El Ejecutivo ha separado en última hora la revalorización de las pensiones del resto de medidas sociales, en un movimiento estratégico para asegurar el respaldo del Partido Popular al menos a una parte del paquete legislativo. La decisión, adoptada durante el Consejo de Ministros de este lunes, refleja las dificultades del Gobierno para mantener una mayoría parlamentaria cohesionada en votaciones clave.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido fragmentar el decreto ómnibus de medidas sociales que tenía previsto aprobar este lunes en el Consejo de Ministros. Según fuentes del Ejecutivo, la decisión de última hora responde a un cálculo político: separar la revalorización de las pensiones del resto del escudo social aumenta las posibilidades de que al menos una parte del paquete legislativo prospere en el Congreso de los Diputados. El movimiento evidencia la aritmética parlamentaria compleja que enfrenta el Gobierno, que necesita sumar apoyos de formaciones con agendas políticas divergentes para sacar adelante sus iniciativas legislativas. La estrategia busca aislar las medidas con mayor consenso político de aquellas que generan más controversia entre los grupos parlamentarios, particularmente el Partido Popular, que ya había adelantado su disposición a votar a favor de la subida de las pensiones pero no del resto del paquete.
El cambio de estrategia se produjo durante la reunión del Consejo de Ministros celebrada este martes 3 de febrero. Inicialmente, el Ejecutivo había planificado aprobar un único decreto ley que aglutinara todas las medidas del escudo social, siguiendo el modelo de paquetes legislativos amplios utilizados en ocasiones anteriores. Sin embargo, las conversaciones mantenidas durante el fin de semana con los grupos parlamentarios habrían llevado al Gobierno a modificar su planteamiento. Fuentes gubernamentales consultadas por diversos medios confirmaron que «se veían más opciones de aprobarlos por separado», en referencia a los dos decretos finalmente aprobados.
La decisión implica que ambos textos legislativos deberán tramitarse de forma independiente en el Congreso, lo que permitirá a los grupos parlamentarios adoptar posiciones diferenciadas sobre cada uno de ellos. El movimiento supone un reconocimiento implícito de las dificultades del Gobierno para garantizar una mayoría estable en la Cámara Baja, especialmente cuando se trata de paquetes legislativos que combinan medidas de distinta naturaleza y que generan posiciones encontradas entre sus socios de investidura y otros grupos que eventualmente podrían respaldar iniciativas puntuales.
Contenido del decreto de pensiones
El primer decreto ley aprobado este lunes se centra exclusivamente en la revalorización de las pensiones, una medida que tradicionalmente genera amplios consensos en el arco parlamentario español. El texto contempla una subida del 2,4% en las pensiones contributivas, en línea con la inflación registrada, lo que afectará a más de nueve millones de pensionistas en todo el territorio nacional. Además, el decreto incluye un incremento del 9% en las pensiones no contributivas, destinadas a personas sin recursos suficientes que no han cotizado lo necesario para acceder a una pensión ordinaria.
Esta diferenciación en los porcentajes de subida responde al objetivo gubernamental de proteger especialmente a los colectivos más vulnerables del sistema de protección social. El decreto también incorpora ajustes técnicos relacionados con las bases reguladoras y los complementos por mínimos, aunque el núcleo fundamental del texto se centra en garantizar el poder adquisitivo de los pensionistas mediante la actualización de las cuantías conforme al índice de precios al consumo. La aprobación de este decreto por separado busca capitalizar el apoyo tradicionalmente mayoritario que las subidas de pensiones reciben en el Parlamento, independientemente del color político de los grupos parlamentarios.
El escudo social y medidas antidesahucio
El segundo decreto ley agrupa el resto de medidas del denominado escudo social, un conjunto de políticas públicas diseñadas para proteger a los sectores más vulnerables de la población. Entre las disposiciones más destacadas figura la prórroga de las bonificaciones al transporte público, que mantienen el descuento del 50% en los abonos de cercanías, media distancia y transporte urbano, medida que se ha convertido en un elemento central de la política social del Gobierno frente a la inflación. El texto también incluye la extensión del escudo antidesahucios, que prohíbe los desalojos de familias vulnerables sin alternativa habitacional, y la prohibición de cortar los suministros básicos -agua, luz y gas- a hogares en situación de vulnerabilidad económica.
Adicionalmente, el decreto incorpora las ayudas directas de 200 euros destinadas a los afectados por la DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que causó graves daños en diversas comunidades autónomas durante los últimos meses. Este segundo paquete legislativo presenta mayor complejidad política, ya que algunas de estas medidas han generado posiciones críticas en determinados grupos parlamentarios, particularmente en el Partido Popular, que ha cuestionado la eficacia de algunas de estas políticas o ha propuesto alternativas diferentes para abordar los mismos problemas sociales.
Cálculo político y perspectivas de votación
La fragmentación del decreto ómnibus responde a un cálculo político evidente: el Partido Popular ya había adelantado públicamente que votaría a favor de la revalorización de las pensiones, pero mantenía una posición más ambigua respecto al resto del paquete social. Esta división permite al Gobierno asegurar al menos la aprobación de la actualización de las pensiones, que cuenta con el respaldo de la principal formación de la oposición, mientras negocia por separado el apoyo al segundo decreto con sus socios parlamentarios habituales. La estrategia también pretende evitar que el rechazo a determinadas medidas del escudo social pueda arrastrar en una hipotética votación conjunta a la subida de las pensiones, una situación que habría generado un coste político considerable tanto para el Gobierno como para aquellos grupos que votaran en contra del paquete completo.
Sin embargo, la táctica del Ejecutivo también implica riesgos: si el segundo decreto no logra prosperar en el Congreso, quedarían sin aprobar medidas sociales que el Gobierno considera prioritarias. En las próximas semanas, el Ejecutivo deberá intensificar las negociaciones con formaciones como ERC, PNV, Junts, Bildu o Podemos para garantizar los votos necesarios que permitan la convalidación del decreto del escudo social, un proceso que previsiblemente requerirá concesiones políticas y modificaciones en el articulado original.