Moreno prescinde de Aznar y Rajoy para la campaña de las andaluzas

15 avril 2026 - 16:39

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, reproducirá en las elecciones del 17 de mayo la estrategia de 2022: campaña en clave autonómica y mínima presencia de dirigentes nacionales. La decisión excluye de los actos electorales a los dos expresidentes del Gobierno del Partido Popular, José María Aznar y Mariano Rajoy, cuya vinculación a la guerra de Irak y al caso Kitchen, respectivamente, los convierte en activos incómodos para el estilo moderado del candidato a la reelección.

Juanma Moreno Bonilla tiene clara la estrategia para renovar la mayoría absoluta en Andalucía: campaña con enfoque autonomista y mínima interferencia nacional. El presidente de la Junta y candidato a la reelección protagonizará actos en clave andaluza con la presencia mínima de dirigentes llegados de fuera, según confirman fuentes del Partido Popular (PP) de Andalucía. Esa decisión tiene dos nombres propios: José María Aznar y Mariano Rajoy no participarán en los actos de campaña. Feijóo sí lo hará, aunque el líder nacional asume que el peso del proceso recae en Moreno y que su papel será de apoyo, no de protagonismo.

La estrategia reproduce la que ya funcionó en 2022, cuando el PP obtuvo 58 de los 109 escaños del Parlamento andaluz con una mayoría absoluta construida sobre la gestión moderada del presidente y al margen del ruido político de Madrid. El candidato espera alcanzar en esta convocatoria entre un millón y medio y dos millones de votos. En el partido alertan de que 15.000 papeletas podrían cambiar el resultado dependiendo de cómo estén distribuidas en las ocho provincias, lo que sitúa el margen entre mantener los 57 escaños actuales y bajar a 52. La mayoría absoluta exige 55.

El juicio Kitchen y la sombra de Rajoy en precampaña

La figura de Rajoy concentra la complicación más inmediata. El expresidente declarará como testigo en el juicio del caso Kitchen ante la Audiencia Nacional el 23 de abril, apenas un mes antes de las elecciones del 17 de mayo. El proceso investiga la trama parapolicial que buscó sustraer documentación comprometedora para el entonces presidente del Gobierno —es decir, para el propio Rajoy— mediante el espionaje al extesorero del PP, Luis Bárcenas. Moreno es próximo a Rajoy, de cuyo Gobierno formó parte como secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad entre 2011 y 2016, pero el expresidente es ahora una figura incómoda para la campaña andaluza.

En los círculos nacionales del partido, la preocupación es real porque nadie sabe qué puede deparar la declaración de Rajoy. Los dos principales acusados del caso son Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior entre 2011 y 2016, y Francisco Martínez, exsecretario de Estado de Seguridad, junto a la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y la exsecretaria general María Dolores de Cospedal. «Tiene mala pinta», reconoció un dirigente popular consultado, que añadió: «Decimos que el caso Kitchen no es lo mismo que el de Abalos porque sucedió hace 13 años y es verdad, pero la Kitchen claro que nos afecta».

La guerra de Irán y el perfil de Aznar como complicación ideológica

El perfil de Aznar plantea un problema de naturaleza diferente. Su vinculación ideológica a la guerra de Irak de 2003 —la mayor incordia en el PP desde la ofensiva de Estados Unidos e Israel en Irán— colisiona con el giro antibélico que la dirección del partido ha adoptado ante el conflicto actual. El propio Feijóo proclamó el viernes que el PP «condena inequívoca la deriva belicista que recorre el mundo», una posición que el expresidente jamás ha secundado públicamente. Moreno, por su parte, fue más directo: «La guerra es muerte y destrucción y nadie está a favor de la guerra. El primero que no está a favor soy yo», sentenció el presidente andaluz a mediados de marzo.

La combinación de ambos factores —el juicio Kitchen para Rajoy y la incomodidad ideológica para Aznar— convierte a los dos expresidentes en un pasivo potencial en una campaña que Moreno quiere centrar en su modelo de gestión. Ni siquiera Génova ha salido a defender públicamente a Rajoy por el caso Kitchen. En la rueda de prensa posterior al comité de dirección, el vicesecretario Juan Bravo evitó declarar que confiaba en la inocencia del expresidente y se limitó a pedir que se dejara «trabajar a la justicia».

Los pactos con Vox y el margen para la mayoría absoluta

El otro factor que condiciona la campaña es la relación con Vox. Los populares andaluces prefieren que los pactos de gobierno con la ultraderecha en las tres comunidades donde el PP gobierna sin mayoría propia —Extremadura, Aragón y Castilla y León— se cierren antes del 17 de mayo y con las menores cesiones posibles. Las conversaciones se están alargando, y las presentaciones de resultados empresariales que se celebrarán en las semanas previas a los comicios añaden presión a un calendario ya apretado.

Moreno planea una campaña de exhibición de gestión frente a «la bronca, el ruido y los líos» de otras fuerzas políticas, según ha explicado el secretario general del PP de Andalucía, Antonio Repullo. Ese contraste requiere distancia de los episodios que generan ruido nacional y proximidad a los temas que preocupan a los andaluces. El candidato ya dijo en marzo que adelantaba los comicios precisamente para evitar que el ciclo político de Madrid pesara sobre el resultado. La exclusión de Aznar y Rajoy de los actos de campaña es la consecuencia lógica de esa misma lectura aplicada a los nombres propios del partido.

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