La encuesta del instituto 40dB para EL PAÍS sitúa a Santiago Abascal como el segundo dirigente mejor valorado tras el presidente del Gobierno. El 70% de la ciudadanía considera que Sánchez agotará la legislatura hasta 2027, aunque seis de cada diez españoles se muestran partidarios de adelantar las elecciones generales. Los datos reflejan un panorama político marcado por la polarización y el desgaste del liderazgo de Feijóo dentro de su propio partido.
El instituto demoscópico 40dB ha presentado su última encuesta política, que ofrece datos significativos sobre la valoración ciudadana de los principales líderes políticos españoles. El sondeo, elaborado para EL PAÍS mediante 2.900 entrevistas realizadas entre el 2 y el 7 de diciembre, muestra un panorama donde ninguno de los 15 dirigentes analizados obtiene un suspenso generalizado por parte del electorado. Sin embargo, las diferencias de valoración entre los líderes revelan dinámicas internas relevantes dentro de los partidos, especialmente en el Partido Popular, donde Alberto Núñez Feijóo enfrenta una competencia interna que cuestiona su hegemonía como referente del centroderecha español.
Pedro Sánchez encabeza la lista de dirigentes con mejor valoración, obteniendo una nota media de 3,34 sobre 10 según el conjunto de la ciudadanía encuestada. El secretario general del PSOE mantiene así su posición como líder mejor valorado a nivel nacional, aunque su nota refleja el profundo desgaste acumulado tras años de gestión gubernamental. Santiago Abascal, presidente de Vox, se sitúa en segundo lugar con 3,31 puntos, seguido de cerca por Alberto Núñez Feijóo, quien alcanza 3,26 puntos de valoración media. Esta clasificación general contrasta significativamente con las preferencias específicas del electorado de cada formación política.
Feijóo pierde terreno entre sus votantes
Dentro del Partido Popular, la valoración de Alberto Núñez Feijóo resulta especialmente reveladora. El líder nacional del PP obtiene una nota de 7,2 entre sus propios votantes, situándose por debajo de José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, quien alcanza 7,6 puntos. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, también supera a Feijóo con 7,9 puntos de valoración entre el electorado popular. Esta situación refleja el creciente protagonismo del liderazgo madrileño dentro del partido conservador, que ha logrado capitalizar el descontento con la gestión gubernamental de Sánchez mediante una estrategia de oposición frontal.
Los votantes del PP aprueban a todos sus dirigentes analizados en la encuesta, con valoraciones que oscilan entre 6,7 y 7,9 puntos. Jorge Azcón, presidente autonómico de Aragón, obtiene 6,7 puntos; Alfonso Rueda, presidente gallego, alcanza 6,8; Juanma Moreno, líder andaluz, consigue 7,1; mientras que José Luis Martínez-Almeida lidera con 7,6 puntos antes que Díaz Ayuso. Estas cifras contrastan con la situación interna del PSOE, donde Pedro Sánchez domina claramente la valoración de sus electores con 5,2 puntos sobre 10, muy por encima de otros dirigentes socialistas como Salvador Illa, que obtiene 6,8 dentro del electorado del PP pero solo 3,7 entre los votantes socialistas.
Amplio respaldo al adelanto electoral
El barómetro del instituto 40dB revela que seis de cada diez españoles son partidarios de adelantar las elecciones generales, frente al 26,8% que prefiere agotar la legislatura hasta su conclusión natural en 2027. Esta demanda ciudadana atraviesa transversalmente el espectro político: el 74% de los votantes de Podemos respalda la convocatoria anticipada, seguidos por el 65% del electorado de Vox, el 60% de los votantes del PP y el 36% de los electores del PSOE. Únicamente entre los votantes de Sumar existe una ligera mayoría contraria al adelanto electoral, con un 38% favorable frente a un 59% que prefiere mantener el calendario previsto.
Paradójicamente, el 70% de la población considera que Pedro Sánchez no convocará elecciones anticipadas y agotará la legislatura hasta 2027, según datos del mismo sondeo. Esta percepción se fundamenta en la situación parlamentaria actual, donde el presidente del Gobierno mantiene los apoyos necesarios para continuar en el poder gracias a la fragmentación de la oposición y los acuerdos con formaciones nacionalistas e independentistas. «La complejidad parlamentaria», según definió el propio Sánchez durante su investidura, se ha convertido en el principal argumento del Ejecutivo para justificar la continuidad hasta el final de la legislatura.
Polarización en torno a Sánchez y Feijóo
La encuesta refleja que tanto Pedro Sánchez como Alberto Núñez Feijóo concentran valoraciones extremadamente polarizadas según el electorado consultado. Entre los votantes del PP, Sánchez obtiene una nota media de 2,1 puntos, mientras que entre los electores socialistas Feijóo recibe 4 puntos de valoración. Esta dinámica de rechazo cruzado entre los principales bloques ideológicos españoles evidencia la dificultad para construir consensos en cuestiones de Estado y la consolidación de un modelo político caracterizado por el enfrentamiento constante entre gobierno y oposición.
Isabel Díaz Ayuso emerge como la dirigente popular favorita para los votantes de Vox, obteniendo una valoración de 6,4 puntos entre el electorado de la formación de Santiago Abascal. Esta conexión entre el voto de extrema derecha y el liderazgo de la presidenta madrileña refleja la estrategia política adoptada por Ayuso, centrada en el rechazo frontal al Gobierno de Sánchez mediante un discurso que enfatiza la defensa de la autonomía autonómica frente a lo que denomina «intervencionismo» del Ejecutivo central. Esta posición le ha permitido capitalizar el descontento de sectores conservadores que consideran insuficiente la oposición ejercida por Feijóo desde la dirección nacional del PP.
Liderazgos regionales frente a dirección nacional
El fenómeno Ayuso no es exclusivo dentro del panorama político español. Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía, obtiene una valoración de 7,1 puntos entre los votantes del PP, consolidándose como uno de los dirigentes territoriales con mayor respaldo interno. Este dato resulta especialmente significativo considerando que Andalucía representa la principal comunidad autónoma por población y peso electoral dentro del territorio español. La fortaleza de los liderazgos autonómicos del PP contrasta con la situación del PSOE, donde ningún dirigente territorial alcanza valoraciones comparables a las de Pedro Sánchez entre sus propios votantes.
El estudio destaca que los votantes de Vox valoran más positivamente a dirigentes del PP que a los propios líderes de su formación en determinados casos. Alfonso Rueda obtiene 5,2 puntos entre el electorado de Vox; Juanma Moreno alcanza 4,8; Jorge Azcón consigue 5 puntos; mientras que Santiago Abascal, líder de Vox, recibe 8,2 puntos de sus propios electores. Esta permeabilidad entre electorados sugiere que existe un espacio político compartido entre el centroderecha y la extrema derecha española, facilitando alianzas gubernamentales en comunidades autónomas y ayuntamientos donde ambas formaciones han acordado coaliciones de gobierno.
Desgaste gubernamental y expectativas electorales
Los datos económicos incluidos en la encuesta del instituto 40dB revelan un mensaje contradictorio por parte de la ciudadanía española. Si bien todos los sectores ideológicos reconocen que la situación económica del país ha mejorado respecto a años anteriores, esta percepción no se traduce en respaldo al Gobierno de Pedro Sánchez. El 70,4% de los encuestados cree que no habrá adelanto electoral, confiando en que Sánchez agotará la legislatura mediante los apoyos parlamentarios actuales, aunque seis de cada diez ciudadanos manifestarían su preferencia por celebrar elecciones anticipadas.
El barómetro político refleja que ningún partido alcanza actualmente una posición hegemónica en las preferencias ciudadanas. El PP mantiene su ventaja en intención de voto directa respecto al PSOE, pero sin alcanzar la mayoría absoluta que le permitiría gobernar en solitario. Vox experimenta un ligero retroceso en sus expectativas electorales, mientras que Sumar se consolida como tercera fuerza política por delante de Podemos. Esta fragmentación del panorama político español garantiza que cualquier gobierno futuro requerirá necesariamente acuerdos de coalición o pactos parlamentarios para asegurar la estabilidad gubernamental durante la próxima legislatura, prevista inicialmente para 2027 salvo adelanto electoral.