Los Reyes sitúan Ceuta y Melilla en el centro de la Fiesta Nacional

12 octobre 2026 - 15:32

La recepción del Palacio Real incorpora por primera vez a una representación de la sociedad ceutí y melillense, en vísperas de la visita de Felipe VI a ambas ciudades. El desfile de 4.400 militares, presidido por la Familia Real, convive con la precampaña del 29-N, con mensajes institucionales de signo distinto y con un Partido Popular que no habla con una sola voz.

La Fiesta Nacional ha recuperado en Madrid su liturgia habitual, esta vez con una novedad de peso simbólico. Por primera vez, la tradicional recepción en el Palacio Real ha incluido a una representación de la sociedad de Ceuta y Melilla. Ocurre apenas un día antes de que Felipe VI y Letizia viajen a las dos ciudades autónomas, el 13 y el 14 de octubre. El gesto llega después del verano de la crisis migratoria en Ceuta y en una jornada que, a siete semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre, tampoco ha escapado al clima de precampaña.

Los Reyes, acompañados por la princesa Leonor y la infanta Sofía, han presidido el homenaje a la bandera y a quienes dieron su vida por España, además del desfile de las Fuerzas Armadas, en el que han participado 4.400 militares. La parada ha recorrido el eje que une la glorieta de Carlos V con la plaza de Colón. La tribuna de autoridades se instaló en la plaza de Cánovas del Castillo, donde coincidieron el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Teodoro Esteban López Calderón.

Una tribuna de gestos contenidos

La llegada de Sánchez estuvo acompañada de insultos y abucheos de una parte del público, un episodio que se repite en las últimas ediciones del desfile. Ya en la tribuna, las cámaras captaron un saludo frío y de escasas palabras con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y con el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida. El JEMAD trató de sostener la conversación entre unas autoridades que, en plena carrera electoral, apenas disimularon la distancia.

El asiento reservado al presidente de Vox, Santiago Abascal, volvió a quedar vacío por segundo año consecutivo. Abascal tampoco acudió después al Palacio Real, porque prefirió celebrar la jornada en Ceuta junto al presidente de la Agrupación Nacional francesa, Jordan Bardella. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, sí participó en los actos y saludó a la Familia Real durante la recepción, igual que Almeida y el resto de autoridades autonómicas presentes en Madrid.

Mensajes institucionales y voces dispares

La Casa Real felicitó la Fiesta Nacional con un mensaje centrado en aquello que «comparte» y «une» a España como país, acompañado de un reconocimiento a la dedicación de quienes trabajan cada día al servicio del conjunto de la ciudadanía. Sánchez optó por otro registro en un vídeo difundido para la ocasión. En él reivindicó la diversidad del país y situó la educación, la sanidad, la vivienda, la libertad de expresión y los derechos LGTBI entre los logros colectivos.

«Lo que nos une no es pensar todos igual», defendió el presidente, antes de cerrar con la consigna «llevamos nuestros derechos por bandera». En el PP, los barones tampoco han hablado con una sola voz. Mientras Ayuso eligió la confrontación directa con el Gobierno, el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, puso el acento en la separación de poderes, la independencia judicial y la libertad de prensa. El andaluz Juanma Moreno, ausente del desfile por su participación en el Comité Europeo de las Regiones en Bruselas, apostó por el orgullo nacional y la convivencia territorial.

Ceuta y Melilla entran en el Salón del Trono

La recepción comenzó pasadas las 13:30 en el Salón del Trono, una estancia reservada a las visitas de Estado y a la celebración del 12 de Octubre. Más de mil invitados saludaron a la Familia Real durante cerca de hora y media. La princesa de Asturias vestía el uniforme de gala del Ejército de Tierra y la infanta Sofía asistía por segunda vez. Acudieron todos los ministros salvo tres, el de Transportes, Óscar Puente, el de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, y la de Juventud e Infancia, Sira Rego.

Junto a los poderes del Estado asistieron más de un centenar de embajadores y representantes de organismos multilaterales, organizaciones empresariales, agentes sociales y confesiones religiosas. También estuvieron premios nacionales de investigación y cultura, rectores, las fundaciones Princesa de Asturias y Princesa de Girona, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) y colectivos de víctimas del terrorismo.

La gran novedad fue la delegación ceutí y melillense, con responsables institucionales y figuras de la sanidad, la educación, la cultura, el deporte y la empresa. De Ceuta acudieron además las comunidades israelita e hindú, y de Melilla, distintas comunidades religiosas. La reina dedicó unas palabras al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. Fue el prólogo institucional de una gira con la que la Corona quiere expresar su respaldo a dos ciudades que este verano han vuelto a ocupar el centro del debate político.

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