El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha convocado para este martes una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad Nacional. El encuentro examinará la situación en la ciudad ocupada de Ceuta, casi un mes después de la entrada masiva registrada a finales de julio, y podría abrir la puerta a un mando único para coordinar la respuesta institucional.
El Consejo de Seguridad Nacional se reunirá este martes, 25 de agosto, a las 09.00 horas en el Palacio de La Moncloa, antes del primer Consejo de Ministros del nuevo curso político. La convocatoria sitúa la crisis de Ceuta en el máximo nivel de coordinación del Estado español, después de varias semanas durante las cuales su gestión ha permanecido distribuida entre diferentes ministerios y administraciones.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, participará por vía telemática. Desde los primeros días de la emergencia, Vivas ha reclamado la creación de un mando único encargado de centralizar las decisiones relacionadas con la seguridad, la acogida, la identificación de los recién llegados y la atención a los menores.
El órgano estará presidido por Pedro Sánchez y contará con la presencia de los tres vicepresidentes del Ejecutivo —Carlos Cuerpo, Yolanda Díaz y Sara Aagesen—, además de los titulares de Interior, Asuntos Exteriores y Defensa, entre otros miembros del Gobierno.
También asistirán la directora del Centro Nacional de Inteligencia, Esperanza Casteleiro; la directora del Departamento de Seguridad Nacional, la general Loreto Gutiérrez, y el jefe del Estado Mayor de la Defensa, el almirante general Teodoro Esteban López Calderón.
De la emergencia migratoria a la seguridad nacional
La reunión se celebra casi un mes después de las entradas masivas de los días 30 y 31 de julio. Los medios españoles sitúan en unas 80.000 las personas que atravesaron entonces la frontera desde Marruecos, aunque todavía no se ha difundido un balance oficial definitivo y desglosado.
La magnitud de las llegadas desbordó los dispositivos ordinarios de recepción y obligó a habilitar espacios provisionales de alojamiento. Miles de personas continúan en Ceuta mientras las autoridades intentan completar su identificación y determinar su situación administrativa. La presencia de numerosos menores añade una dificultad jurídica y humanitaria particular.
La convocatoria del Consejo no implica por sí misma la declaración de una situación de interés para la seguridad nacional. No obstante, esa posibilidad figura entre las medidas planteadas desde el comienzo de la crisis por el Gobierno de Ceuta y podría ser examinada durante la reunión.
El Consejo de Seguridad Nacional es el órgano encargado de asistir al presidente del Gobierno en la dirección y coordinación de la política de seguridad. Entre sus competencias se encuentran la gestión de crisis, la evaluación de riesgos y la coordinación de los departamentos implicados cuando una emergencia supera el ámbito de actuación de una sola administración.
Un posible mando único
La principal decisión política podría ser la constitución de un mando único. Informaciones publicadas este lunes en España apuntan al ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, como posible responsable de coordinar el dispositivo.
Ese mecanismo permitiría reunir bajo una misma dirección las actuaciones del Gobierno central, la Delegación del Gobierno y las autoridades locales. También podría contar con un comité especializado en el que participarían representantes del CNI y del Departamento de Seguridad Nacional.
Sin embargo, hasta la celebración del Consejo no existe confirmación oficial sobre su creación, sus competencias concretas ni los medios adicionales que tendría a su disposición.
Sánchez ya había presidido varias reuniones interministeriales dedicadas a la crisis. El 31 de julio viajó a Ceuta y aseguró que el Ejecutivo utilizaría todos los recursos del Estado para restablecer la normalidad. Desde entonces, distintos ministros se han desplazado a la ciudad, pero las dificultades de alojamiento, identificación y atención a los menores continúan alimentando las críticas a la coordinación institucional.
La reunión de este martes supone, en cualquier caso, un cambio de escala. La situación deja de ser tratada únicamente como una emergencia migratoria y pasa a examinarse desde una perspectiva más amplia, que incluye la seguridad, la inteligencia, la política exterior y la cooperación entre administraciones.
El desarrollo de la reunión será igualmente relevante para las relaciones entre España y Marruecos. Hasta ahora, las autoridades españolas han evitado atribuir oficialmente a Rabat la organización de las entradas, mientras el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha defendido públicamente la cooperación con las autoridades marroquíes.
La eventual adopción de medidas de seguridad nacional no debería interpretarse automáticamente como una acusación contra Marruecos. Esa relación solo podría establecerse a partir de pruebas o declaraciones oficiales que, por el momento, no se han hecho públicas.