El pleno del Congreso convocado para que Pedro Sánchez diera cuenta de los escándalos judiciales que rodean al Partido Socialista Obrero Español se convirtió ayer en el escenario de uno de los debates más broncos de la legislatura, sin que el resultado alterara la aritmética parlamentaria. Alberto Núñez Feijóo acusó al presidente de ser el «nexo corruptor» de todos los casos y exigió su dimisión, pero no obtuvo la sintonía de Junts necesaria para una moción de censura. La formación de Puigdemont propuso una «vía Starmer» que el Partido Popular descartó de plano.
Alberto Núñez Feijóo llegó ayer al Congreso de los Diputados convencido de que pocas veces tendría un debate parlamentario tan favorable: con una sentencia por corrupción contra un exministro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), un expresidente socialista investigado, la esposa del presidente obligada a entregar su pasaporte ese mismo día y el hermano del jefe del Ejecutivo a la espera de sentencia. El líder del Partido Popular (PP) no desperdició el escenario y atacó sin tregua desde la tribuna. «Es usted quien puso el Estado en manos de gentuza», espetó a Sánchez, a quien acusó de ser «el nexo corruptor» de todos los casos y de estar «en el lado incorrecto de la ley». Exigió la disolución de las Cortes y, en un momento de la intervención, afirmó estar dispuesto a presentar la moción de censura «hoy mismo».
Sánchez respondió desde una posición defensiva que buscó convertir en ofensiva. El presidente reivindicó la continuidad del Gobierno con una pregunta retórica —«¿cómo no vamos a continuar?»— y contraatacó con los casos que afectan al entorno del PP, incluyendo a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y a su pareja, Alberto González Amador, investigado por fraude fiscal. Según un documento de Hacienda obrante en la causa, González Amador «multiplicó por siete sus ingresos cuando empezó a salir con Ayuso, ganó 4,4 millones de euros en pocos años». «Usted no es el fin de la corrupción, sino el regreso de la corrupción», respondió el presidente al líder de la oposición.
Feijóo sin red: la moción de censura que no tiene los votos
El tono de máximos del discurso de Feijóo chocó, una vez más, con la realidad aritmética del hemiciclo. El líder del PP condicionó la moción de censura a tener los apoyos garantizados de antemano, un escenario que el propio debate se encargó de confirmar como lejano. Feijóo pasó del cortejo a los socios del Gobierno a los reproches directos, acusando a los grupos que sostienen a Sánchez de «indignidad» por seguir haciéndolo. «Quien prefiere un Gobierno corrupto y que miente es quien tiene que asumir la responsabilidad de que esta situación se prolongue», remarcó, trasladando la carga a los aliados del Ejecutivo.
El debate también reveló la distancia del PP con el Partido Nacionalista Vasco (PNV), sin cuyo concurso cualquier aritmética alternativa resulta imposible. La portavoz peneuvista, Maribel Vaquero, reprochó a los populares su «obsesión» con su partido y haber lanzado «una maraña de informaciones acusatorias» sobre el PNV a cuenta de las investigaciones sobre el rescate de Tubos Reunidos. Vaquero fue directa sobre la soledad parlamentaria del PP: «Si nadie se mueve hacia ustedes, quien tiene que hacérselo mirar son ustedes». En el Senado, la moción del PP instando al presidente a disolver las Cortes fue aprobada por la mayoría absoluta conservadora, pero Junts se abstuvo de votarla y el PNV la rechazó.
La vía Starmer de Junts y el escepticismo del PP
La propuesta más llamativa del debate llegó de la portavoz de Junts per Catalunya, Míriam Nogueras, que instó a Sánchez a apartarse y permitir que el Congreso invistiera a un nuevo candidato sin necesidad de convocar elecciones. «Apártese, señor Sánchez, y que este Parlamento ponga a alguien que tenga la capacidad de cumplir con Cataluña y con todos los catalanes», clamó desde la tribuna. Fuentes de Junts precisaron después que su propuesta es «la vía Starmer», en referencia a la dimisión del primer ministro británico Keir Starmer, que cedió el liderazgo laborista sin disolver el Parlamento. A diferencia del caso británico, Junts defiende que el relevo no tendría que ser necesariamente del PSOE y que la Constitución permite que un candidato independiente se someta a la aprobación de la Cámara.
El PP descartó la propuesta como una «ocurrencia discursiva» orientada a «ganar tiempo». En Génova consideran que Junts no tiene intención real de desalojar a un presidente progresista en favor de uno que podría no serlo. Feijóo aprovechó la réplica para recordar a los independentistas catalanes su responsabilidad en la situación actual: «¡Señores de Junts, si únicamente lo que han hecho es hacerle presidente del Gobierno de España!», ironizó. El portavoz del BNG, Néstor Rego, advirtió a Sánchez de que su partido no dará «un cheque en blanco a nadie» y condicionó su apoyo futuro a que el Gobierno actúe con contundencia contra la corrupción y cumpla los compromisos adquiridos con Galicia.
Sánchez, Ayuso y el cruce de casos de corrupción
Las palabras de Sánchez sobre González Amador desencadenaron una reacción inmediata en el Gobierno de la Comunidad de Madrid. El portavoz regional, Miguel Ángel García Martín, salió en rueda de prensa para defender que la pareja de Ayuso «nunca jamás ha contratado con la Administración regional» y acusó al Ejecutivo central de necesitar «una cortina de humo para tratar de tapar todos los escándalos de corrupción». García Martín subrayó que, a diferencia de otros casos, González Amador «se defiende con sus propios medios personales» y no se beneficia de recursos públicos.
El debate no aportó novedades en la aritmética del Congreso, pero sí confirmó la estrategia de cada actor de cara a los próximos meses. Feijóo endureció el tono pero sin dar pasos concretos hacia la moción de censura. Junts lanzó una propuesta que el PP rechazó y que sus propios impulsores presentaron sin fecha ni condiciones precisas. Sánchez cerró el debate con la misma posición con la que lo abrió: sin elecciones hasta 2027 salvo que los presupuestos fracasen. El líder de Vox, Santiago Abascal, resumió su lectura de la resistencia del presidente con una metáfora zoológica: «Las cucarachas le ganan en resiliencia, y eso no las hace admirables».