Junts suspende sus relaciones con Sumar hasta obtener una rectificación de Díaz

17 avril 2026 - 18:11

Junts per Catalunya ha suspendido todas sus relaciones con Sumar después de que la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, afirmara en una entrevista de radio que el partido de Carles Puigdemont «siempre ha sido un proyecto racista y clasista». La ruptura congela cualquier negociación entre ambas formaciones y pone en peligro la convalidación del decreto social sobre vivienda impulsado por Sumar, que necesitaba los siete votos del grupo independentista para prosperar en el Congreso.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y líder de Sumar, Yolanda Díaz, desencadenó este jueves una crisis con uno de los socios parlamentarios del Ejecutivo al reafirmar en una entrevista en Onda Cero que Junts per Catalunya (JxCat) «siempre ha sido un proyecto racista y clasista». La declaración no era nueva: el 23 de marzo, en una entrevista en Radio Nacional de España, Díaz ya había calificado a JxCat de formación «destructiva, clasista y racista». La reiteración ante el periodista Carlos Alsina bastó para desatar la reacción de la dirección del partido de Carles Puigdemont, que anunció la suspensión total de sus relaciones con Sumar.

La ruptura abarca todos los niveles de relación entre ambas formaciones: las conversaciones gubernamentales, las negociaciones parlamentarias y cualquier otro contacto institucional. Fuentes de la dirección de JxCat precisaron que la suspensión no alcanza a los Comuns, aunque subrayaron que con esa formación tampoco existían en ese momento conversaciones relevantes en el Parlament de Cataluña. El elemento diferenciador respecto a fricciones anteriores entre ambos partidos es que, en esta ocasión, JxCat ha puesto una condición explícita para normalizar la relación: una disculpa o rectificación pública de Sumar.

Las palabras que desencadenaron la crisis

El detonante fue una pregunta concreta del periodista Carlos Alsina a Díaz durante la entrevista en Onda Cero. Alsina señaló la contradicción de afirmar que Junts es un proyecto «racista y clasista» mientras que el actual Gobierno debe su investidura, en parte, a los votos de esa formación. Díaz no reculó: ratificó que JxCat lo ha sido «siempre» y mantuvo que sus críticas se dirigen a una línea política, no a los ciudadanos catalanes que lo votan. La respuesta de JxCat fue inmediata. «No tenemos que aguantar esto, estamos hartos», señalaron fuentes de la dirección del partido.

La suspensión de relaciones tiene consecuencias prácticas inmediatas. La más visible es el decreto social sobre vivienda que Sumar había impulsado en el seno del Gobierno y que debía ser convalidado en el Congreso. La formación había iniciado una ronda de contactos con los grupos parlamentarios para recabar apoyos, en la que el concurso de JxCat era imprescindible. Con la ruptura consumada, ese apoyo queda descartado. Las fuentes de JxCat cerraron la puerta a cualquier gestión de último minuto: «Si ella llama a Waterloo, no habrá respuesta», advirtieron.

Junts, árbitro incómodo en la aritmética de Sánchez

La crisis entre JxCat y Sumar se produce en un momento en que la estabilidad parlamentaria del Gobierno de Pedro Sánchez descansa sobre un equilibrio de fuerzas muy ajustado. Los siete diputados de JxCat han apoyado iniciativas clave del Ejecutivo, entre ellas la convalidación del decreto anticrisis aprobado hace apenas dos días, y han ejercido repetidamente como árbitros decisivos en votaciones con resultado incierto. Esa posición central en la aritmética parlamentaria es la que convierte cualquier ruptura entre socios del espacio de apoyo al Gobierno en un riesgo de primer orden para la gobernabilidad.

Puigdemont respondió desde su perfil en la red social X con una mezcla de ironía y crítica directa. «La próxima vez, que pida al PP los votos para ser vicepresidenta», escribió el presidente de JxCat en referencia a Díaz, en alusión a los apoyos que la formación recibió de Junts en la investidura de Sánchez en 2023. El expresident fue aún más duro en un segundo mensaje: «El nivel de bajeza moral al que han llegado los que se creen moralmente superiores da escalofríos», escribió, acusando a Díaz de reproducir lo que denominó el mito del «españolismo en Cataluña».

 Sumar y el precio de sus alianzas

La contradicción señalada por Alsina apunta a una tensión real en la estrategia de Sumar. La formación necesita a JxCat para avanzar sus iniciativas legislativas en el Congreso pero no puede evitar el choque con ese mismo socio cuando articula un discurso de izquierda que incorpora la denuncia del catalanismo conservador como fenómeno de clase. El diputado de JxCat Joan Canadell señaló que existe «una especie de competición entre Cid y Díaz para ver quién carga más contra Junts», en referencia al portavoz de los Comuns, David Cid.

Canadell añadió ante los medios que esa banalización de JxCat tiene consecuencias políticas que sus promotores no calculan: «si banalizan un partido estrictamente democrático, estarían haciendo un favor a la extrema derecha». La lectura de JxCat es que Sumar y los Comuns han intensificado su ofensiva verbal contra la formación independentista para disputarle el espacio a Podemos, cuya irrupción en el Parlament ha reavivado la competencia en el bloque de izquierda catalanista.

La crisis entre Junts y Sumar añade un elemento de inestabilidad a una semana parlamentaria que había concluido con relativa cohesión —el decreto anticrisis aprobado con 175 votos— y que ahora cierra con una fractura en el espacio de apoyo al Gobierno. Para Sánchez, la ruptura complica la agenda legislativa de los próximos meses: sin JxCat, la mayoría necesaria para sacar adelante iniciativas controversiales en el Congreso se vuelve aún más difícil de construir. La pelota está en el tejado de Sumar, al que JxCat exige una rectificación que, por el momento, no ha llegado.

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