El PP niega el duelo a Maricarmen y la considera un «señuelo»

10 octobre 2026 - 07:34

Los populares vetaron el minuto de silencio por la vecina desahuciada en el Ayuntamiento y la Asamblea de Madrid, en el Senado y en Aragón, mientras sus compañeros de Valencia y Andalucía sí lo secundaron. Almeida redujo a la fallecida a un reclamo electoral de la izquierda y Feijóo evitó nombrarla, a 52 días de unas generales que la vivienda ha situado en el centro del debate.

Maricarmen Abascal murió el miércoles en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, 15 días después de que un fondo inmobiliario la desahuciara de la casa del barrio de Retiro en la que vivía desde 1956. Tenía 87 años y un alto grado de discapacidad, y las imágenes de su salida en camilla dieron la vuelta al mundo. Su abogada, Beatriz Duro, sostiene que sin el impacto emocional del lanzamiento seguiría viva. La noticia, difundida por el Sindicato de Inquilinas, convirtió el duelo en el primer gran choque de la precampaña.

La respuesta del Partido Popular fue el veto. En el pleno del Ayuntamiento de Madrid, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, rechazó guardar el minuto de silencio que pedían PSOE y Más Madrid. Justificó la negativa con una frase que resume la estrategia de su partido. «Maricarmen es un señuelo electoral», dijo antes de acudir a la reunión de la dirección nacional del PP en Génova. También llamó «buitres» y «miserables» a los concejales de la oposición, que terminaron celebrando el homenaje a título particular a las puertas del Consistorio.

La escena se repitió horas después en la Asamblea de Madrid, donde el grupo popular también se opuso al minuto de silencio. Isabel Díaz Ayuso acusó a los socialistas de no ofrecer pisos a mujeres como Maricarmen y sí a la que fue pareja del exministro José Luis Ábalos. La oposición le reprochó que se burlara de la anciana tras el desahucio al preguntar a qué edad podía dejarse de pagar el alquiler. La presidenta respondió sin rectificar. «Yo no me reía de Maricarmen, me reía de ustedes», replicó.

Un aplauso frente al silencio

La portavoz socialista, Mar Espinar, culpó a la codicia de los fondos buitre y recordó a Ayuso el voto de su partido contra los decretos de vivienda. «El problema de la vivienda tiene rostros, y ayer se nos fue uno», afirmó. Ante la falta de homenaje oficial, la bancada de la izquierda se puso en pie y dedicó a Maricarmen cerca de un minuto de aplausos mientras los diputados del PP permanecían sentados. Ayuso contestó que los verdaderos buitres eran los políticos de la oposición.

La tensión escaló cuando la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, advirtió de que la rabia en la calle iría a más y de que en Madrid no habría paz. Ayuso le preguntó si la estaba amenazando. El choque se trasladó después a los platós, donde Alfonso Serrano, dirigente de máxima confianza de la presidenta, se negó a debatir con un representante socialista. Lejos de los hemiciclos, unas 20.000 personas, según la Delegación del Gobierno, marcharon con velas desde la acampada de Sol hasta el portal de la anciana.

Lo que Valencia sí hizo

El veto no se limitó a Madrid. En las Cortes de Aragón, la mayoría de PP y Vox tumbó el minuto de silencio que había reclamado la socialista Pilar Alegría, y el Ayuntamiento de Zaragoza siguió el mismo camino. En el Senado, su presidente, Pedro Rollán, lo denegó por falta de precedentes, aunque expresó su respeto a la familia y tuvo un recuerdo para quienes sufren el precio de la vivienda. La Diputación Permanente del Congreso sí lo guardará el viernes 16.

El contraste más incómodo para los populares llegó desde sus propias filas. En Les Corts valencianas, el PP secundó el homenaje, al que solo faltó Vox por estar ausente de la Cámara. Dirigentes populares también participaron en el del Parlamento andaluz. Una cámara a cientos de kilómetros guardó silencio por Maricarmen mientras las instituciones de la ciudad en la que vivió toda su vida se negaban a hacerlo. La diferencia sugiere que el veto madrileño responde a un cálculo político más que a una cuestión de principio.

Los decretos que tumbaron

Alberto Núñez Feijóo marcó la línea ante la Junta Directiva Nacional del PP sin mencionar a la fallecida. «No vamos a permitir el intento de manipulación emocional», advirtió, antes de pedir a los suyos que no cayeran en las trampas de la izquierda. El líder popular atribuyó al Gobierno de Pedro Sánchez más de 277.000 desahucios en ocho años. Omitió que, hace una semana, su partido tumbó en el Congreso con Vox y Junts los decretos que pretendían frenar los desalojos de personas vulnerables.

Aquella derrota parlamentaria precipitó la disolución de las Cortes y la convocatoria de generales para el 29 de noviembre. El Gobierno ha vuelto a aprobar las medidas, que la Diputación Permanente debatirá el próximo viernes. El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, reconoció que no poder proteger a Maricarmen fue «un fallo del sistema» y admitió que hay que hacer más. Santiago Abascal despachó el caso como una de las «maniobras de distracción» de un Ejecutivo al que calificó de mafia.

El defensor del pueblo, Ángel Gabilondo, pidió a los partidos que expliquen en campaña sus alternativas para la vivienda y que no esperen a que la situación se agrave para buscar soluciones. Recordó que en ningún caso debe dejarse en la calle a una persona en situación de vulnerabilidad explícita. En la calle del Alcalde Sainz de Baranda, los vecinos siguen dejando velas, flores y carteles junto al portal de la casa en la que Maricarmen vivió siete décadas.

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