El Gobierno invita a Felipe González a abandonar el PSOE tras anunciar que votará en blanco

14 février 2026 - 16:23

El ministro Ángel Víctor Torres insinúa que el expresidente debería reflexionar sobre su permanencia en el partido al citar una frase de Rubalcaba sobre la lealtad al líder. Las ministras Ana Redondo e Isabel Rodríguez endurecen el mensaje con críticas directas que marcan un punto de inflexión en la relación entre Ferraz y el histórico dirigente socialista.

El Gobierno ha escalado su respuesta contra Felipe González y varios ministros le han sugerido públicamente que abandone el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tras sus declaraciones de esta semana en las que anunció que votaría en blanco en las próximas elecciones generales si Pedro Sánchez vuelve a ser el candidato. Las críticas del expresidente sobre la falta de autocrítica en el partido tras las derrotas en Extremadura y Aragón han provocado una reacción inusualmente dura del Ejecutivo, que ha pasado de minimizar sus palabras a cuestionar abiertamente su lugar en la formación que lideró durante catorce años como presidente del Gobierno.

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha sido el primero en lanzar un mensaje directo al expresidente durante una entrevista en Canarias Radio. Torres ha recordado una frase del fallecido exministro Alfredo Pérez Rubalcaba para insinuar que González debería replantearse su militancia: «Cuando tú ves a tu líder de tu partido fajándose con un rival y quieres que pierda el líder de tu partido, piensa qué haces tú en ese partido». La cita, pronunciada originalmente por Rubalcaba en un contexto de disputas internas, adquiere ahora una dimensión de advertencia directa hacia el expresidente.

El ministro ha reconocido que González puede «opinar lo que quiera», pero ha subrayado que «él no es cualquiera», marcando así una distinción entre el derecho de cualquier militante a expresarse y la responsabilidad que conlleva ser una figura histórica del partido. Torres ha asegurado que le «apena» escuchar a González en esos términos y le ha recordado que sus compañeros también se «fajaron» por él durante momentos difíciles para la organización, incluida la necesidad de salir a la calle a defender las siglas socialistas en episodios complicados de su mandato. El ministro ha subrayado que él nunca criticaría al PSOE junto a partidos y medios de comunicación que «atacan históricamente» a la formación, en clara referencia al acto del Ateneo de Madrid donde González pronunció sus declaraciones más críticas.

Torres invoca a Rubalcaba: «Piensa qué haces en ese partido»

Las palabras de Víctor Torres marcan un cambio de estrategia en la gestión del conflicto interno. Hasta ahora, el Ejecutivo había optado por restar importancia a las intervenciones críticas de González, presentándolo como «una voz más» dentro del partido o señalando que hacía tiempo que no era un referente para la formación. Sin embargo, la declaración explícita de que votaría en blanco antes que apoyar a Sánchez ha cruzado una línea roja que obliga al Gobierno a reaccionar con mayor contundencia. La invocación de Rubalcaba resulta especialmente significativa porque el exvicepresidente gozaba de un gran respeto entre todas las familias del PSOE y su figura sigue siendo una referencia de unidad y lealtad institucional.

El ministro Torres ha aprovechado la entrevista para admitir que el PSOE debe hacer autocrítica tras las derrotas electorales en Extremadura y Aragón, reconociendo que están «perdiendo apoyos». No obstante, ha defendido que sí existe «reflexión» interna porque el PSOE es, según sus palabras, «el partido más democrático que existe». Torres ha señalado que tendrán que buscar «mecanismos para revertir» la situación, aunque se ha mostrado convencido de que la candidata aragonesa Pilar Alegría acabará siendo presidenta de su región por ser una «gestora de primer nivel». El ministro también ha dirigido su crítica hacia el Partido Popular, al que acusa de estar «engordando» a Vox, sugiriendo que la autocrítica debería ser extensiva a otras formaciones políticas.

Redondo y Rodríguez endurecen el mensaje contra el expresidente

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha añadido una capa adicional de dureza al conflicto con una comparación que ha generado un amplio debate político. Durante unas declaraciones en Valladolid, Redondo ha afirmado que «hay jarrones chinos que lamentablemente ya no quedan bien en las estanterías», en clara referencia a Felipe González. La metáfora sugiere que el expresidente, pese a su valor histórico, resulta ahora inadecuado para el momento actual del partido. Las palabras de Redondo contrastan con el tono más diplomático que otros miembros del Gobierno habían intentado mantener en días previos, y reflejan la creciente irritación en Ferraz ante las críticas públicas del expresidente.

Por su parte, la ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, ha pedido a González que reflexione sobre su continuidad en el PSOE. En declaraciones a Televisión Española, Rodríguez ha reconocido que como española siente «gratitud» por la España que González construyó y como socialista tiene «orgullo» de ese legado, pero ha dejado claro que no comparte «en absoluto» sus palabras recientes. La ministra ha defendido que Pedro Sánchez está trabajando «con la misma ambición para modernizar este país» bajo los valores que siempre ha tenido el Partido Socialista, y ha sugerido que «la reflexión la tendría que hacer él mismo», sin aclarar explícitamente si esa reflexión debería conducir a su salida del partido.

El ministro de Justicia, Félix Bolaños, ha adoptado un tono más escueto pero igualmente significativo al señalar que «indiscutiblemente todo el PSOE piensa que Felipe González fue un gran presidente del Gobierno entre 1982 y 1996», utilizando deliberadamente el pasado para referirse a su papel en la formación. El uso del tiempo verbal pretérito marca una distancia temporal y política que subraya la desconexión actual entre el expresidente y la dirección del partido. Por su parte, el portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, había señalado días atrás que González «hace mucho tiempo» que dejó de ser una «referencia» para su formación y que ahora lo es «para la derecha».

El dilema de Ferraz: expedientar o esperar que se vaya

El PSOE se enfrenta ahora a un dilema de difícil resolución. Según los estatutos del partido, declarar públicamente que se votará en blanco o a otra formación política podría constituir motivo suficiente para abrir un expediente disciplinario e incluso derivar en una expulsión, tal como ocurrió en su momento con otros históricos como Nicolás Redondo Terreros o Joaquín Leguina. Sin embargo, expedientar a Felipe González, presidente del Gobierno durante catorce años y figura fundamental en la transición democrática española, tendría un coste político y simbólico de dimensiones impredecibles para la formación.

La estrategia del Gobierno parece orientarse a conseguir que González tome la decisión de marcharse por su propia voluntad, evitando así la necesidad de una expulsión formal que podría dividir aún más al partido y generar una crisis de imagen internacional. Las sucesivas intervenciones de ministros sugiriendo que reflexione sobre su permanencia apuntan en esa dirección: presionar lo suficiente para que la continuidad en el PSOE resulte insostenible, pero sin llegar a adoptar medidas orgánicas que conviertan a González en un mártir político. El expresidente, por su parte, había dejado claro en el acto del Ateneo de Madrid que no piensa irse: «Que se vaya quien lo destroza», dijo en referencia a Sánchez, planteando así un pulso que Ferraz debe gestionar con extrema cautela en un contexto de debilidad electoral y crecientes tensiones internas.

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