El rearme dispara el gasto militar español al 2,1% del PIB

27 avril 2026 - 18:24

El informe anual del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo registra un gasto español en defensa de 34.265 millones de euros en 2025, un 50% más que el año anterior y la primera vez que el país supera el umbral del 2% del Producto Interior Bruto desde 1994. El salto es el mayor registrado en Europa Central y Occidental desde el fin de la Guerra Fría y coloca a España en el puesto 15 del ranking mundial.

El informe anual del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), publicado este lunes, sitúa a España por primera vez entre los quince países con mayor inversión en defensa del mundo. El gasto registrado en 2025 asciende a 34.265 millones de euros, equivalentes a 40.200 millones de dólares, una cifra que supera en un 50% la del ejercicio anterior y coloca al país dos posiciones por encima del puesto que ocupaba en 2024. Es el mayor crecimiento entre las principales naciones analizadas por el organismo y el incremento anual más pronunciado en Europa Central y Occidental desde el fin de la Guerra Fría.

La cifra equivale al 2,1% del Producto Interior Bruto (PIB) español, la proporción más alta desde 1994. El motor principal del salto es la aprobación, en abril de 2025, del Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa —denominado IN+DEF—, que movilizó cerca de 12.000 millones de dólares adicionales. Esa inyección permitió adelantar de 2029 a 2025 el cumplimiento del objetivo del 2% que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) había fijado para sus socios en la cumbre de Gales de 2014.

España en el ranking global: el puesto 15

El puesto 15 que ocupa España corresponde al 1,4% del total del gasto militar mundial. Por delante figuran, en ese orden, Estados Unidos, China, Rusia, Alemania, India, Reino Unido, Ucrania, Arabia Saudí, Francia, Japón, Israel, Italia, Corea del Sur y Polonia. Los tres primeros países concentraron más de la mitad de toda la inversión castrense del planeta en 2025. El desembolso global alcanzó los 2,89 billones de dólares, acumulando así un undécimo año consecutivo de subida, con un incremento real del 2,9% respecto al ejercicio precedente.

El rearme más acelerado se produjo en Europa. Los 29 miembros de la OTAN en el continente destinaron en conjunto 559.000 millones de dólares a sus fuerzas armadas en 2025, un 14% más que en 2024, en el incremento más rápido desde 1993. Xiao Liang, investigador del Programa de Gasto Militar y Producción de Armamento del SIPRI, señaló que «los Estados respondieron a otro año de guerras, incertidumbre y convulsión geopolítica» con grandes campañas de armamento. En el flanco oriental, el investigador del mismo instituto Lorenzo Scarazzato destacó que el esfuerzo bélico en Rusia y Ucrania «alcanzó el nivel más alto jamás registrado» en proporción al gasto gubernamental de cada país.

Del rezago crónico al umbral de la OTAN

La posición de España contrasta con su trayectoria dentro de la Alianza. Madrid fue durante años uno de los aliados con menor porcentaje del PIB dedicado a defensa, una situación que generó tensiones recurrentes con Washington, agudizadas por la presión de Donald Trump para que los socios elevaran el umbral hasta el 3,5% del PIB. El investigador sénior del SIPRI Diego Lopes da Silva señaló que los aliados de la Alianza se encuentran «bajo presión de la Administración Trump para gastar más en sus ejércitos», una dinámica que afecta tanto a Europa como al Indo-Pacífico.

El Ejecutivo respondió a esa presión con una aceleración que el Gobierno presentó como anticipada y voluntaria. El paquete de 10.500 millones de euros aprobado en 2025 se distribuyó entre telecomunicaciones militares, ciberseguridad, equipamiento de las Fuerzas Armadas, mejoras salariales del personal y ampliación de efectivos. El presidente Pedro Sánchez no asumió el nuevo umbral del 3,5% de forma explícita, pero señaló que España cuenta con «flexibilidad» para aproximarse a esa cifra. En la última década, el presupuesto español de defensa ha crecido un 122%, según los datos del propio SIPRI.

El debate que el dato reabre en casa

La publicación del informe activó de inmediato reacciones en el plano doméstico. El Partido Popular (PP) exigió la comparecencia parlamentaria de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y del ministro de Industria, Jordi Hereu, para que el Ejecutivo explicase el alcance del incremento presupuestario y su repercusión en las cuentas públicas. La formación conservadora ha señalado en anteriores ocasiones que el Gobierno computa de forma incompleta el esfuerzo real en defensa al incluir transferencias de crédito desde otros ministerios, y ha reclamado mayor transparencia metodológica en la contabilización del gasto.

El incremento también ha generado resistencias en sectores de la izquierda y del movimiento pacifista, que cuestionan que el rearme sea la respuesta adecuada a un entorno geopolítico más inestable y advierten del riesgo de asumir sin debate una carrera armamentística con consecuencias presupuestarias y geopolíticas a largo plazo. El aumento del presupuesto de defensa coexiste con compromisos pendientes del Gobierno de coalición en materia de vivienda, sanidad y servicios sociales, una tensión que el dato del SIPRI hace más visible al dotarla de dimensión estadística e internacional.

España lleva más de una década acumulando incrementos en su inversión militar, pero el salto de 2025 es el más pronunciado de ese ciclo y el que mayor proyección internacional ha dado al proceso. La entrada en el puesto 15 del ranking del SIPRI confirma un giro estratégico. Si ese giro consolida una nueva normalidad presupuestaria o si el debate interno sobre las prioridades del Estado lo matiza en los próximos ejercicios es la pregunta que el informe deja abierta en la agenda política española.

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