Un sondeo realizado tras el adelanto electoral por 40dB. para El País y la Cadena SER otorga a la derecha y a la ultraderecha casi 200 escaños. Vox dobla su representación mientras endurece su discurso, el PSOE repunta sin acortar distancias y la izquierda alternativa se hunde por su división. Sánchez, sin embargo, sigue siendo el candidato preferido por los encuestados para presidir el Gobierno.
La muerte de Maricarmen Abascal ha colocado la vivienda en el centro de la precampaña, pero de momento no ha movido el tablero electoral. Una encuesta flash de 40dB. para El País y la Cadena SER sitúa al Partido Popular y a Vox por encima del 50% de los votos y con una mayoría absoluta holgada, a menos de dos meses de las generales del 29 de noviembre. El sondeo se realizó con 800 entrevistas en línea entre el miércoles y el jueves, con un margen de error de 3,5 puntos.
El trabajo de campo comenzó dos días después de que Pedro Sánchez anunciara la disolución de las Cortes y terminó al día siguiente del fallecimiento de la anciana. La foto recoge los efectos de la convocatoria, pero apenas el arranque de la conmoción social provocada por su muerte. El PP obtendría el 31,9% de los votos, tres décimas más que a finales de septiembre y 1,2 puntos menos que en 2023. Con esa estimación lograría 132 escaños, cinco menos de los que tiene, dentro de una horquilla de 123 a 140.
Sumado a Vox, alcanzaría el 50,8% de los votos y unos 198 diputados, muy por encima de los 176 que marcan la mayoría absoluta. Incluso en la parte baja de sus horquillas, ambos partidos reunirían 186 escaños, y en el escenario más favorable llegarían a 214, más de tres quintos del Congreso. Si se añade el 1,8% de Se Acabó la Fiesta, el partido del agitador ultra Alvise Pérez, que se quedaría sin representación, la derecha concentra el 52,6% del voto frente al 35,7% de la izquierda.
Vox dobla y se radicaliza
El dato más inquietante es el de Vox. El partido de Santiago Abascal sube cinco décimas, hasta el 18,9%, seis puntos y medio por encima de su resultado en las últimas generales. Pasaría de 33 a 66 escaños, con una horquilla de entre 63 y 74, y se queda a poco más de un punto del 20% al que aspira. La ultraderecha crece sin moderar su discurso. Según El País, este año se ha acercado al movimiento supremacista blanco europeo.
Su avance se alimenta sobre todo del PP. Vox atrae al 15,6% de quienes votaron a Alberto Núñez Feijóo en 2023, mientras el trasvase inverso no llega al 2%. Capta además un 2,7% de electores socialistas y un 12,7% de quienes se abstuvieron hace tres años, más que ningún otro partido. Es también la formación con mayor fidelidad, ya que el 92,8% de sus votantes piensa repetir, frente al 74,5% del PP. La ultraderecha no se comporta como un socio menor, sino como una fuerza que crece a costa de su aliado.
Un PSOE que sube sin despegar
El PSOE es el partido que más crece. Sube siete décimas, hasta el 28,1%, su tercer mejor registro de 2026 tras los de abril y mayo. Obtendría 112 escaños, nueve menos que en 2023, en una horquilla de 105 a 117. La subida confirma que el adelanto electoral y el protagonismo de la vivienda han favorecido a los socialistas, aunque sin el revulsivo que algunos esperaban. El partido de Sánchez sigue 3,6 puntos por debajo de su resultado en las últimas generales.
Los socialistas confían en que el impacto del caso Maricarmen aún no se haya trasladado del todo a las encuestas. Fuentes de su dirección admitieron a Faro de Vigo que la indignación «moviliza a los progresistas» y podría dar un vuelco a los sondeos. «Este tema no va a morir en mes y medio», aseguró un dirigente federal. Enfrente, Feijóo pidió a los suyos «nada de euforia» y ha trazado una precampaña centrada en Ceuta, la corrupción y la economía, terrenos más cómodos para el PP que la vivienda.
El lastre de la izquierda fragmentada
El principal obstáculo del bloque progresista está a la izquierda del PSOE. Las fuerzas del antiguo Sumar, que concurrirán como Frente Amplio y aún no tienen candidato, caen al 5,3%. Podemos, con Irene Montero como candidata, baja al 2,3%. Por separado suman un 7,6%, frente al 12,3% que obtuvieron juntos en 2023. Su traducción en escaños sería demoledora. La coalición que logró 31 diputados hace tres años quedaría reducida a entre cinco y siete, y Podemos se quedaría en dos.
La unidad amortiguaría el golpe sin cambiar el resultado. Un Frente Amplio con Podemos alcanzaría el 9,5% y entre 15 y 19 escaños, elevaría la fidelidad de su electorado al 72,7% y frenaría la fuga de votantes hacia el PSOE. Aun así, PP y Vox, con horquillas de 119 a 134 y de 63 a 72 escaños, conservarían la mayoría absoluta incluso en su peor escenario. El propio estudio advierte de que no puede medir el efecto real de una candidatura conjunta que por ahora es solo una posibilidad.
La encuesta deja, sin embargo, una paradoja que el Gobierno intentará explotar. Aunque el PP lo supera en estimación de voto, Sánchez sigue siendo el candidato preferido para presidir el Gobierno, con un 32,2% frente al 29,3% de Feijóo. La remontada que necesita la izquierda es de gran magnitud y dispone de siete semanas para intentarla. Mientras tanto, las calles siguen movilizadas por la muerte de Maricarmen.