El expresidente ha advertido que acudirá a los tribunales si miembros del Ejecutivo insisten en vincularle con el financiero estadounidense condenado por delitos sexuales contra menores que se suicidó en prisión en 2019. A través de un comunicado de su fundación FAES, Aznar ha acusado al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, de lanzar «insinuaciones calumniosas» amparándose en la inmunidad parlamentaria. Sin embargo, el expresidente no ha ofrecido explicaciones sobre los dos envíos postales que Epstein le remitió en 2003 y 2004, según los archivos desclasificados.
La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), presidida por el expresidente José María Aznar, ha difundido este jueves un duro comunicado contra el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, tras las declaraciones de este último en el Congreso de los Diputados sobre la aparición del nombre de Aznar en los denominados «papeles de Epstein». En la nota, FAES acusa al titular de Exteriores de esconderse «tras la inmunidad parlamentaria para lanzar insinuaciones calumniosas» y de elevar «el pellizco de monja a categoría política». El texto concluye con una amenaza apenas velada de acciones judiciales si algún cargo aforado del Gobierno sostiene que la aparición de Aznar en esos archivos sugiere que el expresidente «encubría o encargaba actividades ilícitas y/o inmorales».
La controversia se remonta a la publicación el pasado 31 de enero por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos de más de tres millones de páginas de documentación relacionada con Jeffrey Epstein, el financiero y depredador sexual que murió en la cárcel mientras esperaba juicio por delitos de tráfico sexual de menores. Entre esos documentos aparecen referencias a José María Aznar, su esposa Ana Botella, su hijo José María Aznar Botella y su yerno Alejandro Agag. Específicamente, los archivos incluyen dos recibos de envíos postales realizados por Epstein y su entonces pareja Ghislaine Maxwell, actualmente en prisión por su participación en la red de tráfico sexual, así como un cargo de una agencia de viajes a nombre de José María Aznar por la compra de billetes de avión.
La polémica adquirió dimensión pública cuando Albares utilizó estos datos para responder a las críticas del Partido Popular sobre las actividades del expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero y sus vínculos con empresas como Huawei o Plus Ultra. En la sesión de control al Gobierno celebrada el pasado 3 de febrero en el Senado, y posteriormente el miércoles en el Congreso, el ministro afirmó que no iba a hacer «insinuaciones» sobre expresidentes, pero acto seguido deslizó que «el expresidente Aznar ha aparecido en los papeles de Epstein» y añadió que no acudía a la Cámara a formular ninguna acusación. Esta estrategia dialéctica ha provocado la airada reacción de Aznar y su entorno político.
«Insinuaciones calumniosas» desde la inmunidad parlamentaria
El comunicado de FAES carga con dureza contra la gestión de Albares al frente del Ministerio de Asuntos Exteriores, al que acusa de practicar una «diplomacia de pasarela» y de confundir a los diplomáticos con «mayordomos». La fundación reprocha al ministro invocar el derecho internacional según criterios «desvergonzadamente oportunistas» y le atribuye una política exterior «abonada a la impostura y el disfraz» que ha alcanzado «el grado cero de relevancia exterior». Más allá de las críticas políticas, el texto contiene un mensaje específico dirigido a quienes desde el Gobierno puedan sugerir una relación entre Aznar y las actividades delictivas de Epstein.
«Si se cree que la mención de dos apuntes postales basta para sugerir que Aznar encubría o encargaba actividades ilícitas y/o inmorales, dígase por derecho», señala el comunicado de FAES. La nota prosigue con una advertencia explícita: «Si eso lo sostuviera alguien aforado, todos tendríamos, además, la oportunidad de aprender mucho: por ejemplo, acerca de la tramitación de suplicatorios en España». En otras palabras, la fundación avisa de que si un cargo con inmunidad parlamentaria como Albares formula acusaciones directas, el expresidente estaría dispuesto a recurrir a los tribunales, lo que obligaría al Congreso a tramitar un suplicatorio para levantar la inmunidad del ministro y permitir su procesamiento.
A pesar de la contundencia de la respuesta y de las amenazas legales, ni Aznar ni su entorno han ofrecido explicación alguna sobre el contenido de los paquetes que Epstein le envió entre 2003 y 2004. Fuentes cercanas al expresidente citadas por diversos medios se han limitado a manifestar su sorpresa ante la aparición de su nombre en los archivos y a asegurar que Aznar «no conoce de nada» a Epstein, sin profundizar en las circunstancias que pudieron motivar esos envíos postales ni en la naturaleza de la relación, si la hubo, entre el expresidente español y el financiero estadounidense.
Dos envíos postales y un pago en los archivos de Epstein
Los archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos incluyen dos recibos de envíos postales realizados mediante la empresa FedEx. El primero está fechado en septiembre de 2003 y tenía como destino el Complejo de la Moncloa, con el encabezamiento «Presidente y Ana Aznar», cuando José María Aznar todavía ocupaba la Presidencia del Gobierno de España. El paquete fue enviado desde las oficinas de Epstein en Nueva York. El segundo envío tiene fecha de mayo de 2004 y estaba dirigido a la sede de la Fundación FAES en Madrid, en la calle Ruiz de Alarcón número 13, pocas semanas después de que Aznar dejara la Presidencia del Gobierno tras la victoria electoral del PSOE encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero.
Adicionalmente, la documentación incluye un cargo de 1.050 dólares correspondiente a octubre de 2003 en los registros de la agencia de viajes que Epstein utilizaba para gestionar las reservas de vuelos comerciales para sus asociados y empleados. El pago aparece a nombre de José María Aznar, aunque no ha podido verificarse si corresponde al expresidente o a su hijo, que lleva el mismo nombre. Los archivos también recogen los nombres del hijo de Aznar, José Aznar Botella, y de su yerno, Alejandro Agag, en la agenda telefónica de Epstein, con correos electrónicos profesionales, aunque la mera presencia de estos datos no implica necesariamente ninguna relación personal o irregular.
Es importante señalar que las fechas de estos envíos y del pago de billetes de avión, todas ellas situadas entre 2003 y 2004, son anteriores al momento en que comenzaron a conocerse públicamente las actividades delictivas de Epstein. Los primeros indicios del caso se remontan a 2005, cuando una menor de 14 años denunció que el financiero había abusado sexualmente de ella en su mansión de Palm Beach, Florida. Epstein fue condenado por primera vez en 2008 por delitos relacionados con prostitución de menores, en un acuerdo judicial ampliamente criticado por su benevolencia. En 2019 fue arrestado nuevamente por cargos federales de tráfico sexual de menores y se suicidó en su celda mientras esperaba juicio.
El contexto político: Albares responde a críticas del PP sobre Zapatero
La mención de Aznar en los archivos de Epstein se ha convertido en una pieza más del enfrentamiento dialéctico entre el Gobierno y la oposición en torno a las actividades de expresidentes tras abandonar sus cargos. El Partido Popular ha intensificado en las últimas semanas sus críticas a José Luis Rodríguez Zapatero por sus actividades empresariales y sus vínculos con gobiernos y empresas consideradas controvertidas, como el régimen venezolano de Nicolás Maduro, la compañía china Huawei o la aerolínea Plus Ultra, que recibió un rescate público durante la pandemia. La diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo ha sido especialmente insistente en cuestionar las relaciones de Zapatero con estos actores.
La respuesta de Albares en el Congreso buscaba establecer un paralelismo para desactivar las críticas del PP, sugiriendo que si el Gobierno socialista no hace acusaciones sobre la aparición de Aznar en los archivos de Epstein, el Partido Popular debería abstenerse de insinuaciones sobre Zapatero. Sin embargo, la estrategia ha resultado polémica al introducir en el debate parlamentario un tema tan delicado como el caso Epstein, un escándalo que ha salpicado a numerosas personalidades internacionales del mundo de la política, los negocios y la cultura. El diputado de ERC Gabriel Rufián también hizo referencia al asunto en el Pleno del Congreso del miércoles, añadiendo presión sobre el expresidente conservador.