La coalición izquierdista no quebraría la mayoría conservadora, según un sondeo

15 avril 2026 - 21:27

El barómetro de Ipsos para La Vanguardia testó tres fórmulas de coalición de izquierdas y concluyó que ninguna altera la previsión de mayoría absoluta del bloque conservador. La unión de todas las izquierdas, incluido el PSOE, lograría 142 escaños frente a los 194 del PP y Vox. El análisis de la firma identifica tres desafíos estructurales para el espacio progresista: movilizar, concentrar y trascender.

La propuesta de unir a las fuerzas de izquierda para neutralizar la mayoría conservadora en el Congreso no tiene sustento aritmético con el nivel actual de descomposición del espacio progresista. Esa es la conclusión del barómetro de Ipsos para La Vanguardia, que testó tres escenarios distintos de coalición izquierdista y estimó el resultado en cada uno de ellos. En ningún caso la suma de las fuerzas de izquierda alcanzaría los 176 escaños necesarios para la mayoría absoluta, y en todos los escenarios el bloque de PP y Vox mantendría su ventaja holgada con 194 actas estimadas.

El director de opinión pública de Ipsos, Paco Camas, identifica en su análisis tres desafíos estructurales para la izquierda: movilizar a los votantes desenganchados, concentrar el voto en las opciones con mayor capacidad de representación y trascender hacia el electorado de centro. «La izquierda tiene tres desafíos: movilizar, concentrar y trascender», sintetiza Camas. El problema de fondo, según su diagnóstico, «no es solo de desmovilización, sino de fugas y tránsfugas», con el PSOE como caso más ilustrativo: de cada diez votantes de 2023, solo seis se mantienen fieles, mientras dos son indecisos, uno ha cruzado a la orilla conservadora y el último orbita en otros espacios de izquierda.

Los tres escenarios y sus resultados

El primer escenario testado es la coalición de todas las izquierdas, incluyendo al PSOE junto a Sumar, Podemos, ERC, EH Bildu, BNG, Chunta y otros. Esta fórmula obtendría el 40,8% de los sufragios y 142 escaños. El segundo escenario excluye al PSOE y agrupa al resto de las formaciones de izquierda en una hipotética coalición de nuevo signo, al estilo del Nuevo Frente Popular francés. Ese bloque lograría el 35,9% y 141 escaños, prácticamente el mismo resultado que con el PSOE dentro, lo que revela que la aportación marginal del partido socialista a una coalición sin él sería mínima.

El tercer escenario, más modesto, plantea una reedición de la coalición de Sumar con Unidas Podemos. Esa fórmula obtendría el 8,7% de los votos, un resultado algo superior al que lograrían las dos formaciones por separado —7,6% sumado— pero que tampoco alteraría la previsión de mayoría conservadora. En ninguno de los tres casos la traducción en escaños modifica la mayoría absoluta de PP y Vox, y el resultado confirma que el sistema electoral perjudica a la izquierda al concentrar sus apoyos en pocas circunscripciones grandes mientras la derecha distribuye su voto de forma más eficiente.

El problema del voto útil y la fuga hacia Sánchez

La paradoja que emerge del sondeo es que la unión sin el PSOE no ampliaría el sufragio ni lograría más escaños que las formaciones por separado, y restaría voto útil al partido de Pedro Sánchez, la única formación que puede competir por un escaño en la mayoría de pequeñas y medianas circunscripciones. El 24% de los electores socialistas no votaría esa fórmula. Según Ipsos, supondría el 15,7% de los votos totales, y al mismo tiempo restaría apoyos al PSOE, que descendería al 24,1% —ya por debajo del 28,4% que cosecha en solitario—.

La unión de todas las izquierdas incluido el PSOE resulta la opción preferida por uno de cada cuatro españoles —el 24%—, frente al 32% que apuesta por un ejecutivo del PP con apoyo o participación de Vox. El 12% se inclina por un gabinete popular con apoyo del PSOE y el 11% por una gran coalición entre populares y socialistas. Las cifras revelan que la ciudadanía se inclina hacia la derecha incluso en el escenario hipotético en que el PP vuelva a ser la fuerza más votada sin mayoría absoluta propia.

Los tres desafíos de la izquierda según Ipsos

Camas identifica la movilización como el primer vector de cambio posible para la izquierda. La probabilidad de acudir a las urnas que Ipsos sitúa en torno al 67% del censo apunta a una abstención superior entre los electores de centroizquierda que entre los conservadores: la disposición a votar es mayor entre los hombres —más inclinados a la derecha— que entre las mujeres, y mayor entre los mayores de 34 años que entre los jóvenes, franja donde la ultraderecha es primera fuerza. «Movilizar no solo significa activar, sino recuperar, equilibrando una balanza interbloque que hoy muestra que por cada tránsfuga de derecha a izquierda, tres hacen el camino inverso», advierte Camas.

La concentración del voto es el segundo desafío: la eficiencia electoral requiere que la izquierda abandone la dispersión entre múltiples formaciones y dirija sus papeletas hacia las opciones con mayor capacidad de convertir votos en escaños en los distritos medianos y pequeños. El tercer reto es el más difícil: crecer en el centro ideológico, donde la derecha triplica hoy a la izquierda en intención directa de voto —36% frente al 12%—. Sin avances en ese segmento, el mapa electoral que dibuja el sondeo de Ipsos difícilmente cambiará de forma estructural antes de las próximas elecciones generales.

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