Sumar sostiene su requerimiento de una remodelación profunda del Gobierno pese al rechazo de Pedro Sánchez, argumentando que el inmovilismo favorece a PP y Vox. Por su parte, el bloque conservadore desprecia las explicaciones del presidente y reclaman elecciones, al tiempo que los independentistas intentan capitalizar la debilidad del Ejecutivo para obtener nuevas contrapartidas.
La comparecencia de Pedro Sánchez para hacer balance del año político ha evidenciado las profundas fracturas que atraviesan tanto a la coalición gubernamental como al conjunto del panorama político español. Mientras el presidente descartaba una remodelación del Ejecutivo y garantizaba que agotará la legislatura, sus socios de Sumar mantuvieron la presión exigiendo cambios profundos en el Gobierno, y la oposición conservadora intensificó sus demandas de un adelanto electoral.
Ernest Urtasun, portavoz de Movimiento Sumar y ministro de Cultura, afirmó en su intervención ante el consejo nacional de los comunes que la negativa de Sánchez a acometer una remodelación gubernamental resulta prematura y osada, ya que demuestra que no se está calibrando adecuadamente la gravedad de lo ocurrido en las últimas semanas en España ni la indignación ciudadana generada. El ministro subrayó que la crisis ya no afecta únicamente al PSOE sino que se extiende al conjunto del Gobierno, haciendo imprescindible un relanzamiento político del Ejecutivo.
Sumar insiste en gestos contundentes
Urtasun planteó una pregunta directa a los socialistas: si la respuesta del PSOE es negarse a una remodelación, cuál es entonces la respuesta que ofrece el partido ante la gravísima situación que se está viviendo. El portavoz de Sumar advirtió que el inmovilismo representa en estos momentos el mayor aliado que tienen el Partido Popular y Vox, algo que la coalición gubernamental no puede permitirse dado el delicado momento de la legislatura. Esta postura fue compartida por diversos dirigentes de Sumar, quienes consideran que los casos de presunta corrupción y las denuncias de acoso sexual requieren una respuesta política de mayor calado que las meras declaraciones públicas.
La vicepresidenta segunda del Gobierno y líder de Sumar, Yolanda Díaz, había reclamado abiertamente en días previos una remodelación profunda del Ejecutivo, exigencia que hasta la fecha el presidente Pedro Sánchez no contempla. La tensión entre ambos socios de coalición se ha intensificado especialmente tras la detención del expresidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, Vicente Fernández, y las investigaciones judiciales que involucran a varios exministros socialistas. Sumar también ha reclamado al PSOE la aprobación de medidas urgentes en materia de vivienda, con la prórroga automática de contratos de alquiler como prioridad principal ante el vencimiento de cientos de miles de contratos firmados durante la pandemia.
El PP califica de delirante el balance presidencial
Desde la oposición conservadora, el Partido Popular despreciaba las explicaciones de Sánchez sobre la corrupción y los casos de acoso sexual, considerando que la verdadera contundencia pasaría por la dimisión del presidente. Los populares argumentan que el mandatario no puede reclamar tolerancia cero cuando los casos se han producido en el seno de su propia organización política y bajo su liderazgo directo. El PP ha intensificado su estrategia de desgaste del Gobierno aprovechando los escándalos judiciales y las denuncias de acoso sexual, señalando que Sánchez llegó al poder mediante una moción de censura contra Mariano Rajoy precisamente por casos de corrupción y abanderando el feminismo como seña identitaria.
Santiago Abascal, presidente de Vox, tachó de delirante el balance del curso político realizado por Sánchez y descartó que hubiera alguna novedad relevante en sus anuncios. Abascal describió la comparecencia presidencial como una nueva demostración de la huida hacia adelante de lo que calificó como una mafia corrupta y acosadora de mujeres que llegó al poder precisamente con una moción de censura presentada por José Luis Ábalos, ahora en prisión preventiva, y con dos banderas principales: la lucha contra la corrupción y el feminismo. El líder ultraconservador afirmó que cada lunes el jefe del Gobierno se saca un conejo de la chistera para distraer la atención de los problemas reales, citando como ejemplos previos el cambio climático o el régimen franquista.
Críticas desde la izquierda alternativa
Ione Belarra, líder de Podemos, expresó que ha llegado la hora de que la izquierda se abra paso porque Pedro Sánchez está echando a este espacio político en brazos del PP y Vox, situación que no se puede permitir. Belarra criticó que el presidente hiciera balance del año hablando de acoso sexual y corrupción mientras callaba sobre problemas fundamentales como la vivienda o el rearme, considerando que esta actitud favorece el ascenso de la derecha y la ultraderecha. Las críticas desde Podemos evidencian la fragmentación del espacio político a la izquierda del PSOE, con Sumar y Podemos compitiendo por el mismo electorado tras su ruptura organizativa.
Carmen Calvo, exministra y actual presidenta del Consejo de Estado, consideró que ante los casos de acoso sexual en el PSOE lo principal es acompañar a las víctimas, aunque evitó pronunciarse sobre las responsabilidades políticas del presidente o la necesidad de una remodelación gubernamental. La intervención de Calvo refleja las tensiones internas dentro del propio PSOE, donde diversos sectores consideran que la gestión de las denuncias ha sido deficiente y tardía.
Nacionalistas intentan capitalizar la crisis
Josep Rius, portavoz de Junts per Catalunya, emplazó a Esquerra Republicana de Catalunya a trabajar conjuntamente en el Congreso de los Diputados para aprovechar lo que denominó la debilidad histórica del Gobierno y obtener el máximo rendimiento nacional para Cataluña. Rius señaló que la debilidad de Pedro Sánchez representa una oportunidad para Cataluña de hacer piña en Madrid y conseguir contrapartidas significativas, advirtiendo que su formación no va a apuntalar la democracia española sino a aprovechar esta coyuntura favorable.
El Partido Nacionalista Vasco, uno de los apoyos de investidura más fieles al Gobierno, ha advertido que o el PSOE frena esta hemorragia de escándalos o Sánchez tendrá que convocar elecciones anticipadas porque resulta insostenible aguantar así hasta el final de la legislatura. Aitor Esteban, portavoz del PNV, también lanzó una advertencia al Partido Popular señalando que con Sánchez en horas bajas, un fiscal general condenado y múltiples casos judiciales abiertos, los conservadores no consiguen ser alternativa electoral creíble. Esteban rechazó cualquier acercamiento de su formación a los populares debido al talante que están demostrando y a las compañías con las que gobiernan, en referencia directa a Vox.
Encuestas adversas y elecciones autonómicas
A esta compleja situación se suman las elecciones extremeñas del veintiuno de diciembre, a las que el PSOE concurre en sus horas más bajas y con encuestas desfavorables, apuntando todo a que sufrirá su primera derrota en las urnas del nuevo ciclo electoral. Los sondeos recientes muestran que el PSOE ha perdido más de novecientos mil votos respecto a las últimas elecciones generales, mientras que Sumar entra en números rojos con un desplome de más de un millón seiscientos mil votos menos. En contraste, Vox recupera terreno tras el descenso que sufrió en las elecciones del veintitrés de julio de 2023, llegando las encuestas a proyectar que PP y Vox alcanzarían mayoría absoluta conjunta si hoy se celebraran elecciones nacionales.
La fragmentación del espacio político a la izquierda del PSOE, con la ruptura entre Sumar y Podemos, lleva a este bloque a una debacle electoral según las proyecciones actuales. Mientras Sumar pasaría de treinta y un diputados a entre siete y ocho representantes, Podemos se quedaría con un trozo importante de ese electorado perdido alcanzando entre cuatro y cinco escaños. Esta división del voto progresista podría restar en torno a una decena de escaños al bloque de izquierdas, facilitando una eventual mayoría alternativa de las fuerzas conservadoras y ultraconservadoras.