Defensa reconstruye la avalancha de Ceuta y apunta al efecto llamada

26 août 2026 - 07:47

Margarita Robles ha presentado en el Congreso la primera reconstrucción detallada elaborada por Defensa sobre la entrada masiva del 30 de julio. El informe sitúa el inicio de la movilización semanas antes, identifica las redes sociales como factor de aceleración y calcula que entre el 90% y el 95% de quienes cruzaron regresaron a Marruecos en las primeras 48 horas. La explicación aclara parte de la secuencia, pero deja abiertas cuestiones relevantes sobre previsión y coordinación.

El Ministerio de Defensa ha ofrecido este martes una de las reconstrucciones más detalladas conocidas hasta ahora sobre la avalancha migratoria de Ceuta. Durante su comparecencia en el Congreso, Margarita Robles expuso el análisis elaborado por el Estado Mayor de la Defensa y dividió los acontecimientos en tres fases: una primera de concentración de personas en el norte de Marruecos, otra de entrada masiva a través de la frontera y una tercera de retorno. La ministra situó el comienzo del proceso varias semanas antes del 30 de julio y defendió que las Fuerzas Armadas y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) cumplieron con sus funciones.

La reconstrucción aporta además cifras que matizan parte de la información manejada durante las primeras semanas. Defensa calcula que en los momentos de mayor presión pudieron producirse hasta 5.200 entradas por hora y que a las ocho de la tarde del día 30 había entre 45.000 y 55.000 personas en Ceuta. Robles sostuvo también que entre el 90% y el 95% de quienes cruzaron regresaron a Marruecos durante las primeras 24 o 48 horas. Es un porcentaje relevante, aunque no permite establecer por sí solo cuántas personas permanecen actualmente en la ciudad.

La movilización comenzó antes del 30 de julio

Según la exposición de Defensa, el proceso no empezó el día de la avalancha. El análisis sitúa un primer punto de inflexión el 8 de julio, cuando una sentencia del Tribunal Supremo español comenzó a circular en redes sociales acompañada de interpretaciones que sostenían que alcanzar Ceuta a nado permitiría evitar una devolución inmediata. Defensa considera que esa lectura, difundida de manera amplia en plataformas digitales, contribuyó a aumentar los intentos de entrada durante las semanas siguientes.

La ministra insistió en que la mayor parte de quienes participaron finalmente en la avalancha no habría planificado con antelación una operación coordinada. El informe habla de personas que aprovecharon una «ventana de oportunidad» después de que se concentraran grandes grupos en las inmediaciones de la frontera y se redujera la capacidad de control. Ese diagnóstico atribuye un papel central a la circulación de mensajes y al comportamiento colectivo, pero no responde todavía a todas las preguntas sobre quién promovió determinadas convocatorias ni sobre el funcionamiento del dispositivo marroquí.

Redes sociales, rumores y una frontera desbordada

La secuencia descrita por Defensa permite entender mejor cómo un flujo sostenido durante semanas terminó convirtiéndose en una entrada masiva. La concentración de personas creció durante los días anteriores al 30 de julio y las convocatorias en redes actuaron como mecanismo de movilización. Una vez abierto el paso, el volumen de quienes se dirigieron hacia Ceuta desbordó rápidamente la capacidad de respuesta. El informe militar explica de este modo la aceleración, pero no convierte automáticamente esas convocatorias en una operación organizada desde un único centro.

Conviene mantener esa diferencia. Hablar de «efecto llamada» describe la interpretación que Defensa hace de la difusión de mensajes y de la percepción de que existía una posibilidad real de entrar en territorio español. No demuestra por sí mismo que el episodio fuera espontáneo ni permite descartar otras responsabilidades. Sigue siendo necesario aclarar qué hicieron las autoridades marroquíes durante las horas previas, qué capacidad tuvieron para contener los desplazamientos y por qué la cooperación bilateral funcionó de manera diferente antes y después de la avalancha.

La mayoría regresó en las primeras horas

Otro de los datos destacados por Robles afecta a los retornos. Defensa sostiene que entre nueve y nueve personas y media de cada diez que cruzaron volvieron a Marruecos durante las primeras 24 o 48 horas. La cifra coincide con la idea defendida desde Interior de que la colaboración posterior de Rabat permitió revertir rápidamente buena parte de la entrada. También explica por qué el volumen de personas que permaneció en Ceuta fue muy inferior al total acumulado durante las horas de mayor presión.

Las cifras gubernamentales, sin embargo, han variado a lo largo de la crisis y necesitan todavía una presentación consolidada. Interior había hablado días antes de decenas de miles de retornos sobre un total también sujeto a estimaciones diferentes. Defensa aporta ahora otra forma de medir el episodio, mediante porcentajes y franjas horarias. La comparación no revela necesariamente contradicciones, pero sí muestra que casi un mes después el Gobierno sigue sin ofrecer una reconstrucción estadística única que permita distinguir entradas, retornos, menores, adultos y personas todavía pendientes de filiación.

Lo que el informe explica y lo que queda sin dilucidar

La comparecencia de Robles permite avanzar en una cuestión esencial: la cronología de la crisis. Defensa sitúa señales anteriores al 30 de julio, identifica una fase de concentración, describe el momento de ruptura y cuantifica el ritmo de entrada y el posterior retorno. Esa información corrige la imagen de una avalancha surgida de forma completamente súbita. Había movimientos previos y existían indicios suficientes para que distintos organismos españoles siguieran la evolución de la situación.

Precisamente por eso, la reconstrucción abre otra pregunta. Si había señales desde semanas antes, debe aclararse qué información recibieron la Delegación del Gobierno, Interior, Defensa y el resto de los organismos competentes, cómo fue interpretada y por qué no permitió anticipar la dimensión final del episodio. Robles sostiene que el CNI hizo su trabajo y trasladó información. Marlaska mantiene que no existió un informe que advirtiera de una entrada masiva. La diferencia entre ambas afirmaciones será uno de los asuntos centrales de las próximas comparecencias.

El informe de Defensa ayuda a ordenar lo ocurrido, pero no cierra el debate sobre responsabilidades. Permite conocer mejor cómo evolucionó la movilización y por qué la frontera terminó desbordada, pero todavía queda por determinar qué podían saber las autoridades, qué capacidad real tenían para actuar antes y cómo funcionó la coordinación con Marruecos durante las horas decisivas. Casi un mes después, la reconstrucción de la avalancha empieza a ganar precisión. La explicación política de por qué no pudo evitarse sigue todavía incompleta.

Compartir el artículo