El titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, comparece este viernes en el Congreso con una cuestión pendiente desde el inicio de la crisis: qué información manejaron los servicios de inteligencia antes de la avalancha del 30 de julio. El ministro anuncia 35,6 millones para reforzar la frontera y cifra en unos 5.000 los migrantes que permanecen en Ceuta, mientras el Gobierno intenta conciliar las distintas explicaciones ofrecidas por Interior y Defensa.
Fernando Grande-Marlaska ha llegado este viernes al Congreso con la misión de dilucidar una pregunta que las comparecencias del resto de miembros del Gobierno todavía no han conseguido cerrar. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) detectó movimientos y convocatorias antes de la entrada masiva del 30 de julio, según explicó Margarita Robles, pero el ministro del Interior sostiene desde el comienzo de la crisis que no existió ningún informe que alertase de que pudiera producirse una avalancha de aquella magnitud. La diferencia entre ambas afirmaciones puede ser compatible si se distingue entre disponer de información y contar con una alerta capaz de anticipar lo sucedido. Pero esa distinción todavía necesita una explicación completa.
Marlaska ha dedicado el inicio de su intervención a la gestión de la emergencia y a las medidas para evitar que vuelva a producirse una situación semejante. Ha cifrado en unas 72.000 las personas que entraron en Ceuta y en alrededor de 5.000 las que continúan en la ciudad, 1.500 de ellas menores. También ha anunciado que Interior ha solicitado financiación europea para invertir 35,6 millones de euros en nuevas infraestructuras fronterizas. Entre ellas figuran el alargamiento de los espigones del Tarajal y Benzú, un sistema permanente de boyas fondeadas, vigilancia mediante drones y un nuevo Centro de Atención Temporal de Extranjeros con capacidad para 800 personas.
Bolaños intenta cerrar la brecha sobre el CNI
La controversia comenzó a adquirir dimensión política cuando Robles reivindicó públicamente el trabajo realizado por el CNI. La ministra de Defensa explicó que los servicios de inteligencia habían detectado movimientos en las redes sociales y que el 29 de julio trasladaron información a la Delegación del Gobierno en Ceuta. También defendió que los 25 agentes destinados en la zona cumplieron con sus obligaciones. Sus palabras chocaron aparentemente con las reiteradas afirmaciones de Marlaska de que Interior no había recibido ningún informe que anticipase una entrada masiva comparable a la que finalmente se produjo.
Félix Bolaños trató este jueves de hacer compatibles ambas versiones durante su comparecencia ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional. El Gobierno, argumentó, no dispuso de información «previa ni precisa» que permitiera anticipar una movilización de decenas de miles de personas. La formulación introduce una distinción importante. El Ejecutivo no niega ya que existieran informaciones sobre movimientos y convocatorias, sino que sostiene que ninguna permitía prever la dimensión que alcanzaría la avalancha. El PSOE ha defendido igualmente que las explicaciones de Robles y Marlaska son compatibles. La incógnita continúa siendo qué información circuló exactamente entre los distintos organismos y cómo fue evaluada.
Marlaska tiene que explicar qué sabía Interior
La comparecencia del titular de Interior es especialmente relevante porque bajo su departamento se encuentran la Policía Nacional y la Guardia Civil, dos de los organismos que participan en la vigilancia fronteriza y en el intercambio de información. Marlaska ha sostenido desde principios de agosto que no recibió ningún informe del CNI ni de servicios aliados que advirtiese de una entrada masiva. Robles no ha dicho exactamente lo contrario. Sí ha confirmado, sin embargo, que existieron avisos sobre movimientos previos y que el CNI trasladó información a la Delegación del Gobierno. La diferencia está en determinar qué contenían esos avisos y qué capacidad tenían para activar una respuesta preventiva.
En su primera intervención de este viernes, Marlaska ha preferido poner el acento en las lecciones que deben extraerse y en las medidas futuras. Ha defendido la respuesta del Ejecutivo desde el primer momento y la cooperación «sostenida y eficaz» de Marruecos. También ha llamado al cese de la violencia después de los enfrentamientos de las últimas horas en Ceuta y ha acusado a quienes utilizan la crisis para «desinformar» o buscar rédito político. Pero el papel del CNI seguía sin ocupar el centro de sus explicaciones iniciales, precisamente cuando constituye una de las principales cuestiones que la oposición pretende aclarar durante la sesión.
Albares y Saiz completan las explicaciones
La jornada parlamentaria no termina con Interior. José Manuel Albares comparece este viernes ante la Comisión de Asuntos Exteriores para explicar la actuación diplomática durante la crisis y la relación mantenida con Marruecos. El asunto resulta especialmente sensible porque una parte de la ofensiva del PP y Vox se apoya en atribuir a Rabat responsabilidad por la avalancha. Bolaños aseguró este jueves que no existe ninguna evidencia de que Marruecos haya «liderado o impulsado» la entrada masiva. Marlaska ha reforzado hoy esa posición al elogiar nuevamente la cooperación de las autoridades marroquíes.
Por la tarde llegará el turno de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. Su comparecencia permitirá desplazar el foco hacia la acogida y la situación de las aproximadamente 5.000 personas que, según la nueva estimación de Interior, permanecen en Ceuta. El calendario continuará la próxima semana con las ministras de Juventud e Infancia, Sira Rego, e Igualdad, Ana Redondo. Pedro Sánchez cerrará políticamente esta ronda el 3 de septiembre, cuando comparezca ante el pleno del Congreso después de que varios grupos, incluidos socios parlamentarios del Ejecutivo, considerasen demasiado tarde la fecha inicialmente propuesta del día 9.
Las comparecencias han permitido precisar aspectos importantes de una crisis que durante sus primeras semanas estuvo marcada por informaciones fragmentarias. El Gobierno ha explicado la respuesta militar, sanitaria y administrativa, ha establecido un mando único y empieza a concretar las inversiones con las que pretende reforzar la frontera. También ha reconocido que deberán extraerse lecciones de lo ocurrido. Pero la reconstrucción de las horas anteriores a la avalancha continúa incompleta. Saber que hubo información no equivale a demostrar que pudiera preverse la entrada de 72.000 personas. Tampoco la imposibilidad de anticipar esa magnitud permite concluir que todos los avisos fueran irrelevantes.
Esa es la cuestión que Marlaska tiene pendiente de aclarar. No se trata únicamente de decidir si existió o no «un informe», una discusión que corre el riesgo de convertirse en una disputa semántica. Lo relevante es conocer qué detectaron el CNI y los servicios policiales, cuándo lo comunicaron, a quién llegó esa información y qué decisiones produjo. Solo entonces podrá determinarse si España se enfrentó a un acontecimiento imposible de anticipar en su verdadera dimensión o si existieron señales cuya importancia no fue correctamente evaluada. Un mes después del 30 de julio, esa parte de la crisis de Ceuta continúa abierta.