Ayuso desafía a Feijóo y convierte el caso Julio Iglesias en otro campo de batalla interno del PP

16 janvier 2026 - 16:38

La presidenta de la Comunidad de Madrid salió en defensa del cantante denunciado por agresión sexual y trata de personas apenas horas después de conocerse la investigación periodística, mientras el líder nacional del partido pidió 24 horas después esperar a la investigación judicial. La distancia entre ambas posiciones ha generado críticas del Gobierno y de la oposición, que acusan al PP de doble rasero en casos de violencia machista.

El caso de las denuncias contra Julio Iglesias por presuntos delitos de agresión sexual, acoso y trata de personas ha provocado una batalla abierta dentro del Partido Popular entre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el líder nacional, Alberto Núñez Feijóo. Mientras la dirigente madrileña salió inmediatamente en defensa del cantante y descartó cualquier acción contra los honores que le ha concedido la región, Feijóo tardó 24 horas en pronunciarse y lo hizo con un tono radicalmente distinto, mostrándose «muy muy, muy sorprendido» por las acusaciones y pidiendo prudencia hasta que concluya la investigación de la Audiencia Nacional.

La división interna del PP se ha hecho evidente en las declaraciones públicas de ambos dirigentes, que han adoptado estrategias comunicativas opuestas ante un asunto de alta sensibilidad política y social. Ayuso utilizó sus redes sociales para lanzar un mensaje contundente apenas unas horas después de que elDiario.es y Univision publicaran su investigación sobre los presuntos abusos. Feijóo, en cambio, esperó un día completo antes de abordar el tema en una entrevista televisiva, desmarcándose de la presidenta madrileña sin mencionarla directamente pero estableciendo una posición claramente diferenciada que ha sido interpretada como una corrección pública a su compañera de partido.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha aprovechado la división del principal partido de la oposición para atacar al PP en su conjunto, acusándolo de aplicar un doble rasero en función de la ideología del acusado. Varios ministros socialistas han cargado contra Ayuso por su mensaje en redes sociales, que calificaron de «salvaje», mientras otros han cuestionado directamente a Feijóo sobre si se siente cómodo con las declaraciones de la presidenta madrileña. La polémica ha ocupado buena parte del debate político nacional, desplazando temporalmente otros temas de la agenda informativa y generando un intenso intercambio de acusaciones cruzadas entre bloques ideológicos.

La defensa cerrada de Ayuso al cantante

Isabel Díaz Ayuso reaccionó con rapidez tras conocerse la investigación periodística que documenta las denuncias de dos exempleadas de las mansiones caribeñas de Julio Iglesias. A través de un mensaje publicado en la red social X, la presidenta madrileña afirmó que «la Comunidad de Madrid jamás contribuirá al desprestigio de los artistas y menos, al del cantante más universal de todos: Julio Iglesias». En el mismo mensaje, Ayuso estableció una comparación que generó fuerte controversia: «Las mujeres violadas y atacadas están en Irán, con el silencio cómplice de la ultraizquierda», escribió, vinculando las denuncias contra el artista con la situación de los derechos humanos en la República Islámica de Irán.

El mensaje de Ayuso acumuló rápidamente más de tres millones y medio de visualizaciones y generó una oleada de críticas desde diversos sectores políticos y sociales. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, le reprochó estar «desubicada» y mezclar temas «muy serios» de manera «frívola» para buscar «protagonismo». El ministro de Transformación Digital y líder del PSOE madrileño, Óscar López, calificó el mensaje como reflejo de «la mezquindad del personaje que lo escribe» y consideró que se trataba de «decir la mayor burrada para enfrentarnos y desviar la atención de sus chanchullos en Madrid».

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, también del Partido Popular, secundó inmediatamente la posición de Ayuso al descartar retirar a Julio Iglesias el título de Hijo Predilecto de la Ciudad, una distinción que le fue otorgada años atrás. Preguntado por periodistas sobre esta posibilidad, que habían reclamado Más Madrid y el PSOE, Almeida respondió que no tenía «ninguna intención» de proceder en ese sentido. La expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, perteneciente al ala más radical del PP, también expresó su apoyo a Ayuso aprovechando para criticar al PSOE por casos de presuntos comportamientos machistas entre sus propios dirigentes.

Feijóo se desmarca y pide prudencia

La reacción de Alberto Núñez Feijóo tardó 24 horas en producirse y marcó una distancia clara con la estrategia adoptada por Ayuso. En una entrevista concedida a Telecinco, el presidente del PP afirmó estar «muy muy, muy sorprendido» por las denuncias contra Julio Iglesias y calificó las acusaciones como «muy graves». Feijóo pidió explícitamente «dejar de especular» y centrarse en «la investigación» que debe realizar la Fiscalía de la Audiencia Nacional «para saber realmente qué es lo que hay de verdad» en las denuncias presentadas por las dos exempleadas del cantante.

El líder del PP evitó pronunciarse sobre la conveniencia de mantener o retirar los honores concedidos a Julio Iglesias, limitándose a subrayar que lo importante es conocer los hechos y que «conviene saber si eso es verdad» antes de adoptar cualquier decisión. Feijóo también evitó criticar directamente a Ayuso, pero su mensaje fue interpretado de forma unánime como un intento de corrección a la presidenta madrileña sin generar una confrontación pública abierta dentro del partido. El presidente del PP tiene una relación personal con Julio Iglesias desde su etapa como presidente de Correos, cuando la empresa pública emitió un sello conmemorativo con la imagen del cantante.

El portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel García Martín, intentó posteriormente rebajar la tensión entre ambos líderes del PP al asegurar que «no hay contradicción» entre las posiciones de Feijóo y Ayuso porque «estamos diciendo exactamente lo mismo». Sin embargo, esta interpretación fue rechazada tanto por la oposición como por analistas políticos, que consideraron evidente la diferencia de tono y contenido entre ambas declaraciones. La portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Manuela Bergerot, destacó que se trata de «una respuesta fanática que hasta Feijóo ha corregido» y que «pone el prestigio de un cantante por delante de la credibilidad de unas víctimas».

El Gobierno aprovecha la división del PP

El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha explotado políticamente la división interna del Partido Popular en torno al caso Julio Iglesias. Varios ministros socialistas han atacado al PP acusándolo de aplicar un doble rasero en función de quién sea el denunciado, recordando la dureza con la que los populares reaccionaron ante casos de presuntos abusos o acosos protagonizados por dirigentes de izquierdas. El ministro Óscar López fue especialmente duro al afirmar que «era tan salvaje el tuit que hasta Feijóo se ha tenido que desmarcar» y acusar al PP de tener históricamente dos varas de medir diferentes según la ideología del acusado.

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, arremetió directamente contra Isabel Díaz Ayuso al afirmar que «está del lado del machismo» y preguntarse si Feijóo «se siente cómodo con las declaraciones de la señora Ayuso». Díaz defendió que «todos los dirigentes políticos deberían comprometerse con los derechos humanos de las mujeres» y señaló que «la investigación que estamos conociendo da terror, se concentran todas las vulneraciones de derechos humanos en mujeres que estaban en una posición de debilidad extrema». La vicepresidenta también advirtió que «parece que para el PP hay posiciones que no merecen la condena».

El líder de Vox, Santiago Abascal, también se pronunció sobre el caso, aunque adoptando una posición equidistante. Abascal afirmó ver «la proliferación de denuncias a personajes conocidos que se presentan incluso después de muertos estos personajes sin que algunos puedan defenderse», y cuestionó el interés del Gobierno en que este tipo de casos se conviertan en «el gran debate público». El dirigente de la ultraderecha recordó programas de la televisión pública sobre denuncias al expresidente Adolfo Suárez y criticó que se dediquen «reportajes amplísimos» a acusaciones presentadas muchos años después de los presuntos hechos, en lo que interpretó como una estrategia de distracción por parte del Ejecutivo.

 

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