La tregua política por Adamuz se quiebra: el PP carga contra el ministro Puente

21 janvier 2026 - 17:43

El cese de hostilidades entre los dos principales partidos españoles ha durado apenas 48 horas. Las declaraciones del ministro de Transportes, Óscar Puente, atribuyendo la huelga de maquinistas al estado emocional del colectivo tras los recientes accidentes ferroviarios, han provocado una dura reacción del Partido Popular, que habla de «miseria moral». El segundo accidente ferroviario en Gelida y los continuos cambios en las limitaciones de velocidad agravan la tensión política.

La breve tregua política que siguió al trágico accidente ferroviario de Adamuz se ha roto este miércoles tras unas declaraciones del ministro de Transportes que han encendido la ira del Partido Popular. Óscar Puente ha atribuido la convocatoria de huelga general del Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) a las «circunstancias anímicas» del colectivo tras el fallecimiento de tres compañeros en los recientes siniestros de Córdoba y Barcelona, una explicación que la oposición considera una forma de eludir la responsabilidad del Gobierno sobre el estado de las infraestructuras ferroviarias.

La portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Ester Muñoz, ha calificado las palabras del ministro de «hundimiento total» y «miseria moral», mientras que el vicesecretario de Infraestructuras del PP, Juan Bravo, ha ironizado sobre las declaraciones señalando que los maquinistas convocan la huelga «por el estado anímico de jugarse la vida cada día» debido a la «deficiente situación de las vías».

El fin de la unidad política

El pacto tácito de no agresión entre el Gobierno y el PP duró menos de dos días completos. Tras el accidente del domingo en Adamuz, que dejó 43 víctimas mortales, los principales partidos suspendieron sus agendas políticas y adoptaron un tono de unidad institucional poco habitual en el clima de confrontación permanente que caracteriza la política española. El presidente andaluz Juan Manuel Moreno Bonilla, del PP, exhibió una actitud moderada y valoró públicamente la coordinación entre administraciones. Incluso el líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, mantuvo un perfil discreto durante su visita a la zona del siniestro el lunes, limitándose a lamentar la falta de información directa por parte del Ejecutivo central sin elevar el tono de confrontación.

Sin embargo, el segundo accidente ferroviario registrado el martes por la noche en Gelida, Barcelona, donde falleció un maquinista de 28 años en prácticas tras el derrumbe de un muro de contención sobre la vía, junto con los continuos cambios en las limitaciones de velocidad en la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona, precipitaron el fin de esa tregua. Según explicó Juan Bravo en rueda de prensa este miércoles, el PP había decidido mantener un «silencio respetuoso» con las víctimas y dar «una lección de prudencia y serenidad», pero ante «la incertidumbre, la inseguridad y la falta de explicaciones del Gobierno» consideraron necesario romper ese silencio para exigir transparencia y responsabilidades.

Las declaraciones que encienden la polémica

El detonante definitivo de la ruptura fueron las palabras de Óscar Puente en una entrevista matinal en Telecinco. El ministro de Transportes abordó la convocatoria de huelga general anunciada por Semaf tras los accidentes de Adamuz y Gelida, en los que fallecieron dos maquinistas que conducían trenes y otro profesional que viajaba como pasajero en el Alvia siniestrado. «Vamos a sentarnos a dialogar para intentar que eso no se produzca. No digo que haya sido por las circunstancias climatológicas la convocatoria de la huelga, evidentemente. Lo que sí digo es que tiene que ver con las circunstancias anímicas que en este momento atraviesa el colectivo de maquinistas», declaró Puente, quien añadió su intención de reconducir la situación mediante el diálogo con el sindicato.

El ministro trasladó sus condolencias a las familias de los fallecidos y reconoció que los profesionales están atravesando «una semana muy trágica y dolorosa». Respecto al accidente de Gelida, Puente aclaró que el siniestro tuvo que ver con la situación meteorológica y no con el servicio ferroviario, explicando que se trató de un derrumbe de un muro por las lluvias y el deslizamiento de tierras que cayó sobre la cabina del tren y la aplastó. Sin embargo, sus palabras sobre el estado anímico como factor determinante de la huelga fueron interpretadas por la oposición como un intento de desviar el foco de atención de las deficiencias estructurales de la red ferroviaria.

La réplica del PP: infraestructuras, no emociones

La reacción del Partido Popular no se hizo esperar y fue especialmente contundente. Ester Muñoz, portavoz del grupo parlamentario popular, expresó su indignación a través de la red social X con un mensaje acompañado de un vídeo de las declaraciones del ministro: «¿Acaba de decir Óscar Puente que los maquinistas han convocado una huelga general por su estado de ánimo y no por los accidentes que han provocado la muerte de decenas de personas tras meses de avisos por el estado de las vías? El hundimiento es total. La miseria moral también». La dirigente del PP criticó que el ministro mencionara el estado emocional como causante del paro laboral en lugar de reconocer las carencias de mantenimiento que, según los maquinistas, han denunciado sistemáticamente.

Juan Bravo, vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras del PP, utilizó la ironía para criticar las palabras de Puente: «Efectivamente, los maquinistas convocan una huelga por su estado anímico. En concreto, el estado anímico de jugarse la vida cada día en su trabajo por la deficiente situación de las vías». Los populares también criticaron los vaivenes de Adif respecto a los límites de velocidad en la línea Madrid-Barcelona, donde se levantó temporalmente la limitación durante aproximadamente una hora antes de volver a reducirla a 160 kilómetros por hora tras nuevos avisos de los maquinistas sobre el estado de la infraestructura. Estos cambios de criterio en cuestión de horas han alimentado la sensación de improvisación y falta de control sobre la seguridad ferroviaria.

La huelga de maquinistas y sus causas

El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios convocó la huelga general en todo el sector ferroviario alegando que resulta «inadmisible» la situación de deterioro constante del ferrocarril español. En su comunicado, Semaf anunció que exigirá responsabilidad penal a las personas encargadas de garantizar la seguridad en la infraestructura ferroviaria y demandó que la reapertura del servicio en Cataluña no se realice sin las garantías de seguridad suficientes para la circulación. El sindicato recomendó además a quienes no se encuentren en disposición de prestar servicio debido a la carga emocional motivada por estos sucesos que lo comuniquen a sus responsables, reconociendo así el impacto psicológico de los accidentes en el colectivo.

Fernando Asensio, portavoz de Semaf, declaró que «esperamos que sea la última vez que pasa esto porque es inaguantable e insostenible», subrayando que todos los integrantes del sindicato están «devastados» por la situación. La organización ha demandado medidas urgentes que garanticen la integridad de profesionales y usuarios, incluyendo la aplicación de protocolos estrictos en situaciones meteorológicas adversas similares a las que provocaron el accidente de Gelida. La huelga busca dar cobertura legal a las movilizaciones de trabajadores y usuarios para exigir garantías de seguridad y fiabilidad en la red ferroviaria estatal, un objetivo que trasciende las consideraciones puramente emocionales a las que aludió el ministro Puente en sus polémicas declaraciones.

 

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