La imputación de Zapatero empuja al PNV a pedir elecciones este año

25 mai 2026 - 16:29

El líder del Partido Nacionalista Vasco, Aitor Esteban, calificó de irresponsable que Pedro Sánchez pretenda agotar la legislatura y exigió un adelanto electoral antes de que termine 2026, tras la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por tráfico de influencias en la Audiencia Nacional. El Gobierno respondió con un mensaje de calma y el Partido Popular descartó presentar una moción de censura por falta de votos.

El Partido Nacionalista Vasco (PNV) rompió una semana de silencio calculado y elevó su tono al nivel más alto de la legislatura. Aitor Esteban, presidente de la formación jeltzale, intervino ante más de 2.500 afiliados en Durango (Vizcaya) para lanzar la precampaña de las elecciones municipales y forales de 2027, y aprovechó el acto para cargar con dureza contra Pedro Sánchez. Esteban calificó de «muy grave y muy preocupante» el contenido del auto del juez José Luis Calama que imputa al expresidente del Gobierno Rodríguez Zapatero por liderar presuntamente una red de tráfico de influencias, y fue mucho más allá de la crítica puntual.

El líder del PNV sostuvo que el panorama político «hace muy difícil que Sánchez pueda culminar la legislatura» y tachó de «irresponsable» que el presidente socialista pretendiera «seguir más allá de 2026 sin rumbo, sin presupuestos, sin una mayoría estable y con una agenda descontrolada y judicializada». El Gobierno respondió con un mensaje de contención: fuentes de La Moncloa trasladaron «tranquilidad máxima» y señalaron que respetan la opinión del PNV, «pero no la comparten». Los comicios generales están previstos para 2027, tal como reiteró el propio Sánchez días antes en la sesión de control al Congreso.

El precedente del caso Gürtel

El giro del PNV no es un movimiento improvisado. La formación vasca tiene un historial preciso de endurecimiento ante escándalos de corrupción ajenos al propio partido. En 2018 pasó en menos de una semana de apoyar los Presupuestos del Gobierno de Mariano Rajoy a presentar la moción de censura que llevó a Sánchez a La Moncloa, detonada por la sentencia del caso Gürtel. El estallido del caso Cerdán, relacionado con la financiación del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), sirvió como nueva prueba de resistencia y los jeltzales aguantaron entonces, refugiándose en la ausencia de sentencia firme. Ahora, con la imputación de Zapatero, el listón sigue siendo el mismo, pero el tono ha cambiado de forma visible.

Esteban fue explícito en Durango sobre el alcance de su crítica: «Los escándalos judiciales que están rodeando al Gobierno español son absolutamente perjudiciales para la imagen de la política y la estabilidad gubernamental». Añadió que en su cuenta de X compartió un fragmento de la intervención en el que señala que «ya van nueve casos abiertos» en el entorno del Ejecutivo. Fuentes del PNV confirmaron a los medios que el discurso estaba medido y que la exigencia de adelanto electoral es ya expresa: la formación quiere comicios antes de que concluya 2026. En Sabin Etxea se descarta, sin embargo, un superdomingo que una generales con los comicios municipales y forales vascos del 23 de mayo de 2027, un formato que históricamente merma el voto nacionalista en beneficio del PSOE y el PP.

El PP ante la moción de censura

El endurecimiento del PNV no abre de forma automática una crisis de Gobierno. La formación vasca, que cuenta con cinco diputados en el Congreso, descartó expresamente sumarse a una eventual moción de censura que incluyera a Vox. Esteban dejó claro que los jeltzales rechazan de plano compartir ecuación con la formación de Santiago Abascal. Esa condición bloquea la única aritmética que podría articular una moción exitosa: el Partido Popular (PP) reconoce que le faltan cuatro votos para sacarla adelante si no puede sumar simultáneamente a Vox y a Junts per Catalunya junto al PNV.

El gabinete de Alberto Núñez Feijóo ha descartado registrar la moción en las condiciones actuales. La estrategia que se impone en Génova pasa por dejar que Sánchez se desgaste en las elecciones municipales y autonómicas de mayo, a la luz de los resultados del ciclo reciente, y que llegue a las generales en posición de debilidad. El PP ha insistido en los últimos meses en que, si en algún momento presentase una moción de censura, esta tendría carácter instrumental: Feijóo sería el candidato pero disolvería el Parlamento de inmediato y convocaría elecciones. El diputado popular Miguel Tellado compareció en Barcelona en paralelo al acto de Esteban para presionar a los socios del Gobierno: «¿Piensan seguir ahí, pegados a Sánchez, permitiéndose todo esto?», preguntó, sin pronunciarse sobre las palabras del líder jeltzale.

La Moncloa aguanta

El Ejecutivo afronta el deterioro de la relación con el PNV desde una posición de resistencia calculada. La imputación de Zapatero se produjo después de que el propio Sánchez mostrase su respaldo público al expresidente en la sesión de control del miércoles, una postura que la dirección socialista mantiene pese a las críticas. El presidente del Gobierno ha vinculado el proceso judicial a lo que describe como una campaña de lawfare contra el PSOE, un argumento que Esteban rechazó de forma expresa: el Ejecutivo socialista «no puede pretender ventilar el asunto apelando al lawfare», afirmó el líder del PNV en Durango.

La estabilidad del Gobierno depende en buena medida de mantener el apoyo del PNV, que apuntaló a Sánchez en la moción de censura de 2018 y ha respaldado desde entonces iniciativas presupuestarias y legislativas clave. La formación vasca no ha anunciado medidas concretas más allá de la exigencia pública de adelanto electoral, pero el cambio de tono tiene un efecto político inmediato: suma presión sobre un Ejecutivo que ya enfrenta dificultades para concitar mayorías parlamentarias y que no ha logrado aprobar unos Presupuestos Generales del Estado en lo que va de legislatura. El caso Zapatero ha añadido una variable nueva a un final de legislatura que el propio PNV describe como agónico.

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