Sánchez a Felipe González: "Tardará en votar al PSOE, porque me voy a presentar de nuevo"

19 février 2026 - 13:14

El presidente del Gobierno respondió desde Nueva Delhi a las críticas del expresidente, que anunció que votará en blanco en las próximas generales si Sánchez encabeza la candidatura socialista. En la misma rueda de prensa, el jefe del Ejecutivo respaldó al dirigente del PSOE Borja Cabezón, salpicado por informaciones sobre presuntas irregularidades fiscales.

Pedro Sánchez se encontraba en Nueva Delhi el miércoles 18 de febrero, en la primera jornada de trabajo de su viaje oficial a la India, cuando los periodistas le trasladaron la pregunta que llevaba días sobrevolando la política española: ¿qué opina de que Felipe González haya anunciado que votará en blanco en las próximas elecciones generales si él vuelve a ser el candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE)? La respuesta del presidente del Gobierno fue breve, irónica y cargada de intención política. «Felipe lleva en su posición manifestándola desde hace ya unos cuantos años. No sé dónde está el titular. El titular sería al revés, que apoya alguna de las cosas que haga este Gobierno», afirmó.

Sánchez fue más allá y empleó la propia polémica para ratificar algo que venía sosteniendo en distintos escenarios desde hace meses: que en las elecciones generales previstas para 2027, si se celebran en plazo, él volverá a encabezar la candidatura socialista. «Estoy encantado de que Felipe González sea militante del Partido Socialista Obrero Español y de que en un futuro vuelva a votar al Partido Socialista», dijo el presidente. Y añadió con tono distendido: «Pero será lejano, porque me voy a volver a presentar». Con esas palabras, Sánchez convertía la crítica del expresidente en una oportunidad para reforzar su mensaje de continuidad al frente del proyecto socialista.

El origen del choque: el voto en blanco y el saludo del Congreso

El enfrentamiento entre el actual y el anterior secretario general del PSOE viene de lejos, pero se agudizó en los últimos días. El 10 de febrero, González había declarado en un desayuno informativo en el Ateneo de Madrid que la izquierda «va por el camino equivocado» y pronosticó que la derecha alcanzará una mayoría «abrumadora» en las próximas generales. Ese mismo día adelantó que votará en blanco si Sánchez repite como candidato, porque los «actuales candidatos» no le representan. El martes 17 de febrero, ambos coincidieron en el Congreso de los Diputados durante el acto de conmemoración de la Constitución de 1978, la más longeva de la historia democrática española. Las imágenes de su saludo, tenso y brevísimo, recorrieron todos los medios.

Preguntado desde Nueva Delhi por ese encuentro, Sánchez lo relativizó: «¿Por qué frío? De repente saludos fríos… Es normal, como se dan los saludos las personas. Estábamos en una fila». El presidente prefirió no alimentar el relato de ruptura personal y se limitó a subrayar que la posición crítica de González no es nueva. Varios ministros del Gobierno habían respondido al expresidente con dureza en los días previos: la ministra de Igualdad, Ana Redondo, lo calificó de «jarrón chino», y la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, le acusó de «machismo» tras referirse a la candidata de Compromís, Pilar Baldoví, con el término «chica». González respondió reivindicando su relación con Borja Cabezón y Gonzalo Miró «desde que tenían 17 años», en un gesto de distancia respecto a las críticas internas.

Sánchez cierra filas con Cabezón y descarta cambios en la ejecutiva

La rueda de prensa desde Nueva Delhi sirvió también para que Sánchez zanjara, al menos provisionalmente, otro frente interno abierto en el PSOE. El diario El Confidencial había publicado informaciones sobre un presunto entramado de sociedades vinculado a Borja Cabezón, secretario adjunto de Organización del partido desde julio de 2025, que habría podido utilizarse para reducir la carga fiscal de su actividad profesional. Cabezón, hijo del exministro socialista homónimo, negó las informaciones y el PSOE salió en su defensa.

Sánchez ratificó ese respaldo desde la capital india con contundencia. «No hay caso», dijo el presidente, y añadió que lamenta la «barra libre» que, en su opinión, existe para «pisotear la reputación de cualquier persona». El jefe del Ejecutivo recordó que Cabezón «nunca fue investigado» en el denominado caso Nummaria, al que las informaciones hacían referencia, y descartó cualquier cambio en la ejecutiva federal del partido. Con esta posición, Sánchez optó por la defensa cerrada de un dirigente de su confianza en lugar de abrir un proceso de aclaración que pudiera prolongar la controversia.

El viaje oficial a la India, que incluye reuniones con el primer ministro Narendra Modi y con representantes de grandes empresas indias con presencia en España, quedó así ensombrecido por la doble polémica interna. El enfrentamiento con González y el caso Cabezón confluyen en un mismo debate de fondo que atraviesa al socialismo español desde hace meses: el de la capacidad del partido para mantener la cohesión interna y movilizar a su electorado tradicional de cara a unas elecciones generales en las que, según las encuestas más recientes, el bloque del PP y Vox partiría con ventaja. La respuesta de Sánchez a ambas controversias fue la misma: cerrar filas, relativizar las críticas y proyectar continuidad.

 

Compartir el artículo