiento identitario. Sellner es el impulsor del Instituto para la Remigración, plataforma que difunde en la red social X la tesis de que la población autóctona blanca europea está siendo sustituida por árabes y negros, fenómeno que describe con el concepto de «culpa blanca». El austriaco ya fue protagonista de una reunión de extrema derecha celebrada en Potsdam en 2023, donde se abordaron los aspectos «éticos, jurídicos y logísticos» de la deportación de extranjeros, no solo en situación irregular sino también de nacionales con orígenes foráneos considerados no integrados. Sellner tiene prohibida la entrada en el Reino Unido.
El ideario de la cumbre: «Gran Reemplazo» y deportación masiva
El argumentario central de la cumbre descansa en la teoría del «Gran Reemplazo», una tesis de la conspiración según la cual existe un plan para sustituir mediante la inmigración a las poblaciones europeas blancas. Sellner la desarrolla en sus publicaciones bajo el concepto de «suicidio étnico» de las «naciones blancas», y sostiene que solo superando lo que llama el «obstáculo moral» que representa la «culpa blanca» será posible acometer la deportación masiva que su movimiento reclama. «La malvada es extremismo», afirmó Sellner en referencia a quienes rechazan esa agenda, en declaraciones recogidas por medios europeos. El propio Sellner reconoce que tiene prohibida la entrada en el Reino Unido y encuadra a Rocío de Meer «en la tradición de heroínas como Isabel la Católica».
El evento cuenta también con la participación de Eva Vlaardingerbroek, activista neerlandesa que defiende la existencia de una «cultura» propia de la población «blanca» europea que debe ser protegida frente a los extranjeros. En un vídeo de promoción de la cumbre, Vlaardingerbroek afirma que «los blancos no tienen cultura es la mentira más estúpida que he oído», y se declara defensora del término «suicidio étnico» para definir lo que describe como el proceso de declive de la población blanca. Vlaardingerbroek no respondió a las preguntas de El País y en sus escritos niega mantener posiciones racistas, aunque sí comparte con los demás ponentes las tesis sobre el supuesto «genocidio» de la población blanca de Europa.
De Meer, la voz más dura de Vox sobre inmigración
Rocío de Meer representa dentro de Vox el ala más intransigente en materia migratoria. Su presencia en el cartel de Oporto junto a Sellner y Vlaardingerbroek no es una excursión ideológica aislada: es la expresión de una afinidad que el partido de Abascal ha cultivado de forma discreta pero sistemática con las redes identitarias europeas. Vox comparte con los ponentes de la cumbre el rechazo frontal a la inmigración y el uso de un lenguaje de amenaza cultural, aunque en sus apariciones públicas habituales evita las formulaciones más explícitamente raciales que caracterizan el discurso de Sellner o Vlaardingerbroek. La presencia en Oporto borra esa distancia.
El partido no ha emitido ninguna comunicación oficial sobre la participación de De Meer, ni ha explicado en qué calidad acude al evento. Las entradas para la cumbre oscilan entre los 45 y los 325 euros, con una noche de hotel y una «cena exclusiva con oradores e invitados VIP» en el tramo más caro. La ausencia de respuesta pública contrasta con la difusión activa que el Instituto para la Remigración hace del cartel de ponentes, en el que el nombre de De Meer aparece junto a los de los principales exponentes del identitarismo europeo.
Una red internacional con ediciones previas
La Cumbre de Remigración de Oporto no es un evento inaugural. Su edición anterior se celebró en mayo de 2025 cerca de Milán, organizada por el «activista identitario» Andrea Ballarat, que difunde la idea de que los blancos están amenazados de «genocidio». La progresión geográfica del evento —de Italia a Portugal— sigue la lógica de expansión de una red que busca anclar sus tesis en países del sur de Europa donde los partidos de extrema derecha han crecido con fuerza en los últimos años y donde los debates sobre inmigración tienen una presencia central en la agenda política.
La participación de Vox en este circuito revela hasta dónde ha llegado la normalización del vocabulario identitario en la derecha radical española. El partido de Abascal lleva años utilizando términos como «invasión», «sustitución» o «masa de inmigrantes» en su discurso parlamentario, pero la presencia de De Meer en Oporto implica dar un paso adicional: compartir plataforma con quienes propugnan abiertamente la deportación masiva y el supremacismo racial como respuesta política. Ese salto no es semántico sino político, y define con precisión el espacio que Vox ha decidido ocupar en el mapa de la ultraderecha europea.