El barómetro de Ipsos para La Vanguardia, realizado sobre 1.058 entrevistas entre el 23 de marzo y el 8 de abril, sitúa al bloque conservador en 194 escaños, 18 por encima de la mayoría absoluta. El Partido Popular retrocede siete actas respecto a 2023 pero Vox duplica su representación hasta los 64 diputados. El PSOE cae a 117 escaños y la izquierda alternativa se hunde hasta registros que no se veían desde antes de 2015.
El bloque de la derecha consolida su posición como favorita para las próximas elecciones generales tras casi ocho años de gobiernos de signo progresista. El barómetro de Ipsos para La Vanguardia, elaborado a partir de una muestra de más de 1.000 entrevistas con trabajo de campo entre el 23 de marzo y el 8 de abril, estima que el Partido Popular (PP) obtendría 130 escaños —siete menos que en 2023— y Vox pasaría de los 33 actuales a 64, lo que sumaría 194 actas para el bloque conservador, 18 por encima del umbral de la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. La participación estimada se sitúa en el 67% del censo electoral registrado.
El retroceso del PP queda sobradamente compensado por el avance de Vox, que duplica su cómputo de escaños y suma seis puntos más en porcentaje de voto. «Y esa sería una de las principales conclusiones en la encuesta de Ipsos para La Vanguardia», señala el director de opinión pública de la firma, Paco Camas, en su análisis adjunto al sondeo. En términos de votos totales, la derecha y la ultraderecha alcanzarían conjuntamente 12 millones de papeletas, sus máximos históricos, frente a los 8,5 millones que suma la izquierda en el escenario de mínimos que dibuja la encuesta.
194 escaños para el bloque conservador
El PP obtendría 130 escaños con el 30,9% de los votos. Vox, con el 18,3%, lograría 64 diputados, más del doble de los 33 que obtuvo en julio de 2023. La suma de ambas formaciones alcanza los 194 escaños, una holgada mayoría absoluta que no depende de ningún otro partido para gobernar. El PSOE caería al 28,4% de los sufragios y 117 escaños, tres puntos y cuatro actas menos que en la convocatoria anterior. Sumar, con el 5,8%, lograría siete representantes, frente a los 31 que obtuvo en 2023 al concurrir en coalición con Podemos y otras fuerzas.
En Catalunya, el sondeo anticipa un capítulo específico: Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Junts per Catalunya (JxCat) librarían su particular duelo por la hegemonía independentista, aunque en esta ocasión JxCat se impondría en votos y escaños. La irrupción más llamativa en ese territorio sería la de Aliança Catalana, el grupo de Orriols que recoge la ola nacional-populista y que lograría dos diputados nutriéndose de uno de cada diez votantes de JxCat y de los nuevos electores del espacio independentista.
El hundimiento de la izquierda alternativa
El conjunto de Sumar —incluyendo a Comuns, Compromís e Izquierda Unida (IU)— y Podemos sumaría entre el 5% y el 10% de los votos, el mismo espacio histórico que tradicionalmente ocupó IU. La estimación condena a ambas formaciones a circunscribir su representación a los distritos de Madrid, Barcelona o Valencia, lo que agravaría la desigualdad territorial ya impuesta por el sistema electoral. La división entre las dos fuerzas acentúa ese efecto: el sondeo estima siete escaños para Sumar y cero para Podemos, cuya candidatura no superaría el umbral mínimo de representación en ninguna circunscripción.
El dato que mejor explica el horizonte electoral de la encuesta es la radiografía de la fidelidad del voto. Vox exhibe el índice más alto: más del 85% de sus votantes de 2023 repetiría la papeleta. A continuación se sitúa el PP, con una fidelidad del 71% y un 9% de indecisos. El PSOE acusa el peor índice de fidelidad de los tres: el 64% de sus votantes repetiría, pero el 11% se inclina ahora hacia otras opciones. La fuga más preocupante para los socialistas apunta a la abstención y a otras fuerzas de izquierda, no hacia el centro.
Rufián, el mejor valorado; Feijóo, por detrás de Abascal
El análisis de valoración de líderes aporta uno de los datos más contraintuitivos del sondeo. El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, obtiene la nota media más alta entre todos los dirigentes consultados: un 4,5 sobre diez. Le sigue Salvador Illa, con un 3,8, y Pedro Sánchez, con un 3,7. La sorpresa llega con la comparación entre los líderes de PP y Vox: Alberto Núñez Feijóo obtiene un 3,5, mientras que Santiago Abascal cosecha un 2,7. La diferencia entre ambos —0,8 puntos— refleja la mayor capacidad de Feijóo para atraer votantes moderados, pero también la penetración del antisanchismo entre los votantes de derechas, que puntúan mejor al portavoz de Vox que al propio presidente del PP.
Yolanda Díaz obtiene un 3,6 y es la dirigente mejor valorada de la izquierda alternativa. La podemita Ione Belarra se sitúa en 2,4 y la portavoz de JxCat, Míriam Nogueras, en 2,3. El liderazgo de Rufián resulta llamativo porque supera incluso a Sánchez entre los propios votantes del PSOE, un dato que Ipsos interpreta como señal de la erosión interna del apoyo al presidente del Gobierno entre su propio electorado y que refuerza la lectura de un PSOE con dificultades para movilizar a sus bases ante una convocatoria general todavía sin fecha concreta.