La izquierda alternativa se presenta en Barcelona sin líder ni marca para 2027

01 juin 2026 - 16:30

Izquierda Unida, los Comuns, Más Madrid y Movimiento Sumar celebraron este sábado en Barcelona el tercer acto de la gira Un paso al frente, el proyecto de coalición con el que aspiran a concurrir a las elecciones generales previstas para 2027. El espacio sigue sin candidato, sin nombre definitivo ni programa. La ausencia de Podemos y un pulso abierto entre Gabriel Rufián y la dirección de Esquerra Republicana de Catalunya complican el horizonte de unidad.

La coalición en construcción que agrupa a Izquierda Unida (IU), los Comuns, Más Madrid y Movimiento Sumar (MS) eligió Barcelona para su tercer acto público, después del lanzamiento en Madrid en febrero y del mitin en Sevilla durante la precampaña de las elecciones andaluzas. El acto, enmarcado en la gira Un paso al frente, reunió a tres ministros en activo —Mónica García, Ernest Urtasun y Pablo Bustinduy— junto a los coordinadores de IU y MS, Antonio Maíllo y Lara Hernández. Gerardo Pisarello, secretario primero de la Mesa del Congreso y candidato de los Comuns a la Alcaldía de Barcelona, fue el encargado de presentarlo.

El proyecto acumula cuatro meses de rodaje y mantiene intactas sus principales incógnitas. No hay líder designado, no hay marca electoral definitiva y no hay programa. Tampoco se han sumado de forma oficial nuevas organizaciones, aunque fuentes del espacio aseguran que ya se han producido contactos con otros partidos. La posición de Podemos no ha variado: la formación que lidera Ione Belarra se mantiene al margen, con la eurodiputada Irene Montero como referente visible de su estrategia electoral propia.

Tercer acto, mismas incógnitas

El contexto en el que se celebra el acto barcelonés es el más adverso desde el lanzamiento del proyecto. Los escándalos de corrupción que rodean al PSOE y los malos resultados electorales de toda la izquierda en los últimos comicios autonómicos han extendido un estado de desánimo entre el electorado progresista que las organizaciones reconocen abiertamente. «Tenemos el deber de interpelar a esas miles de personas que son progresistas, pero compran los marcos de la derecha y la extrema derecha porque la izquierda no está sabiendo darles una alternativa», afirmó Lara Hernández, coordinadora general de Movimiento Sumar.

La coalición aspira a presentarse como un «proyecto totalmente renovado» capaz de «hacerse cargo» de los problemas de los ciudadanos con planteamientos que sus impulsores califican de «frescos». Sin embargo, la ausencia de los elementos más básicos de cualquier proyecto electoral —nombre, candidato, programa— convierte la gira en un ejercicio de construcción de imagen antes que en una oferta política articulada. A la legislatura le quedan, como máximo, doce meses, y el tiempo disponible para resolver esas incógnitas antes de la campaña se estrecha a medida que el calendario avanza.

El objetivo: llegar al verano con músculo

La hoja de ruta que manejan las organizaciones pasa por aprovechar los meses de mayo y junio para dar a conocer la coalición y generar movilización antes del parón estival. La intención es anunciar el nombre definitivo con el que concurrirán a las generales a la vuelta del verano, una vez que los partidos hayan completado sus procesos internos de consulta y validación. El debate sobre si la coalición debe mantener o modificar su posición en el Gobierno de Pedro Sánchez —Sumar ocupa la vicepresidencia segunda y varios ministerios— sigue sin resolverse y genera tensión interna entre quienes priorizan la influencia institucional y quienes consideran que esa posición lastra la identidad diferenciada del proyecto.

La presencia de tres ministros en el acto de Barcelona evidencia esa dualidad: el espacio busca proyectar capacidad de gestión a través de sus representantes en el Ejecutivo y al mismo tiempo reivindicar una identidad propia más allá del PSOE. El equilibrio entre ambas posiciones es uno de los retos no resueltos de un proyecto que nació precisamente de la tensión entre la vocación gubernamental de Sumar y la voluntad de diferenciación de las organizaciones que lo integran.

El pulso de Rufián y el rechazo de Junqueras

Barcelona es también el escenario de una disputa interna en Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) que añade complejidad al panorama de la izquierda alternativa. Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, lleva meses impulsando una propuesta de lista de unidad en la izquierda alternativa de ámbito estatal, una iniciativa que la dirección del partido rechaza por considerar que diluye las siglas republicanas. La semana pasada, Rufián se ofreció como posible candidato de esa lista y celebró un acto con Irene Montero en Barcelona en el que instó directamente a Oriol Junqueras a liderar la posible unidad.

La respuesta de Junqueras fue inmediata y sin ambigüedad: «Fui a la cárcel por Cataluña, no para que Ada Colau sea diputada de ERC». Figuras de los Comuns como la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau habían dado la bienvenida a la propuesta de Rufián, lo que explica la crudeza del rechazo del líder republicano. Fuentes de Sumar señalan que no ha habido explicación formal de la propuesta de Rufián y dudan de que su objetivo real no sea otro que reforzar su posición en las listas internas de ERC. El pulso entre el portavoz en Madrid y la dirección en Barcelona refleja una tensión que no tiene visos de resolverse antes del verano y que complica cualquier cálculo sobre la amplitud real de la futura coalición.

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