El PP acorralado por un Vox en máximos históricos: claves del 15M en Castilla y León

10 mars 2026 - 12:04

A menos de una semana días de los comicios autonómicos del 15 de marzo, las encuestas dibujan un escenario en el que el Partido Popular ganaría las elecciones pero dependería una vez más de Vox para gobernar. La formación de Santiago Abascal roza o supera el 20% en los sondeos más recientes, lo que la situaría en máximos históricos en la comunidad y reforzaría su poder de negociación. El Partido Socialista Obrero Español resiste como segunda fuerza, aunque sin opciones reales de disputar la presidencia de la Junta.

Castilla y León celebra el 15 de marzo sus elecciones autonómicas con un mapa político más fragmentado en la derecha que en ninguna cita anterior. Los 2,09 millones de electores de la comunidad están llamados a elegir 82 procuradores —uno más que en la legislatura anterior—, con la mayoría absoluta fijada en 42 escaños. El Partido Popular (PP) llega como favorito a los comicios, pero los datos demoscópicos indican que volvería a necesitar el apoyo de Vox para alcanzar la presidencia de la Junta, exactamente como ocurrió en 2022. Será la tercera gran cita autonómica del año, tras Extremadura y Aragón.

Las encuestas publicadas en los últimos días coinciden en una lectura de fondo: el PP gana, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) aguanta y Vox crece. Sin embargo, el rango de las proyecciones varía de forma significativa entre sondeos. Mientras Sigma Dos otorga al PP entre 32 y 35 escaños con el 35,5% del voto, Target Point lo sitúa en una horquilla de 28 a 30, a apenas medio punto del PSOE. Vox oscila, según la encuestadora consultada, entre 14 y 20 procuradores. Esa dispersión refleja el grado de incertidumbre real de una campaña que, a una semana del voto, todavía registra un 25% de indecisos según Target Point.

  1. 39 años de hegemonía popular: ¿el fin de un ciclo?

El PP lleva gobernando Castilla y León desde 1987, cuando José María Aznar alcanzó la presidencia de la Junta. Desde entonces han desfilado cuatro presidentes —todos con carné del PP— y la comunidad se ha convertido en la hegemonía sin interrupción más extensa del partido en cualquier territorio de España. Alfonso Fernández Mañueco aspira ahora a iniciar una tercera legislatura consecutiva, con las encuestas situándolo en torno al 30-35% de estimación de voto, frente al 31,4% cosechado en los últimos comicios. En la recta final de campaña, Mañueco ha recibido el respaldo de figuras históricas del partido como el expresidente Mariano Rajoy.

Esta longevidad tiene una base estructural que los analistas señalan como determinante. Según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), los ciudadanos de las nueve provincias se autoubican de media en 5,39 sobre una escala del 0 al 10 —donde el 0 es izquierda y el 10 es derecha—, frente a una media nacional de 4,68. Solo en León la tendencia se modera ligeramente. «La comunidad tiene un histórico ADN conservador», ha señalado el sociólogo Ángel Martín, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Salamanca. A ese sustrato ideológico se suma una densa red de alcaldías y diputaciones que el PP ha consolidado como motor electoral en el medio rural, donde la dependencia institucional refuerza los vínculos entre la administración y el voto.

  1. Vox en máximos: el crecimiento que presiona al PP

La dinámica más relevante de esta campaña es el ascenso de Vox. En 2022, la formación obtuvo el 17,6% de los votos y 13 procuradores, convirtiéndose en la primera fuerza de extrema derecha en entrar en un gobierno regional en España. Cuatro años después, los sondeos apuntan a un salto considerable. Target Point le atribuye el 21,3% del voto y entre 18 y 20 escaños en su sondeo del 9 de marzo; Hamalgama Métrica proyecta 18 procuradores; y la encuesta de la firma 40dB también supera el 20%. La encuesta de SyM llega incluso a situar a Vox casi empatado con el PSOE en la segunda posición. El candidato de Vox a la presidencia de la Junta es Carlos Pollán, actual presidente de las Cortes de Castilla y León.

Este crecimiento tiene un componente generacional que las encuestas revelan con nitidez: SocioMétrica sitúa a Vox con especial fuerza entre los electores más jóvenes, lo que contradice la narrativa de que el rechazo generacional frena a las formaciones ultraderechistas. Sigma Dos detecta además que en torno al 14% de los antiguos votantes del PP habría migrado hacia Vox, lo que indica que el partido de Abascal está captando parte del electorado moderado-conservador. Esta erosión obliga a Mañueco a dirigir su campaña hacia la derecha para contener la fuga, lo que a su vez dificulta cualquier estrategia de ampliar base hacia el centro. La dinámica de la competencia intraconservadora define en buena medida el tono de toda la campaña.

  1. El PSOE y la resistencia sin mayoría

El PSOE, encabezado por el secretario general del partido en Castilla y León, Carlos Martínez, llega a los comicios con un objetivo más modesto que en anteriores legislaturas: no retroceder. Tras las derrotas en Aragón y Extremadura durante el último ciclo autonómico, el partido necesita demostrar que puede mantener su suelo electoral en un territorio históricamente adverso. Las encuestas le atribuyen entre el 27% y el 30% del voto y una horquilla de 23 a 28 procuradores, cifras similares a los 28 escaños obtenidos en 2022, aunque con riesgo de perder hasta dos escaños por ajustes en provincias clave.

El comportamiento del voto joven ofrece al PSOE su principal argumento de resistencia. Sigma Dos registra que el 28,3% de los electores que votan por primera vez optaría por el PSOE, frente al 22,2% que elegiría al PP y el 12% a Vox. Esta penetración entre nuevos votantes, sumada a una fidelidad de casi el 80% entre su electorado de 2022, explica por qué la estructura socialista en la comunidad mantiene estabilidad pese al desgaste del Gobierno central de Pedro Sánchez. Sin embargo, los socialistas carecen de socios suficientes para aspirar a la presidencia de la Junta: la suma de escaños de izquierda no alcanza, en ninguna proyección disponible, la mayoría absoluta de 42 procuradores.

  1. Las provincias pequeñas como campo de batalla decisivo

El sistema electoral de Castilla y León convierte la distribución provincial en un factor determinante del resultado final. Las nueve circunscripciones tienen un peso muy desigual: Valladolid elige 15 procuradores, León 13 y Burgos 11, mientras que Ávila, Palencia, Segovia, Zamora y Soria eligen entre cinco y siete cada una. En las provincias pequeñas, el coste en votos por escaño es muy superior, lo que significa que variaciones de apenas unas décimas pueden traducirse en la pérdida o ganancia de un procurador con consecuencias directas sobre la aritmética parlamentaria final.

Esta singularidad geográfica explica por qué el promedio de encuestas puede ser engañoso si no se desagrega por circunscripción. Segovia, donde el crecimiento demográfico impulsado por la llegada de nuevos residentes ha ganado un procurador según Sigma Dos, podría aportar ese escaño al PSOE. Palencia y Burgos, en cambio, ofrecerían opciones al PP de ampliar su representación. La Unión del Pueblo Leonés (UPL) aspira a mantener sus tres procuradores o ganar un cuarto, y la plataforma Soria ¡Ya! podría perder hasta dos representantes. Por Ávila conservaría, según los sondeos, su único escaño. Ese mosaico convierte cada décima porcentual en moneda de cambio de alto valor.

  1. Los escenarios poselectorales: gobernar con o sin Vox

La práctica totalidad de las encuestas apuntan a que el bloque formado por PP y Vox superaría los 42 escaños necesarios para la mayoría absoluta. Hamalgama Métrica les atribuye conjuntamente 49 escaños y el 53,8% del voto. Sigma Dos para El Mundo les suma hasta 52 escaños en el escenario alto. Solo en el escenario más favorable al PSOE —la encuesta de Target Point, con el PP en 28-30 escaños y Vox en 18-20— el resultado final quedaría más abierto, aunque la suma de los dos partidos de derechas seguiría siendo suficiente para la mayoría.

La pregunta que planea sobre la campaña no es, por tanto, si habrá gobierno de derechas, sino en qué condiciones lo pactarán PP y Vox. En 2022, Vox entró en el ejecutivo autonómico con una vicepresidencia y tres consejerías. Cuatro años después, con más procuradores y un porcentaje de voto potencialmente superior, su posición negociadora es más sólida. El propio Pollán ha señalado que están dispuestos a pactar con el PP «si quieren cambiar políticas». Mañueco ha evitado comprometerse en campaña sobre la forma de ese eventual acuerdo. Sin embargo, si los sondeos se confirman el domingo, la aritmética parlamentaria le dejará escaso margen para gobernar sin su socio de la derecha radical.

 

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