Sanidad, vivienda y pactos marcan el primer debate de la campaña andaluza

05 mai 2026 - 10:04

Los cinco candidatos a la presidencia de la Junta de Andalucía protagonizaron el lunes el primer cara a cara del 17M en la televisión pública, con los cribados de cáncer, la vivienda y los posibles pactos poselectorales como ejes centrales del enfrentamiento. La encuesta preelectoral del Centro de Estudios Andaluces, publicada este martes, confirma que la mayoría absoluta del Partido Popular pende de entre dos y tres escaños.

Los cinco candidatos a la presidencia de la Junta de Andalucía se enfrentaron el lunes por la noche en el primer debate de la campaña del 17 de mayo, emitido por Radio Televisión Española (RTVE). Juanma Moreno, del Partido Popular (PP), compartió escenario con María Jesús Montero, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE); Manuel Gavira, de la formación ultraderechista Vox; Antonio Maíllo, de Por Andalucía; y José Ignacio García, de Adelante Andalucía. Sanidad, vivienda, empleo, financiación autonómica y pactos poselectorales centraron una jornada marcada por los cruces entre el presidente andaluz y el conjunto de la oposición.

La jornada coincidió con la publicación de la encuesta preelectoral del Centro de Estudios Andaluces (CENTRA), organismo dependiente de la Junta de Andalucía, que añade urgencia al tramo final de la campaña. El sondeo, realizado entre el 27 de marzo y el 16 de abril sobre una muestra de 8.000 adultos, otorga al PP una horquilla de entre 53 y 56 escaños, con la mayoría absoluta fijada en 55. La ventaja de Moreno sigue siendo amplia, pero el margen para gobernar sin apoyos externos se ha reducido respecto a 2022, cuando el PP obtuvo 58 escaños.

La sanidad, terreno de máxima tensión

La política sanitaria concentró los intercambios de mayor intensidad. García puso el foco en el caso de los cribados de cáncer de mama, denunciando que habían transcurrido más de 200 días desde que se conoció el fallo sin que se hubiera aclarado cuántas personas habían desarrollado la enfermedad ni cuál había sido su origen. Montero secundó el reproche y afirmó que la demora en la atención médica constituye un «clamor popular», abogando por una mayor protección de la asistencia pública para evitar el avance de la privatización y el copago.

Moreno respondió defendiendo que su mandato ha sido el de mayor gasto en la red asistencial en la historia de la comunidad, y negó cualquier quiebra del servicio. Maíllo, candidato de Por Andalucía —coalición de Izquierda Unida (IU), Podemos y Sumar—, acusó al gobierno de la Junta de «desmantelar la sanidad y llevarla al colapso», citando el alargamiento de las listas de espera. Gavira llevó el debate al concepto de prioridad nacional, proponiendo asignar los recursos públicos en función de la nacionalidad de los solicitantes, una medida que el resto rechazó de forma unánime.

Vivienda, empleo y el reproche cruzado

El acceso a la vivienda dominó el segundo gran frente de confrontación. Maíllo denunció que los alquileres en Málaga alcanzan los «1.300 euros» mensuales frente a un salario medio de 1.500 euros, y acusó a Moreno de favorecer a los grandes fondos de inversión y a los pisos turísticos. Además, cargó contra el presidente de la Junta por haber dejado sin activar 1.500 millones de euros de la Consejería de Empleo, una acusación que Moreno calificó de «impropia» en uno de los momentos de mayor dureza de la noche.

Gavira vinculó la carestía del mercado inmobiliario con la llegada de «gente de fuera» e insinuó que las personas migrantes obtienen prioridad sobre los ciudadanos andaluces en el reparto de los recursos públicos. García rechazó esa tesis de forma explícita y acusó a Vox de «pretender engañar a los andaluces», señalando a los grandes tenedores y los fondos especulativos como responsables reales de la crisis habitacional. El intercambio entre ambos subió de tono cuando García recordó que Adelante Andalucía había denunciado a Vox ante la Oficina Anticorrupción de la Junta una semana antes del encuentro.

Una mayoría absoluta que se decide por restos

El CENTRA otorga al PP una estimación de voto del 42,4%, una caída de 0,7 puntos respecto a 2022. La horquilla de entre 53 y 56 escaños sitúa a Moreno rozando el umbral que permite gobernar en solitario, fijado en 55; si el cómputo final se aproxima al límite inferior de esa estimación, el presidente necesitaría el apoyo de una tercera fuerza. El sondeo revela además que casi la mitad de los encuestados prefiere que Moreno continúe al frente de la Junta, con un 49,6% de respuestas favorables.

La encuesta proyecta para el PSOE un resultado de entre 25 y 27 escaños con un 20,1% del voto, cuatro puntos por debajo de su marca de 2022 y la peor cifra de toda la serie autonómica. Vox, en cambio, escala hasta entre 17 y 19 diputados con el 14,4%, lo que convertiría a la formación ultraderechista en árbitro de la aritmética parlamentaria si Moreno no supera la barrera por sus propios medios. Por Andalucía completaría el mapa con entre cuatro y siete representantes, y Adelante Andalucía con cinco.

El tramo final del debate reservó el cruce de mayor carga dialéctica de la noche, entre Moreno y Maíllo. El presidente andaluz recuperó una frase de resonancia clásica para aludir a la evolución de su rival: «Quién le ha visto y quién le ve». Maíllo replicó acusándole de padecer el «síndrome de San Telmo» y reivindicó haber abandonado una plaza docente para ejercer la política. Montero cerró su minuto final con un llamamiento a la ciudadanía: «Si la enfermedad entra en tu casa, necesitarás un sistema público». Con el 17 de mayo a dos semanas vista, el tablero electoral andaluz permanece abierto.

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