El debate sobre la unidad de la izquierda: cinco claves para entender la propuesta de Rufián de cara a 2027

19 février 2026 - 20:08

El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados planteó en Madrid una fórmula concreta para coordinar las candidaturas del espacio progresista: que solo concurra en cada provincia el partido con mayor arraigo electoral. El acto, celebrado ayer ante 500 personas en la capital española, abrió una semana decisiva para la izquierda alternativa española.

La Sala Galileo Galilei de Madrid reunió el 18 de febrero a cerca de 500 personas para un debate político que, en los días previos, había generado más de dos centenares de publicaciones en medios de comunicación. El encuentro entre Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) en el Congreso de los Diputados, y Emilio Delgado, portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea regional, abordó una pregunta que sintetiza el dilema central de la izquierda alternativa española: cómo concurrir juntos a las urnas sin destruirse en el intento.

El acto, moderado por la analista política Sarah Santaolalla, se celebró en la antesala de otro evento igualmente simbólico: el sábado 21 de febrero, Movimiento Sumar, Izquierda Unida (IU) y Más Madrid tienen previsto presentar su nueva confluencia política. Las entradas gratuitas para el debate de la Galileo se agotaron en menos de cinco minutos, lo que convirtió el encuentro en el termómetro más visible del estado de ánimo de un espacio político que lleva meses buscando una salida a su fragmentación electoral y a su pérdida de influencia institucional.

  1. El escenario: por qué la izquierda alternativa debate su supervivencia

La izquierda alternativa española —el conjunto de fuerzas situadas a la izquierda del Partido Socialista Obrero Español (PSOE)— atraviesa una fase de recomposición acelerada tras varios ciclos electorales adversos. La fragmentación del voto progresista ha beneficiado en distintas comunidades al bloque conservador formado por el Partido Popular (PP) y Vox, lo que ha generado un debate interno sobre la urgencia de articular algún tipo de coordinación. En las elecciones generales previstas para 2027, este espacio político se juega su relevancia parlamentaria y su capacidad de influir en las políticas de gobierno.

El propio Rufián reconoció la urgencia con una confesión poco habitual en la tribuna pública: «Tengo miedo». El dirigente republicano aludió al auge de fuerzas de extrema derecha, a las que describió como «imitadores baratos de Milei o de Trump», en referencia directa al líder de Vox, Santiago Abascal. La advertencia de fondo era inequívoca: sin un acuerdo operativo entre las izquierdas, el camino hacia La Moncloa quedaría expedito para el bloque del PP y Vox, que en la actualidad suma más de 200 escaños en el Congreso.

  1. La propuesta de Rufián: un partido por provincia, con ciencia y orden

La principal novedad del acto fue la concreción, por primera vez de forma pública, de una fórmula electoral específica. Rufián propuso que en cada circunscripción provincial se presente únicamente la candidatura de izquierda que más votos acumule, medida según su arraigo territorial demostrado en comicios anteriores. La coordinación se articularía a través de un «grupo interparlamentario coordinado común» y se sustentaría en «tres o cuatro puntos programáticos en común» acordados previamente entre las cúpulas de los distintos partidos.

«¿Qué sentido tiene que 14 izquierdas, representando lo mismo, nos presentemos en el mismo sitio?», planteó el portavoz de ERC. La fórmula, que Rufián resumió en «ciencia, orden y método», prevé que cada formación acuda a las provincias donde tiene mayores posibilidades reales de obtener representación, respetando en todo momento las siglas e identidades de cada partido. «Lo que propongo son tres o cuatro puntos programáticos en común que, después de un debate intenso de las cúpulas, se presenten provincia a provincia. Cada uno a su casa y antifascismo», sintetizó el catalán.

  1. El criterio del arraigo territorial: arrebatarle escaños a Vox, no disputárselos entre sí

El eje central de la propuesta de Rufián no es la fusión ideológica de los partidos sino la eficiencia en la traducción de votos en escaños. El portavoz de ERC argumentó que formaciones como Bildu, el Bloque Nacionalista Galego (BNG) o Compromís tienen garantizada su representación en sus territorios naturales con independencia de cualquier acuerdo general. El problema real, subrayó, es que la izquierda no nacionalista se dispersa en las provincias donde resulta más necesario concentrar el voto progresista para frenar el avance de la derecha.

«A Bildu le va a ir de puta madre, al BNG también, a Compromís también… Pero de qué sirve si Abascal va a ser ministro de Interior», planteó el dirigente republicano. El objetivo declarado de la fórmula es arrebatarle escaños a Vox en las circunscripciones donde la fragmentación del voto progresista beneficia directamente al bloque conservador. La lógica del sistema electoral español, basada en la Ley d’Hondt y en circunscripciones provinciales de tamaño variable, penaliza especialmente a las fuerzas pequeñas que compiten entre sí en el mismo espacio ideológico.

  1. La posición de Más Madrid: un «bloque histórico» y autocrítica compartida sobre la legislatura

Emilio Delgado aportó al debate una lectura de horizonte más largo. El portavoz adjunto de Más Madrid defendió la necesidad de construir «un bloque histórico a la altura de lo que se viene», en un paralelismo con la estrategia que la derecha española habría desarrollado durante más de dos décadas a través de organizaciones de la sociedad civil vinculadas ideológicamente al PP y a Vox. Para Delgado, la mera coalición electoral resulta insuficiente: hace falta generar «una chispa inicial» que conecte con sectores de la población a los que la izquierda no está llegando.

Rufián y Delgado coincidieron, sin embargo, en una autocrítica sobre la gestión de la legislatura actual. «Durante seis años no hemos sido capaces de legislar en el día a día para mejorar las condiciones materiales de la gente», afirmó el portavoz de ERC, señalando al PSOE como principal obstáculo: «El PSOE no hace, se lo obliga». La vivienda emergió como el eje programático prioritario de cualquier acuerdo futuro, con ambos dirigentes denunciando lo que consideran el fracaso práctico de la Ley de Vivienda aprobada en esta legislatura.

  1. Las ausencias y los límites: quiénes faltaron y qué queda por resolver

El debate de la Galileo fue también un mapa de las tensiones no resueltas en el espacio de la izquierda alternativa. Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y figura central del espacio Sumar, no acudió al acto, ni aclaraba en el momento de celebrarse el encuentro si asistiría a la presentación de la nueva confluencia del 21 de febrero. Tampoco participaron representantes de Podemos, Bildu o BNG. Entre el público sí estuvieron dirigentes de Comuns, Compromís y la Chunta Aragonesista (CHA), lo que dibujó un ecosistema parcial: el de las formaciones más receptivas al entendimiento con ERC y Más Madrid.

La propuesta de Rufián, precisamente por su concreción, abre una nueva etapa en el debate pero también plantea preguntas sin respuesta inmediata: quién determina qué partido posee mayor arraigo en cada provincia, cómo se gestionan los conflictos entre formaciones que compiten en los mismos territorios y qué papel jugaría el PSOE en una coordinación de este alcance. El propio dirigente catalán reconoció que el proceso exige «un debate intenso de las cúpulas». El acto del sábado 21 de febrero, en el que Sumar, IU y Más Madrid presentarán su nueva confluencia, ofrecerá la primera respuesta institucional a esa pregunta pendiente.

 

Compartir el artículo