El fallecimiento de dos agentes de la Guardia Civil durante una persecución de narcolanchas en aguas andaluzas ha irrumpido en la campaña de las elecciones autonómicas del 17 de mayo. Juanma Moreno responsabilizó al Gobierno central de la proliferación del narcotráfico en las costas andaluzas; María Jesús Montero respondió acusando al Partido Popular de vínculos con el tráfico de drogas. El PP llega a la segunda semana de campaña sin mayoría absoluta garantizada y con la amenaza de tener que pactar con Vox.
El fallecimiento de dos guardias civiles durante una operación de persecución de una supuesta narcolancha en aguas del sur de España ha alterado el guion de la campaña andaluza en su tramo final. El incidente, que organizaciones policiales atribuyen no a una colisión fortuita sino a una maniobra hostil de la embarcación perseguida, entró de inmediato en el argumentario de todos los partidos. El presidente de la Junta de Andalucía en funciones, Juanma Moreno Bonilla, aprovechó el mitin central de la campaña del Partido Popular (PP), celebrado ayer en Málaga ante unas seis mil personas, para trasladar la responsabilidad al Ejecutivo de Pedro Sánchez.
«Somos la frontera sur de Europa y siempre hemos tenido problemas con el tráfico de estupefacientes, pero es verdad que antes se veían algunas narcolanchas y ahora se ven en todas partes», afirmó Moreno, que describió una situación en la que los narcotraficantes «campan a sus anchas» a lo largo de 900 kilómetros de costa. El acto comenzó con un minuto de silencio en memoria de los dos agentes fallecidos. A continuación, el líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, lamentó que ningún miembro del Gobierno central acudiera al funeral celebrado en Huelva ni asumiera lo que él calificó como responsabilidad política por el accidente.
La muerte que entró en campaña
El episodio llega en un momento delicado para Moreno. El presidente andaluz había planificado una campaña centrada en la gestión y en la moderación, un perfil que le ha resultado rentable durante dos legislaturas consecutivas. El debate entre los cinco candidatos celebrado la semana pasada en televisión no le salió como esperaba: los reproches de los grupos de oposición por el estado de los servicios públicos en Andalucía pusieron a la defensiva al aspirante a la reelección. El fallecimiento de los agentes coloca ahora la seguridad en el primer plano del debate, una materia en la que el PP considera tener ventaja y que el partido espera que compense el daño sufrido en esa primera confrontación televisiva. Hoy lunes se celebra el segundo debate, en Canal Sur.
Moreno propuso en el mitin de Málaga una reforma del Código Penal para equiparar las penas de todos los eslabones de la cadena del narcotráfico, desde los encargados del transporte de combustible hasta los responsables de la cúpula de las organizaciones. Feijóo, por su parte, puso el acento en la falta de medios que sindicatos y asociaciones policiales llevan años denunciando. Ambos dirigentes coincidieron en señalar al Gobierno central como el responsable último de una situación que, según el PP, no ha hecho sino empeorar bajo la presidencia de Sánchez.
Una mayoría sin garantías
El PP llega al inicio de la segunda y última semana de campaña sin tener asegurada la mayoría absoluta de 55 escaños en el Parlamento andaluz que necesita para gobernar sin depender de Vox. Las encuestas son favorables a Moreno, pero ninguna le otorga ese umbral con margen suficiente. El propio candidato dedica buena parte de sus actos electorales a pedir a los simpatizantes del partido que movilicen a cuantos votantes puedan, una señal de que el equipo de campaña no da la aritmética por resuelta.
El escenario que Moreno quiere evitar es conocido: en 2018 gobernó con el apoyo exterior de Vox, una experiencia que terminó con la disolución anticipada de la legislatura cuando esa colaboración se tornó insostenible. Feijóo recordó ayer en Málaga que en Europa «ya no hay mayorías absolutas» y que Andalucía tiene la oportunidad de enviar al continente un mensaje de estabilidad. La formación ultraderechista, que en esa misma «particular galaxia», según la crónica de campaña, no compite contra Moreno sino contra su propia decadencia interna, mantiene sin embargo la capacidad de privar al PP de la mayoría que le permitiría gobernar en solitario.
Montero endurece sus ataques
A menos de 24 horas del funeral de los dos agentes, en el que Moreno y Montero coincidieron en Huelva, la candidata del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) protagonizó junto a Pedro Sánchez un mitin en La Línea de la Concepción, en el Campo de Gibraltar, una de las zonas más afectadas por el narcotráfico en toda Andalucía. Montero no solo no cedió el terreno de la seguridad al PP, sino que contraatacó asociando directamente al partido de Moreno con el tráfico de drogas. «La corrupción del PP siempre está asociada al narcotráfico», afirmó la candidata socialista.
Para sustentar esa acusación, Montero aludió a los casos de presunta corrupción vinculados al narcotráfico que afectan a la Diputación de Almería y a la alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, y recordó las fotografías de Feijóo en un yate con el narcotraficante gallego Marcial Dorado. Acusó además a Moreno de «oportunismo político» por utilizar el fallecimiento de los dos agentes como argumento electoral. En respuesta a las críticas sobre seguridad, alegó que desde la llegada de Sánchez a la Moncloa hay 3.500 guardias civiles y policías más en Andalucía que durante el Gobierno de Mariano Rajoy, al que responsabilizó de haber recortado 1.500 efectivos en la comunidad. Sánchez, en su intervención, defendió la gestión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ante los ataques del PP y Vox.
La jornada de ayer dibuja el tono que dominará los últimos días de una campaña en la que la muerte de los dos agentes ha convertido la seguridad en el eje central del debate. El segundo debate televisivo de hoy añade urgencia a una situación en la que Moreno necesita consolidar su ventaja, el PSOE busca reducirla y la incógnita de Vox sigue sin resolverse. Lo que ocurra en las urnas el próximo domingo determinará si la estrategia del PP de anclar la campaña en la gestión y la moderación fue suficiente para renovar, por tercera vez consecutiva, una mayoría que hoy no está garantizada.