España ha invertido 94.000 millones de euros en modernizar su ejército para cumplir con la OTAN

26 janvier 2026 - 15:14

El Ministerio de Defensa tiene en marcha 79 proyectos dentro de los Programas Especiales de Armamento para dotar de capacidades a las Fuerzas Armadas. La inversión total supera los 94.000 millones de euros y se extiende durante décadas, aunque muchos programas no se completarán hasta 2040. El Gobierno ha aprobado cerca de 60.000 millones sin pasar por el Congreso, aprovechando la flexibilidad que otorga la legislación sobre inversión militar.

España ha invertido más de 94.000 millones de euros en la modernización de sus Fuerzas Armadas a través de los Programas Especiales de Armamento y de otras iniciativas de adquisición de capacidades militares. Esta cifra representa la factura total acumulada que el país tiene pendiente de pago por los compromisos contraídos para equipar a su ejército con armamento de última generación, según la información detallada que el Ministerio de Defensa ha hecho pública esta semana. El Gobierno se esfuerza en trasladar la idea de que la inversión militar española no puede reducirse a un mero porcentaje del PIB calculado anualmente, sino que debe evaluarse considerando los compromisos adquiridos a largo plazo con los socios de la Alianza Atlántica.

La inversión se materializa a través de 79 proyectos diferentes que España tiene actualmente en marcha, todos ellos enmarcados en el objetivo de cumplir con los compromisos asumidos ante la OTAN y de dotar a las Fuerzas Armadas españolas de las capacidades operativas necesarias para el siglo XXI. Estos programas se extienden a lo largo de décadas y muchos de ellos no estarán completados hasta 2040, pero su aprobación ha comprometido ya el gasto a futuro, condicionando significativamente la política presupuestaria de los próximos gobiernos españoles. El núcleo del esfuerzo se concentra en una decena de grandes proyectos que lideran la factura pendiente, encabezados por los cazas Eurofighter y el avión de transporte militar A-400M.

El contexto político de estas cifras cobra especial relevancia en el marco de las recientes tensiones entre el presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el presidente estadounidense Donald Trump sobre el nivel de gasto militar español. Trump ha criticado públicamente a España por no haberse comprometido a elevar su presupuesto de Defensa al 5% del PIB, afirmación que Sánchez ha rebatido señalando que España ha triplicado su inversión en este ámbito durante su mandato. El Ejecutivo español utiliza estas cifras de los Programas Especiales de Armamento para argumentar que el compromiso real del país con la defensa va mucho más allá del porcentaje anual que aparece en los presupuestos generales del Estado.

Los programas más costosos: Eurofighter y A-400M

Los dos proyectos que concentran la mayor parte de la inversión militar española son los programas de adquisición y modernización de los cazas Eurofighter y del avión de transporte militar A-400M, que conjuntamente suman 28.000 millones de euros del total comprometido. El programa del Eurofighter EF-2000, desarrollado conjuntamente por España, Alemania, Italia y Reino Unido, representa por sí solo un coste de 22.179 millones de euros según los datos oficiales del Ministerio de Defensa. Este programa incluye tanto la adquisición inicial de las aeronaves como las sucesivas actualizaciones tecnológicas necesarias para mantener operativa esta flota de cazas polivalentes de cuarta generación, que constituyen la columna vertebral de la defensa aérea española.

El avión de transporte A-400M, fabricado por Airbus y en el que España participa como socio industrial, alcanza un coste de 6.579 millones de euros. Este programa ha experimentado múltiples retrasos y sobrecostes desde su concepción inicial, pero se considera estratégico para dotar a las Fuerzas Armadas de capacidad de proyección y transporte de tropas y material a largas distancias. La inversión en el A-400M incluye tanto la adquisición de las unidades como los sistemas de artillería autopropulsada de cadenas ATRC, los sistemas de lanzamiento de misiles antibuque PATRIOT y otros equipamientos complementarios que forman parte del ecosistema operativo del avión.

Entre los diez programas especiales de armamento más caros destacan también las fragatas F-110, cuyo presupuesto asciende a 6.576 millones de euros, y el submarino S-80, con un coste de 4.339 millones de euros. Las fragatas F-110 representan la próxima generación de buques de guerra de superficie de la Armada española y sustituirán a las actuales fragatas clase Santa María, incorporando las últimas tecnologías en sistemas de combate, propulsión y sigilo. El programa contempla la construcción de cinco unidades en los astilleros de Navantia, lo que además de fortalecer las capacidades navales del país supone un importante respaldo a la industria de defensa nacional.

El submarino S-80 y otros proyectos estratégicos

El programa del submarino S-80 ha sido uno de los más polémicos y complejos de la historia reciente de la defensa española, acumulando años de retrasos y sobrecostes significativos. El proyecto inicial contemplaba la construcción de cuatro submarinos de la clase S-80 Plus en los astilleros de Navantia en Cartagena, con capacidades avanzadas de combate bajo el agua y sistemas de propulsión anaeróbica que les permiten permanecer sumergidos durante periodos prolongados sin necesidad de emerger. El programa ha enfrentado múltiples dificultades técnicas, incluido el famoso problema de flotabilidad detectado en 2013 que obligó a rediseñar completamente la estructura de los submarinos y que generó un intenso debate público sobre la gestión de proyectos militares complejos.

Otros programas significativos dentro de la lista de los diez más costosos incluyen el helicóptero de las Fuerzas Especiales NH-90, con 4.526 millones de euros; el sistema de misiles PATRIOT para defensa antiaérea con 2.896 millones; los vehículos de combate sobre ruedas VCR 8×8 con 2.612 millones; y el sistema integrado de entrenamiento para pilotos ITS-C con 2.600 millones de euros. Este último programa resulta especialmente relevante porque garantiza la formación continua de nuevas generaciones de pilotos militares con simuladores y sistemas de última tecnología, reduciendo los costes operativos y los riesgos asociados al entrenamiento con aeronaves reales.

La diferencia entre la factura total de 94.000 millones asignados a estos programas y la transparencia del sistema presupuestario español ha generado cierto debate político. El Ministerio de Defensa argumenta que parte exacta de estos sobrecostes ya están descontados del presupuesto anual, pero la magnitud de los compromisos a largo plazo plantea interrogantes sobre la capacidad futura del Estado para financiar simultáneamente estas inversiones militares junto con otras prioridades sociales como sanidad, educación o pensiones.

Nuevas compras pendientes y presupuesto 2026

El Gobierno de Pedro Sánchez ha aprobado cerca de 60.000 millones de euros en programas de armamento sin que estas decisiones hayan pasado por el control del Congreso de los Diputados. Esta práctica es posible gracias a la legislación vigente sobre inversión militar, que permite al Ejecutivo aprobar directamente la adquisición de material de defensa por encima de ciertos umbrales sin necesidad de autorización parlamentaria previa. Los documentos publicados por primera vez esta semana hacen públicos estos compromisos, que serán objeto de una carta de presentación que dirige Margarita Robles, ministra de Defensa, al Congreso para informar sobre la reunión entre miembros del Gabinete y la Alianza Atlántica celebrada hace dos sesiones.

En el contexto de estas inversiones ya comprometidas, el presidente del Gobierno ha solicitado comparecer en el Congreso para explicar, entre otros asuntos internacionales, la situación de la defensa española tras las críticas recibidas de Donald Trump. Desde la llegada de Sánchez a Moncloa en junio de 2018, el Gobierno socialista ha dado luz verde a cerca de 59.000 millones de euros en este tipo de programas, a esa cifra se suman aproximadamente 12.000 millones correspondientes a otros programas aprobados antes de la llegada de Sánchez al Gobierno que siguen en ejecución. El coste final de estos proyectos heredados no se ha cerrado, por lo que las sucesivas ampliaciones de presupuesto siguen engrosando la factura total.

El Ejército de Tierra ha sido el que más capacidades ha recibido en los últimos años, oficializando la recepción de material estratégico como los vehículos de combate sobre ruedas VCR 8×8. El ministro de Defensa ha confirmado la «entrega de muchos 8×8» en su intervención más reciente, presentándose como parte de la política de modernización del Ejército de Tierra que incluye el reemplazo progresivo de blindados obsoletos. Durante el acto celebrado en la base Álvarez de Sotomayor en Viator, Almería, la ministra Robles también confirmó la entrega de estos blindados destinados a sustituir a los veteranos BMR, mientras que el Ejército del Aire sigue recibiendo ampliaciones de capital con la compra de nuevos helicópteros y sistemas de defensa antiaérea.

La factura total de 94.000 millones de euros que España ha comprometido supera los presupuestos anuales completos del Estado de varios ejercicios fiscales, y aunque la inversión oficial del Ministerio de Defensa permite constatar un dato clave—que el gasto se distribuye a lo largo de décadas—también evidencia que todos los programas han recibido ampliaciones de capital respecto al presupuesto inicialmente aprobado. El resultado es un volumen de compromisos que se extenderá durante décadas y que condiciona la política presupuestaria futura, en un momento en que las presiones de Estados Unidos para aumentar el gasto militar europeo se intensifican y el debate sobre las prioridades del gasto público cobra renovada vigencia en el contexto político español.

Compartir el artículo