Feijóo exige a Abascal un acuerdo de coalición antes de que se agoten los plazos

17 mars 2026 - 21:29

El líder del PP se reunió con los tres presidentes autonómicos que dependen de Vox para gobernar, con el objetivo de coordinar la estrategia negociadora. El frenazo de la ultraderecha en Castilla y León refuerza la posición de los populares, que exigen a Santiago Abascal cerrar un acuerdo en semanas. El líder de Vox insiste en negociar un programa antes de hablar de investiduras y cargos.

Alberto Núñez Feijóo convocó ayer a los tres presidentes autonómicos del Partido Popular (PP) que necesitan el apoyo de Vox para gobernar —la extremeña María Guardiola, el aragonés Jorge Azcón y el castellanoleonés Alfonso Fernández Mañueco— a una comida discreta en un restaurante cercano a la sede nacional del partido, en la calle de Génova, en Madrid. Al encuentro se sumaron el secretario general, Miguel Tellado, y la jefa de gabinete, Marta Varela, para coordinar la estrategia de cara a la nueva fase de negociación con Vox.

El líder popular llegó a ese encuentro reforzado por una triple victoria electoral que, sin embargo, no resuelve el problema de la gobernabilidad: en ninguna de las tres comunidades ha alcanzado el PP la mayoría absoluta. El dato que modifica el equilibrio de fuerzas respecto a elecciones anteriores es el frenazo de Vox en Castilla y León, donde la ultraderecha quedó 4,7 puntos por detrás de los populares y no alcanzó el resultado que esperaba. Fuentes de la dirección nacional señalan que ese dato refuerza la posición negociadora de Feijóo.

Reunión discreta con los tres barones

La cita tuvo como objetivo, según fuentes presentes en el encuentro, fijar los movimientos de los días siguientes y establecer los márgenes de la negociación con la ultraderecha. Los barones —en particular Guardiola y Azcón, que llevan más de tres meses a la espera de una investidura— trasladaron a Feijóo la urgencia de avanzar. La presidenta extremeña, a punto de cumplir tres meses desde los comicios, puso ayer sobre la mesa «una alfombra roja a los ultras para alcanzar un pacto» en las condiciones que exijan.

La opinión mayoritaria entre los cuadros populares es que las negociaciones se acelerarán ahora que Vox deba enfrentarse al dilema de entrar o no en los ejecutivos, con el consiguiente desgaste institucional. «La gente está harta de pedir una cerveza y que no se abran», ilustró un dirigente del PP apuntando a los electores que votaron a la ultraderecha para que asumiera responsabilidades de gobierno, no para bloquear la gobernabilidad regional de forma indefinida.

El frenazo de Vox y el argumento de Feijóo

En su discurso ante la Junta Directiva Nacional del PP, celebrada en Génova el 13 de marzo, Feijóo repitió en dos ocasiones la fórmula «ya está bien» dirigiéndose de forma explícita a los dirigentes de Vox. También apeló al coste político que ya tuvo ese bloqueo: «Ya está bien. Ya le fallamos a la gente en julio de 2023», en referencia a la investidura frustrada tras las elecciones generales de ese año. El mensaje fue recibido en las baronías como una señal de que el tiempo de la paciencia se agota.

Feijóo instó a Abascal a un pacto «para que el PP lidere los Gobiernos con el apoyo de Vox» y recurrió a un argumento de interés ciudadano para presionarle: «La estabilidad no es una concesión al PP. Es una obligación a los ciudadanos». La dirección popular interpreta el resultado de Castilla y León como una señal enviada por los propios votantes de Vox: el bloqueo a los Gobiernos del PP tiene un precio electoral, y ese precio se pagó el domingo en las urnas castellanoleonesas.

Las condiciones de Abascal y los plazos

Abascal no cedió terreno en su posición pública. El líder de Vox afirmó que su partido «va a gobernar en las tres regiones», pero condicionó cualquier acuerdo a una negociación programática detallada: «Antes de formar un gobierno de coalición, queremos negociar medida a medida, con plazos de cumplimiento y garantías». Descartó también abordar el reparto de carteras antes de cerrar el programa: «No hablaremos de sillones y posiciones en los gobiernos hasta que quede claro que nos ponemos de acuerdo».

En el PP existe una incertidumbre elevada sobre los planes reales de Abascal. Un alto cargo del partido interpretó en Génova que a Vox «no les conviene entrar en los gobiernos», convencido de que la estrategia de la ultraderecha es mantenerse en la oposición para seguir creciendo electoralmente. Mañueco añadió un matiz revelador al señalar que, en su caso, prefiere gobernar sin socios: «Lo mejor para mi comunidad ha sido un gobierno en solitario, porque ha habido mayor crecimiento económico y mejor gestión de los servicios públicos».

La apuesta mayoritaria en la dirección popular es que Vox necesita cerrar un pacto coordinado en las tres comunidades cuanto antes para distanciarse lo máximo posible de las elecciones en Andalucía, previstas para junio. Feijóo expresó ante la Junta Directiva su temor a que Abascal repita la estrategia de bloqueo en Extremadura y Aragón para hacer campaña por las andaluzas, lo que convertiría la gobernabilidad de tres comunidades autónomas en un instrumento de presión electoral de Vox frente a sus socios potenciales de gobierno.

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