El Rey será mañana el primer jefe del Estado que pasa la noche en la ciudad autónoma. Zarzuela presenta el viaje como un gesto de normalidad y Rabat lo recibe con reproches. Mohamed VI denuncia la instrumentalización política de la crisis de julio, mientras Vox lleva la Fiesta Nacional a Ceuta de la mano de Jordan Bardella. Las víctimas del cruce quedan en segundo plano.
Felipe VI se convertirá mañana, martes 13 de octubre, en el primer jefe del Estado español que pernocta en Ceuta. Ni Juan Carlos I ni Alfonso XIII lo hicieron en sus visitas a la ciudad. La decisión, consensuada entre la Casa del Rey y el Gobierno, añade carga simbólica a un viaje que llega dos meses y medio después de la entrada de más de 70.000 personas desde Marruecos, los días 30 y 31 de julio. Zarzuela quiere trasladar un mensaje de «normalidad» sobre dos ciudades cuya soberanía reclama Rabat.
El viaje continuará el miércoles en Melilla, con una agenda prácticamente idéntica. Será la primera vez que Felipe VI visite ambas ciudades desde su proclamación en 2014. La última visita de la Jefatura del Estado fue la de Juan Carlos I y la reina Sofía en 2007, durante el primer mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. Aquel viaje desató una crisis diplomática. Marruecos llamó a consultas a su embajador en Madrid durante casi dos meses y calificó la visita de «lamentable».
Reproches de Rabat
La respuesta marroquí ha llegado antes que los Reyes. Mohamed VI reprochó el viernes las «declaraciones irresponsables» de sectores políticos y mediáticos españoles en la apertura de la nueva legislatura parlamentaria. El monarca denunció la instrumentalización que ciertos actores políticos han hecho del cruce masivo y criticó el retraso en la repatriación de menores. También admitió que el modelo de cooperación migratoria con España está superado. Anunció que Marruecos propondrá a sus socios una nueva estrategia de desarrollo común y estabilidad regional.
El discurso apuntó además contra la justicia española. Mohamed VI atribuyó las dificultades de la cooperación a disposiciones legales anticuadas y a decisiones judiciales que, a su juicio, están alejadas de la realidad. Fuentes militares citadas por El País advierten de que la visita «no va a quedar sin respuesta» por parte de Rabat, aunque está por ver de qué forma. Según La Vanguardia, Felipe VI no ha hablado con el monarca alauí sobre la crisis ni tiene previsto hacerlo antes del viaje.
Vox lleva la Fiesta Nacional a Ceuta
La visita coincide con la precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre, convocadas por Pedro Sánchez después de anunciarse el viaje. El presidente del Gobierno no acompañará a los Reyes. Lo hará el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres. La crisis se ha convertido en un eje de la confrontación electoral, sobre todo para la ultraderecha. Santiago Abascal, presidente de Vox, ha renunciado por segundo año consecutivo a su asiento en la tribuna del desfile militar de Madrid y celebra el Día de la Hispanidad en Ceuta con Jordan Bardella, líder de la formación francesa Agrupación Nacional y presidente del grupo Patriotas en el Parlamento Europeo.
No es la primera vez que Abascal convierte la ciudad en escenario político. Tras viajar a Ceuta el 2 de agosto, describió la entrada masiva como un acto de guerra impulsado por Marruecos y consentido por Sánchez, y pidió militarizar la frontera. En estas semanas, su discurso se centra en Ceuta y ha desplazado el debate sobre la vivienda, que dominaba su precampaña. El discurso de la ultraderecha española y el endurecimiento del tono en Rabat producen un mismo efecto. Ambos sitúan la soberanía en el centro y dejan fuera de foco a las personas que cruzaron la frontera.
Los muertos del Tarajal
La agenda oficial incluye un gesto hacia esas víctimas. Mañana a las 18.00, los Reyes asistirán a un acto ecuménico de homenaje en el cementerio musulmán de Sidi Embarek. Allí están enterrados los fallecidos durante la entrada masiva de finales de julio. Según fuentes judiciales, murieron 82 personas en la ciudad autónoma, aunque las ONG elevan la cifra hasta 140. En ese mismo camposanto fue enterrado hace unos días otro hombre de origen subsahariano, hallado ahogado en Benítez.
Felipe VI ya calificó lo sucedido de «inaceptable» hace dos semanas, durante la cena de gala ofrecida al presidente francés, Emmanuel Macron. En aquel brindis recordó que Ceuta es también frontera exterior de la Unión Europea (UE) y reclamó la implicación de Bruselas. «No podemos afrontar solos una responsabilidad que es de todos», afirmó. Ese llamamiento a la corresponsabilidad europea convive ahora con un viaje que en Madrid se interpreta, sobre todo, como afirmación de soberanía.
La Casa del Rey aspira a normalizar la presencia de la Corona en ambas ciudades y a dejar la puerta abierta a futuras visitas. La reacción marroquí después del miércoles determinará si el gesto queda en el terreno simbólico o abre una nueva etapa de fricción entre dos vecinos obligados a cooperar en materia migratoria, comercial y de seguridad. Mientras tanto, la crisis humana que originó el viaje sigue abierta en las calles de Ceuta.