El líder del Partido Popular terminó por responder «por supuesto» cuando los periodistas le preguntaron si condenaba las palabras de Belén Navarro, concejala en Vallanca que llamó «hijo de puta» al presidente del Gobierno en un mitin en Teruel. El PSOE exige la expulsión inmediata de la edil y acusa al PP de normalizar la violencia verbal.
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha condenado este lunes el insulto que una concejala de su partido lanzó contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un mitin electoral en Teruel el pasado domingo. Preguntado expresamente por los periodistas a la salida de la comisión del Congreso que investiga la gestión de la dana, Feijóo respondió escuetamente «por supuesto» cuando se le cuestionó si condenaba las palabras de Belén Navarro, edil del PP en la localidad valenciana de Vallanca. La brevedad de la respuesta y el tiempo transcurrido desde el incidente, casi 24 horas, han generado una fuerte reacción del PSOE, que acusa al Partido Popular de tardanza y tibieza en la condena, y que mantiene su exigencia de expulsión inmediata de la concejala.
El incidente tuvo lugar durante un acto de campaña del PSOE en apoyo a Pilar Alegría, candidata socialista a la presidencia de Aragón, en el Hotel Palacio La Marquesa de Teruel. Belén Navarro Cañete, concejala del PP en el municipio valenciano de Vallanca, se desplazó expresamente al evento y gritó «hijo de puta» dirigiéndose a Sánchez justo cuando el presidente del Gobierno se disponía a tomar la palabra. El insulto provocó el revuelo inmediato de los asistentes, que reaccionaron con gritos de «fuera, fuera» mientras la mujer era expulsada del recinto. Tras su salida, los presentes aplaudieron al líder socialista, quien desde el atril restó importancia al suceso con una sonrisa y aseguró que «quien insulta es quien no tiene nada que ofrecer».
El incidente en el mitin de Teruel
La identificación de la autora del insulto como cargo público del Partido Popular transformó lo que podría haberse interpretado como un episodio aislado de una persona anónima en un asunto de responsabilidad política. Fuentes del PSPV-PSOE de la agrupación comarcal del Rincón de Ademuz confirmaron horas después del incidente que la protagonista era Belén Navarro, concejala del PP en Vallanca, localidad situada a unos 50 kilómetros de la capital aragonesa donde los populares ostentan el gobierno municipal. El hecho de que un cargo electo del principal partido de la oposición se desplazara a un acto de campaña del partido rival con el aparente propósito de insultar al presidente del Gobierno elevó la gravedad política del suceso.
El secretario general de los socialistas de la comarca valenciana de Ademuz, Ramiro Rivera, calificó los hechos como un agravio a la democracia al declarar que «meterse en el mitin de otro partido para insultar es muy grave y si ha sido algo organizado por el partido es más grave aún». Esta afirmación introducía la sospecha de que el acto pudiera no haber sido una iniciativa individual espontánea, aunque ninguna información posterior ha confirmado coordinación alguna por parte de las estructuras del Partido Popular. Rivera exigió la dimisión inmediata de la concejala y consideró que quien insulta de esa manera no puede representar a nadie.
Varios ministros del Gobierno reaccionaron públicamente al incidente expresando su indignación. El ministro de Transportes, Óscar Puente, manifestó su incredulidad preguntándose retóricamente si «de verdad una concejala del PP se ha ido a insultar a un mitin del PSOE». Por su parte, el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, planteó si «hay que llegar al insulto soez y la mayor descalificación, que debería avergonzarnos a todos, para que un responsable público de un partido muestre, en un mitin de un partido rival, su mala educación y bajeza moral».
Las disculpas de la concejala
Horas después del incidente, Belén Navarro emitió un comunicado público en el que pidió disculpas por sus palabras y reconoció que fueron inapropiadas. En el texto, la concejala aseguró que pronunció el insulto de forma espontánea, aunque admitió que no debió hacerlo. «Fueron inapropiadas y no están a la altura del respeto que debe presidir el debate político», declaró Navarro en su escrito de disculpas. La edil popular añadió que «la crítica política es legítima; el insulto, no», estableciendo así una distinción entre el ejercicio democrático de la oposición política y las descalificaciones personales.
En su comunicado, Navarro manifestó que asume «plenamente la responsabilidad por lo ocurrido» y lamentó «sinceramente haber contribuido a deteriorar el clima de respeto que debe existir entre formaciones políticas en una democracia». La concejala trasladó también su «compromiso personal de mantener, en todo momento, un tono acorde con la responsabilidad pública que implica participar en el debate político». Sin embargo, estas disculpas no han sido consideradas suficientes por el PSOE, que mantiene su exigencia de consecuencias más severas para la edil popular.
El hecho de que las disculpas llegaran con relativa rapidez, en cuestión de horas, contrasta con el silencio que mantuvo la dirección nacional del Partido Popular durante casi 24 horas. Esta diferencia de tiempos ha sido utilizada por el PSOE para argumentar que existe una permisividad estructural en el partido de Feijóo respecto a este tipo de conductas, más allá del reconocimiento individual de error por parte de la concejala.
La presión del PSOE y la respuesta de Feijóo
El PSOE desplegó desde el primer momento una estrategia de máxima presión sobre la dirección nacional del Partido Popular. En un comunicado difundido poco después de conocerse la identidad de la autora del insulto, los socialistas calificaron el episodio como «indecente e intolerable» y exigieron una «condena inmediata y sin ambigüedades» por parte del PP. El partido de Sánchez reclamó públicamente tanto a Alberto Núñez Feijóo como al presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, que condenaran explícitamente lo ocurrido. Además, los socialistas pidieron al líder del PP y al presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez-Llorca, que procedieran a la expulsión inmediata de Belén Navarro del partido.
La estrategia socialista incluyó mensajes en redes sociales enfatizando el paso del tiempo sin respuesta de Feijóo. «Han pasado casi 24 horas desde que una concejala del PP insultó gravemente al presidente en un mitin del PSOE, y Feijóo todavía no lo ha condenado», escribieron los socialistas en su cuenta oficial de X (antes Twitter). En estos mensajes, el PSOE acusó al PP de normalizar «la violencia verbal, el insulto y el odio» pese a considerarse un partido de Estado, y alertó de que «esta deriva antidemocrática es un peligro para el conjunto de la sociedad».
La secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, aprovechó la comparecencia de Feijóo en la comisión de investigación de la dana para reclamarle no solo la condena del insulto, sino también que «diga la verdad» en sede parlamentaria. Torró afirmó que el líder popular tenía «la oportunidad de abandonar la mentira y el insulto como forma de hacer política y volver al respeto democrático». Para el PSOE, el episodio «no es aislado» sino «una forma deliberada de deshumanizar al adversario y degradar el debate público», enmarcando el incidente dentro de una estrategia más amplia que atribuyen al Partido Popular.